fbpx Exótica mixtura racial y lingüística en mil kilómetros de tierra | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

Luis Alberto García / Yuzhno-Sajalinsk, Rusia

* Es una región rusa con acentos coreanos, ucranianos y japoneses.

* La capital isleña está bañada por el mar de Ojotsk y el Océano Pacífico.

* Korsakov, Dolinsk, Nevesk y Novikovo, lo mejor del Extremo Oriente.

* En 1905, Rusia perdió el Sur de la isla, entregándolo al imperio de Japón.

* Historia y orígenes de Vladimírovka, presidio zarista abierto en 1882.

* La capital se llamó Toyohara hasta 1945, y luego Yuzhno-Sajalinsk.

Antes de terminar la Segunda Guerra Mundial esta ciudad se llamaba Toyohara o Karafuto, hasta que el Sur de Sajalín y las islas Kuriles pasaron a ser propiedad de la Unión Soviética -antes habían sido posesión del imperio de Japón- de modo que hay rasgos nipones que, sin duda, se han conservado, entrelazándose exóticamente con los soviéticos.

Esa extraordinaria mixtura se ha dado a lo largo de la historia en mil kilómetros de tierra insular, tomando en cuenta la abundante presencia de coreanos y japoneses en Sajalín, Yuzhno-Sajalinsk, Korsakov, Dolinsk, Nevelsk, Novikovo y Gornozavodsk, las ciudades más internacionales del Extremo oriental de Rusia.

Los orígenes de Yuzhno-Sajalinsk –cuenta su cronista Vasili Avchenko- se remontan al pueblo de Vladímirovka, fundado en 1882 por deportados rusos, periodo en el cual Sajalín ya era conocida como uno de los presidios en que se imponía el régimen de trabajos forzados, hasta que en 1905, tras la guerra ruso-japonesa perdida por Rusia, el Sur fue cedido a Japón.

Hasta 1945 Toyohara había sido el centro de la prefectura de Karafuto –nombre que también tuvo la capital-, y no fue sino hasta 1946, ya en poder de la Unión Soviética, que recibió su nombre actual: Yuzhno-Sajalinsk; sin embargo, para efectos prácticos se le llama “Yuzhni” (del Sur), aunque la ciudad es igual a cualquiera de las poblaciones del Norte, como Okha o Alexandrovsk.

Actualmente Yuzhno-Sajalinsk es el centro de la única provincia rusa del territorio emplazado en las islas, y además de Sajalín, que es la mayor, los límites de la provincia de Sajalínskaya se integran con las Kuriles, algunas de las cuales están en disputa con Japón desde el siglo antepasado.

En su momento, Japón trasladó a Sajalín mano de obra procedente de Corea, dado que hasta el 25 de agosto de 1945 estuvo bajo dominio japonés, y a ello se debe que haya un altísimo número de habitantes de la etnia coreana.

En Yuzhno-Sajalinsk hay un monumento a los coreanos víctimas del militarismo japonés, y es que en la historia de Sajalín hay páginas trágicas inenarrables; pero los acentos japonés y coreano, así como la cultura de sus pueblos originarios -nivjis y ainus- otorgan a la isla características y matices extraños e incomparables.

El edificio que construyeron los japoneses para albergar el museo de la prefectura de Karafuto, de estilo “Corona Imperial” (Taiken en japonés), diseñado por el arquitecto Yosio Kaydzuki, se convirtió en un centro cultural predominantemente nipón.

Los cañones y otros armamentos japoneses y rusos, tras el cese de las hostilidades al concluir la Segunda Guerra Mundial, se colocaron en el patio central de esa construcción oriental, situada en una avenida que aún lleva por nombre “Komunist”, con el tanque japonés “Ha-Go” puesto ahí con el escudo soviético, que se ha convertido en una reliquia histórica más.

Vasili Avchenko explica que la gran estatua de Vladímir Ilich Uliánov –Lenin- erigida en la estación del ferrocarril -esculpida por el escultor soviético Yevgueni Vuchétich- evoca el periodo más presente y potente de la Unión Soviética en esta parte de la nación.

En el edificio del juzgado provincial conviven dos escudos: el soviético y el ruso, cuyos estratos históricos están tan estrechamente entrelazados que, sin querer, uno se encuentra buscando con la mirada hasta el escudo japonés.

En Yuzhno-Sajalinsk el parque automovilístico, igual que en todo el Extremo Oriente ruso, consta de coches japoneses de segunda mano con el volante a la derecha, y en cada esquina hay tiendas que venden artículos japoneses, entre otros, los populares whiskies de contrabando Black Nikka y Suntory, algo nada extraño: la isla japonesa de Hokkaido está a un lado.

Sajalín es la patria del “pian-se”, comida rápida de origen coreano: se trata de una empanada cocinada al vapor rellena de col, especias y trocitos de carne, y palabras coreanas como “kimchi” (col picante) o “kuksa” (fideos), están sólidamente implantadas en el lugar. Y es que en esta isla no hay que dejar de probar la cocina coreana.

La plataforma de Sajalín no solamente es abundante en petróleo y gas, sino que también se extrae un ámbar que no tiene nada que envidiar al de las costas del mar Báltico, y por eso se recomienda buscarlo en las tiendas, en las que se pueden adquirir artículos hechos con ese material.

Por sus contornos geográficos, Sajalín parece un esturión o un salmón con el pico al Norte, la aleta en medio y la cola al Sur, y no es casual: en los ríos de la isla desova una de esas especies, por lo que está considerada una de las capitales rusas del caviar.

Contrariamente a la creencia popular, no es posible encontrar caviar rojo a un precio módico, al menos que uno esté familiarizado con los pescadores furtivos que lo ofrecen más barato, porque en el mercado cuesta unos 45 dólares el frasco de un litro.

También se ofrece un variado surtido de salmones salados, ahumados y curados, así como el eperlano que es más delicioso, que los lugareños secan en las ventanas, como la ropa, e incluso a los artistas locales les gusta representar al pescado en sus cuadros más coloridos

Y si de licores dulces se trata, el orgullo de Sajalín es el koplovka, hecho de bayas rojas, que cuesta doce dólares el litro y medio, tanto o más caro que el nalifka del Cáucaso, los montes Urales y el Sur del país.

Esas son regiones en las cuales decir “na zdrovia” (salud en ruso) no cuesta ningún trabajo, porque -aseguran los sakhalniskiis- patria solamente hay una: se llama Rossiya, la Rusia de siempre que está en su corazón.

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