XOCHIMILCO.- La promotora KAWIIL anunció hace tres semanas la realización del festival de música electrónica “Sonic Jungle” en los Campos de Zague, Xochimilco. Este evento, de carácter masivo, implica graves riesgos ambientales para el frágil ecosistema de la zona, reconocido como último refugio del ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum), especie en peligro crítico de extinción.
El acceso al recinto requiere el uso masivo de trajineras, cuyos motores generan derrames de combustible y residuos tóxicos que contaminan los canales. Estos contaminantes alteran la composición química del agua, afectando la permeabilidad cutánea de los ajolotes y su capacidad reproductiva. Estudios del Instituto de Biología de la UNAM demuestran que niveles de hidrocarburos superiores a 0.5 mg/l provocan malformaciones embrionarias en esta especie.
Las vibraciones de los motores superan el umbral de tolerancia acústica de los anfibios, interfiriendo en sus ciclos de alimentación y cortejo. Asimismo las luces láser de alta intensidad desorientan a especies nocturnas como el murciélago magueyero (Leptonycteris yerbabuenae) y la garza nocturna (Nycticorax nycticorax), alterando sus patrones migratorios.
El Santuario del Ajolote ha denunciado irregularidades en los permisos ambientales, señalando que no hay registro de que el evento presentó estudios de impacto ecológico actualizados. Tampoco se contemplaron medidas de mitigación para proteger a las 32 especies endémicas registradas en el polígono del sitio Ramsar 1363.
Este caso evidencia la urgente necesidad de reformar el marco regulatorio para eventos masivos en áreas protegidas, priorizando la preservación de especies en riesgo sobre intereses comerciales. La supervivencia del ajolote, ícono biocultural de México, depende de decisiones inmediatas y responsables.
AM.MX/gc