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quijoteCIUDAD DE MÉXICO, 23 de abril (Al Momento Noticias).- El secreto que la novela de “El Quijote”, de Miguel de Cervantes Saavedra, para que siga vigente después de 400 años está precisamente en el libro, cuyo lenguaje está hecho para un gran número y fuera leído a lo largo de cuatro siglos, señaló el catedrático español José Montero Reguera.

Al participar en la octava edición de la Fiesta del Libro y la Rosa UNAM 2016, en el Centro Cultural Universitario, que se realiza hoy y este domingo, el profesor de literatura española de la Universidad de Vigo comentó que la novela sigue diciendo cosas cuatro siglos después.

“Es un libro que independientemente como lo entendamos, como lo interpretemos y como lo podamos comprender, nos sigue diciendo cosas y cosas muy distintas, y no en función de los siglos o de las épocas, sino en función de nuestro propia vida”, expresó en la mesa redonda “Cervantes entre nosotros”.

El especialista en la obra de Cervantes abundó que este libro se lee de una manera y 20, 25, 45, 50 o 60 años después de otra, pero siempre “seguiremos disfrutando de ella, encontrando en ella cosas distintas que no habíamos encontrado”.

Otro secreto de la novela de Cervantes es que se trata de un escrito maravilloso, abundó, que cuenta con una magnífica combinación del idioma, estructura e ingenio, que ha permitido mantenerse a la cabeza de todos los escritores del occidente por cuatro siglos.

En su oportunidad, el escritor mexicano Ignacio Padilla mencionó que el secreto de la vigencia de “El Quijote” es el mismo que comparte Cervantes con los masones, el secreto es que no hay secreto, “estoy convencido que no hay nada indescifrable, que no hay nada hermético o que no hay algo que no podamos aprender” a través de este libro.

Subrayó que el secreto es que siempre sea descifrable lo que contiene, no sólo “El Quijote” sino cualquier clásico, pues son entidades que emanan significado.

“Como indagador e inventor de historias, estábamos tratando de inventarle un cuento o descifrarle el secreto a una palabra que resultó ser muy cervantina y a un gesto que nosotros repetimos cotidianamente y que es muy cervantino, cuyas palabras son: chiflado y chifladura”, expresó.

Asimismo, dijo que es muy emocionante descubrir que cada vez que se dice “está chiflado” se invoque de alguna manera los molinos de viento de Miguel de Cervantes, quien a su vez invoca a la locura, la del siglo XVI y hasta ahora.

“Este es un cuento en sí mismo y es una gestualidad que habla de la permanencia y la presencia de un clásico que, por lo general, no hemos leído o que está tan presente en nuestro consciente colectivo”, aseguró Padilla.

Al retomar la palabra, el catedrático español Reguera enfatizó que “El Quijote” es un libro y un personaje que mucha gente ha leído, pero también no lo ha hecho, “pero sabe perfectamente de quien hablamos”.

El libro y el personaje son conocidos sin haberlos leído, pero también si uno vuelve a leer el texto puede causar sorpresa que uno no cree, pues “nosotros asociamos la idea de Sancho Panza, bajo y gordito, pero no era así”.

Recordó que el personaje “tenía las piernas largas, pero el arquetipo lo han convertido bajito y gordito, por lo que es la figura que se ha mantenido, pero que en este caso no responde a la descripción del propio autor”.

AMN.MX/fm

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