fbpx Francisco, "El Poli" que sobrevivió al sismo de 1985

CIUDAD DE MÉXICO, 16 de septiembre (Al Momento Noticias).- A 30 años del temblor del 19 de septiembre de 1985, Francisco, un sobreviviente de aquella tragedia, recuerda aquel fatídico día.  

Sismo_85_Mexico-1“Sentí un fuerte golpe sobre la cabeza cuando me levanté para dar un tema sobre matemáticas; después, todo era oscuro y escuchaba lamentos. Cuando me sacaron de entre los escombros habían transcurrido 36 largas horas… mi escuela, el Conalep, se había derrumbado totalmente”, rememora.

Él tenía 20 años y era alumno de ese centro educativo, ubicado entre las calles de Iturbide y Humboldt, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, el cual sucumbió al terremoto de 8.1 grados en escala de Richter.

Francisco, quien trabajaba en la policía bancaria, ese día ya esta en clases. “Me tocaba da un tema acerca de matemáticas, lo recuerdo muy bien”, señala.

Actualmente vive en el condado de Corona, California, Estados Unidos, donde radica desde hace 10 años.

Recuerda que algunos de sus compañeros y amigos murieron ahí, debajo de las losas derrumbadas, con sus sueños, anhelos y deseos de estudiar para ser alguien en la vida.

Ese día, “cuando recuperé el sentido, porque no escuché más ruido ni nada, fue pasando el tiempo, sentí algo que me aprisionaba, sentía algo blando por mis lados, empecé a escuchar voces poco a poco”, narra. 

Francisco asegura que lo apodaban “El Poli”, porque se habían dado cuenta que era policía y que pensaban que estaba encubierto.

Cuando reaccionó, detalla, no sabía que había sido un temblor. Sus compañeras empezaron a entrar en pánico, el sólo pensaba que se había caído el techo encima. 

Esas 36 horas fueron eternas. Comenta que el hambre y la sed comenzó a invadir a los sobrevivientes, quienes luchaban por entender que tan grave había sido lo ocurrido en la escuela que no los dejaba salir ni permitía la entrada de nadie para rescatarlos.

Transcurrió el tiempo. Francisco relata que tomó el mando y comenzó a pasar lista a sus compañeros. 18, recuerda, fueron los que alcanzó a contar.

Rememora que con una mano despertaba a sus compañeros que estaban cercas. Su otra mano estaba aprisionada entre los escombros.

Cuenta que el tiempo avanzó, la sed y el pánico comenzó a invadirlos. “Poco a poco empezaron a morir”, lamenta.

En su intento por salir, comenzó a rascar pero no logró retirar ni una sola piedra. “No se oía ni se veía nada”, señala.

Muchas horas después, agrega, comenzó a escuchar ruidos, a sentir el aire. “De repente siento cerca de mí una manguera que soplaba algo, la jale y la pase a un compañero de apellido Manchena, escuche el ruido del oxígeno, se despidió, perdió el conocimiento y murió”, comenta.

Pasó el tiempo, Francisco comenzó a escuchar golpes. Luego alguien les dijo que no se preocuparan, que ya los iban a rescatar.

36 horas después, Francisco fue rescatado, junto con dos compañeras.

Tras lo ocurrido, Francisco decidió pertenecer al grupo de rescate “Topos BR-19”, tiene tres hijos y un trabajo formal como “preparador de alimentos”. Además, pertenece a un grupo de radio-aficionados para apoyar con la comunicación cuando hay alguna emergencia en México u otro país.

AMN.MX/dsc

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