fbpx Estudian científicos restos de más de 10 mil años hallados en Tulum

colUNAM10-309_Drupal Main Image.var_1441341342CHETUMAL, QROO, 4 de septiembre (Al Momento Noticias).- Restos óseos humanos con una antigüedad de al menos 10 mil años, que fueron encontrados en un sistema de cenotes y cuevas sumergidas en Tulum, Quintana Roo, son estudiados por científicos del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, ya que se trataría de evidencia de los primeros asentamientos humanos en la península de Yucatán.

Los investigadores han documentado ocho esqueletos humanos muy bien conservados, los cuales cuentan con una temporalidad de 9 mil a más de 13 mil años y estarían asociados a fogatas y restos de megafauna de finales del Pleistoceno y principios del Holoceno.

Tres de los esqueletos encontrados en cuevas que se inundaron con el crecimiento del nivel del mar, en los cenotes Naharon, Las Palmas y El Templo, se encuentran casi completos. Por la posición en la que se hallaban, se estima que dos de ellos fueron colocados intencionalmente.

Se estima que la Mujer de Naharon vivió entre 20 y 30 años y murió hace 11 mil 670 años, mientras que la Mujer de Las Palmas habría vivido entre 44 y 50 años y se calcula que murió hace 10 mil o12 mil años, en tanto que el Hombre de El Templo vivió entre 25 y 30 años, pero presenta tejido óseo más deteriorado.

Diferencias con los indígenas actuales

El poco parecido entre las osamentas encontradas y las de los indígenas actuales sorprendió a los científicos, “han pasado más de 9 mil años, y las poblaciones cambian en ese periodo”, expresó el investigador Alejandro Terrazas.

Los científicos comparan sus hallazgos con los restos encontrados en Peñón de los Baños, Chimalhuacán, Metro Balderas y Tlatilco, ya que todos tienen más de 9 mil años de antigüedad.

De dichas comparaciones se ha determinado que todos los restos encontrados en la cuenca de México tienen en común la forma del cráneo, el cual es angosto y alto, pero los nuevos cráneos encontrados no son muy alargados pero tampoco son redondos.

“Cuando aparecieron nuestros materiales, como la Mujer de Naharon, se encontró que su cráneo estaba muy poco alargado. Pensamos que quizá se debía a que esa mujer era muy pequeña y a que padecía una enfermedad congénita, el síndrome de Klippel-Feil”, explicó Terrazas, quien detalló que los otros cráneos encontrados también se parecen.

Indicó además que el cráneo actual de los indígenas es redondo, con frente abombada y rostro plano, parecido al de los chinos modernos, por lo que afirmó que los encontrados no se parecen ni a los modernos ni a los contemporáneos hallados en el centro de México.

El hallazgo

Miembros del  IIA, del Museo del Desierto, en Cohauila, y de Instituto de Ciencias de la Tierra, de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, participaron en las labores de rescate de los restos, para lo cual fueron divididos en tres grupos.

Alejandro Terrazas es el director del primer grupo, Arturo González dirige el segundo y Wolfgang Stinnesbeck el tercero, además de que también participaron espeleobuzos del Instituto de la Prehistoria de América.

Los espeleobuzos dieron aviso a los arqueólogos del Museo del Desierto, quienes realizaron un registro arqueológico, trabajando intensamente por periodos de 15 y 20 minutos para evitar el envenenamiento  de la sangre.

Se deben sumergir una o dos veces por semana y descansar dos o tres días antes de repetir el procedimiento, por lo que el registro tarda meses, “hace 12 años recibimos el primer aviso. Entonces colaborábamos con un equipo del INAH, pero el proyecto creció mucho y se dividió en dos”, dijo Terrazas.

El esqueleto de la Mujer de Naharon se conservaba muy bien, pero el cráneo estaba roto en muchos pedazos, por lo que el proceso de consolidación duró meses, en lo que se obtenían los resultados de la prueba de carbono 14 y se reconstruía el cráneo.

Los resultados llegaron con un comentario que establecía que probablemente se trataba del esqueleto más antiguo del continente, ya que tenía más de 11 mil años de antigüedad, aunque no se puede asegurar la fecha, por el tiempo que pasó bajo el agua.

Los investigadores sustentaban la teoría tradicional del poblamiento de América que establece que hace más de 15 mil años llegó a América un grupo asiático por el estrecho de Bering, heredando de dicho grupo la forma alargada y angosta del cráneo.

Esta población evolucionó y aparecieron los mongoloides, con cráneos redondos y caras aplanadas, en tanto que la segunda oleada migratoria ocurrió hace 8 ó 9 mil años, con mongoloides de apariencia moderna que recibieron el nombre de amerindios.

“La teoría tradicional propone que los recién llegados, los mongoloides o amerindios, reemplazaron a los paleoamericanos. Sin embargo, no explica cómo sustituyeron a las poblaciones que llevaban miles de años establecidas aquí”, expresó Alejandro Terrazas.

“No sabemos si eran los antepasados de los amerindios o no. Pero por la forma del cráneo perfectamente podrían haber sido los antepasados de los indígenas actuales. Pero eso hay que comprobarlo”, concluyó.

AMN.MX/ogm/bhr

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