Gabriela Riveros presenta la lectura como resistencia en Don Florencio de Polvorín ilustrado

Fecha:

En Don Florencio de Polvorín, Gabriela Riveros presenta los libros como una vía para construir pensamiento crítico, fortalecer los vínculos comunitarios y resistir frente a quienes pretenden limitar el conocimiento.

La historia, ilustrada por Isabel Go. Guízar, sigue a un personaje norteño que comparte su amor por la lectura con los habitantes de Polvorín de los Nogales. La tranquilidad del pueblo cambia con la llegada de Tiranón Mostrenco, un hombre poderoso que intenta obstaculizar el acceso a los libros.

El conflicto permite que la autora desarrolle una reflexión sobre las bibliotecas, la libertad para elegir lecturas y las dificultades de mantener la atención en una época marcada por las redes sociales, los teléfonos celulares y los contenidos seleccionados mediante algoritmos.

Para Riveros, leer no representa una actividad aislada de la realidad. Es una práctica capaz de despertar preguntas, impedir la manipulación y preservar conocimientos que podrían perderse con el paso del tiempo.

Tiranón Mostrenco encarna el miedo frente al pensamiento crítico

Tiranón Mostrenco aparece desde el exterior para alterar la convivencia del pueblo. Su función dentro de la historia es introducir un contraste frente a la comunidad que se ha formado alrededor de Don Florencio y los libros.

El antagonista representa a quienes prefieren una población capaz de seguir instrucciones, pero sin las herramientas necesarias para cuestionar su entorno. Desde esta perspectiva, saber identificar palabras no es equivalente a desarrollar una lectura crítica.

“Hay gentes a las que no les conviene tener una población que cuestiona las cosas, que tiene pensamiento crítico. Entonces definitivamente va contra los intereses de muchos el tener un pueblo que sea lector. Alfabetizado como quieran, pueden leer instructivos y hacer lo que se les indica, pero lector, con eso no se puede manipular. Entonces el Tiranón Mostrenco aparece y quiere hacer de las suyas”, explicó Riveros.

La frase adquiere sentido al distinguir entre una alfabetización limitada al cumplimiento de instrucciones y una lectura que permite interpretar, analizar y formular preguntas. Para la autora, una comunidad lectora tiene mayores posibilidades de construir criterios propios.

El conflicto entre Don Florencio y Tiranón Mostrenco no solamente enfrenta a dos personajes. También confronta dos formas de relacionarse con el conocimiento: una basada en compartirlo y otra orientada a restringirlo.

Leer exige voluntad ante la presión constante de algoritmos

Gabriela Riveros considera que la hiperconectividad no afecta exclusivamente a las infancias. Adolescentes, jóvenes, personas adultas y mayores también pueden permanecer durante periodos prolongados frente a las redes sociales sin percibir cuánto tiempo ha transcurrido.

Estas plataformas, señaló, han sido desarrolladas para mantener la atención mediante estímulos constantes. Ante ese escenario, abrir un libro requiere tomar una decisión consciente y apartar temporalmente los dispositivos.

“Ahora leer se ha vuelto como un acto de resistencia, porque sí tenemos que tener como un acto de la voluntad o una cierta disciplina para de pronto hacer esto a un lado. Y luego no nada más decirles: ‘Mira, te traje un cuento’. Es que a los niños o a los jóvenes necesitamos volver a como eran un poquito antes las cosas, es decir, si estás en un salón de clases, que haya un rincón de lectura con muchos libros”, explicó.

La autora sostiene que no basta con entregar un título elegido por una persona adulta. Las niñas, los niños y los jóvenes necesitan tener acceso a diferentes libros para descubrir qué historias, personajes o temas despiertan su interés.

Riveros rechaza la idea de que exista una lectura obligatoria capaz de atraer a todas las personas por igual. La formación de lectores necesita libertad, diversidad de opciones y la posibilidad de abandonar un libro cuando no se produce una conexión.

Bibliotecas y librerías preservan la libertad de elegir lecturas

Las bibliotecas, las librerías y los rincones de lectura adquieren una relevancia especial dentro de esta postura. Son espacios donde las personas pueden observar distintos libros, hojearlos y encontrar obras que inicialmente no estaban buscando.

Riveros advierte que las compras realizadas exclusivamente en plataformas digitales pueden limitar ese descubrimiento. Los algoritmos ofrecen recomendaciones basadas en comportamientos anteriores y conducen a las personas por rutas previamente definidas.

“Los libros son como las personas, o sea, no creo en los matrimonios arreglados, digamos. Entonces tienen que tener esta libertad. Hoy en día, el peligro de solamente comprar libros en línea o de todo esto es que somos presas del algoritmo y tú crees que estás eligiendo, pero no estás eligiendo nada; el algoritmo te va llevando por el caminito y hemos perdido la libertad de elegir”, sostuvo.

La escritora considera que cada lector debe construir un mapa propio. Un título que resulta fascinante para una persona puede no generar el mismo interés en otra, porque las lecturas se relacionan con experiencias, preguntas y sensibilidades distintas.

Acudir a una librería permite que un libro inesperado aparezca en el recorrido. Lo mismo sucede en las bibliotecas y los salones con estantes abiertos, donde la curiosidad puede conducir hacia autores, géneros o temas desconocidos.

El audiolibro complementa sin reemplazar la experiencia del papel

Riveros no considera que los audiolibros representen una amenaza para la literatura impresa. Por el contrario, los entiende como una recuperación de la tradición oral que durante siglos permitió compartir historias dentro de las familias y las comunidades.

Antes de la escritura, las narraciones se transmitían mediante la voz. Más adelante aparecieron los relatos radiofónicos, los discos con cuentos y otras formas de escuchar historias. Los audiolibros forman parte de esa continuidad.

“Los audiolibros vienen a recuperar eso que habíamos perdido. Incluso cuando yo era niña existían discos en donde uno escuchaba historias, o a través de la radio también había narraciones. Entonces yo creo que es una acción complementaria; sin embargo, creo que el libro es el núcleo, es un objeto que llegó para quedarse”, señaló.

La autora reconoce que cada persona posee formas diferentes de relacionarse con la información. Algunas tienen una memoria principalmente auditiva, mientras que otras necesitan observar las palabras o detenerse sobre una página.

También encuentra diferencias entre escuchar una obra y leerla. La voz permite percibir la sonoridad del lenguaje, pero el papel ofrece la posibilidad de regresar a un fragmento, observar su construcción y descubrir elementos que pudieron pasar inadvertidos durante la reproducción del audio.

“El libro de papel es como la madre, es como el núcleo, y ahí están estas otras manifestaciones. A mí sí me gustan los audiolibros. Por ejemplo, si yo voy a presentar un autor, me encanta escucharlo porque te llega la sonoridad de la palabra, pero luego eso no sustituye el libro de papel, porque te das cuenta de cosas que se te fueron en el audio”, agregó.

Proteger los libros también significa resguardar memoria y conocimiento

La defensa de los libros dentro de Don Florencio de Polvorín se relaciona con la preocupación de Gabriela Riveros por los conocimientos que se han perdido a lo largo de la historia.

La autora recordó la desaparición de numerosas obras antiguas y mencionó la Biblioteca de Alejandría como uno de los grandes símbolos de esa pérdida. También señaló que algunos conocimientos considerados recientes ya habían sido desarrollados por civilizaciones de hace miles de años.

En el relato aparece una referencia a Chinguetti, una comunidad ubicada en el desierto del Sahara donde diferentes generaciones han cuidado libros y manuscritos antiguos. Este lugar inspira un sueño de Don Florencio, quien imagina la posibilidad de construir un espacio semejante en territorio mexicano.

De acuerdo con Riveros, quienes resguardan esos documentos han rechazado ofertas económicas para conservarlos dentro de la comunidad. La imagen conecta con el deseo del protagonista de crear un lugar donde los libros puedan mantenerse protegidos y compartirse con otras personas.

“Para quienes sentimos que los libros son un tesoro, un objeto luminoso que llegó para quedarse, un vehículo para ir a tantos lugares, a tantos tiempos y para vivir otras vidas, definitivamente este afán de salvaguardar esto y compartirlo con otros es algo que nos mueve, que nos apasiona”, afirmó.

La lectura aparece así como una experiencia individual, pero también como una responsabilidad colectiva. Conservar los libros significa proteger relatos, descubrimientos y formas de entender el mundo que podrían desaparecer.

A través de Don Florencio, Gabriela Riveros propone que leer implica detenerse, conversar y construir criterios propios. En una época dominada por estímulos inmediatos, algoritmos y contenidos fugaces, los libros permanecen como espacios para ejercer la imaginación y fortalecer el pensamiento crítico.

 

AM.MX/CV

Compartir

Popular

Artículos relacionados
Related

Estrés laboral alcanza a 34% de los colaboradores y sube a 41% entre quienes trabajan más de ocho horas al día

51% de los colaboradores realiza horas extra dentro de su jornada laboral. Entre quienes trabajan más de ocho horas al día, 41% reporta niveles críticos de estrés.

Sismo de 7.2 sacude el sur de Perú

Un potente sismo de magnitud 7.2 sacudió la región andina de Ayacucho, al sur de Perú, provocando alarma en varias provincias

Feria del Libro Radiofónica

Las actividades comenzarán a partir de las 10 de la mañana del jueves y se ha previsto la realización de conciertos, presentaciones de libros, conversatorios, espectáculos musicales, radioteatro, entre otros.

Programa de precios de garantía a productores de granos básicos es insuficiente frente a altos costos y no fomenta la producción: UNTA

Aseguró que producir una hectárea de maíz en México puede ser hasta un 300% más caro que en EE. UU. debido a la falta de subsidios masivos y tecnología.