Ciudad de México.- Hay películas que necesitan verse en una sala oscura, compartiendo el silencio y la respiración del público. “Estoy todo lo iguana que se puede”, dirigida por Julián Robles, pertenece a esa categoría. A partir del 23 de octubre, la cinta comenzará su recorrido en Cineteca Nacional, Sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario, Cine Tonalá, Cinemanía y Casa del Cine.
Basada en “El eclipse”, la obra más íntima del dramaturgo chiapaneco Carlos Olmos —autor de Cuna de lobos y la adaptación teatral de Aventurera—, la película se adentra en los vínculos familiares, el silencio, la pérdida y la identidad. Escrita en 1990, la pieza original retrata el paisaje espiritual y social del sur de México, explorando los conflictos entre generaciones de mujeres y una identidad que desafía lo impuesto.
Una reflexión sobre el duelo, la fe y la búsqueda personal
El elenco reúne a Luisa Huertas, Dolores Heredia, Kristyan Ferrer y Mayra Batalla, quienes dan vida a una familia atrapada entre el pasado y el deseo de cambio. En palabras de Huertas, quien conoció a Olmos y presenció el montaje original: “Es la relación de una serie de seres humanos de tres generaciones; personas inmersas en una realidad económica, social, ideológica y religiosa que se está viviendo en nuestro país. Es impresionante la vigencia de la obra de Olmos en el presente.”
En una costa del sur, el tiempo parece detenido. Doña Dominga (Huertas) sostiene la casa familiar, Mercedes (Heredia) habita el duelo, Gerardo (Ferrer) calla su verdad y Elia (Batalla) busca consuelo en la religión. La calma se rompe con la llegada de un forastero que viene a retratar un eclipse, detonando un cambio en todos. El verdadero oscurecimiento, sin embargo, no viene del cielo.

Reconocimientos internacionales y una propuesta cinematográfica de múltiples capas
La película ha recorrido festivales internacionales como The Center de Nueva York, el Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, donde ganó el Premio Especial del Jurado, y el Bogocine 40 de Colombia, donde recibió el Círculo Precolombino. El jurado italiano destacó “la habilidad en integrar temas que captan problemáticas de primer orden del mundo contemporáneo”.
Uno de los aspectos más destacados es su música original de Enrico Chapela, interpretada por la Orquesta Filarmónica de la Semar bajo la batuta de Luis Manuel Sánchez, junto a Tambuco Ensamble y la marimba Nandayapa. Su partitura fue presentada con orquesta en vivo en el Palacio de Bellas Artes, un hecho inédito en el cine mexicano contemporáneo.
Una producción que honra el arte, la memoria y la naturaleza
Con producción de Matthias Ehrenberg (Sexo, pudor y lágrimas, Antes que anochezca, Gloria), y el respaldo de EFICINE, FIDECINE y Estudios Churubusco, la cinta fue filmada en las costas de Chiapas, donde el Soconusco se convierte en un espacio mítico que respira junto a los personajes.
La fotografía del dominicano Claudio Chea, colaborador de Gordon Willis en El Padrino II, le da una profundidad visual que trasciende lo narrativo. Fue su último trabajo antes de fallecer en 2022 y le valió una nominación a Mejor Fotografía en el Raindance Film Festival de Londres. El Festival de Cine Dominicano de 2023 le rindió homenaje dedicándole su edición completa.
Como señala Dolores Heredia, “son estas historias que llegan en el momento adecuado para ser contadas las que terminan por resonar en nosotros.”

Una invitación a mirar hacia adentro desde la oscuridad del cine
Más que una película, Estoy todo lo iguana que se puede es una experiencia sensorial y emocional que une poesía, música, teatro y cine en un mismo latido. En su fotografía, en el mar chiapaneco y en los silencios de sus personajes, se esconde una invitación a reflexionar sobre la fragilidad humana y el paso del tiempo.
Como afirma su director, Julián Robles, “tiempos inciertos nos trastocan en medio del caos o la calma… la naturaleza sigue su curso sin importar lo que los humanos hagan con sus vidas.”
Esta es una historia sobre el aislamiento, pero también sobre el reencuentro con lo esencial, una película que pide verse en la oscuridad del cine para recordarnos que, incluso inmóviles bajo el sol, todos seguimos esperando la luz.
AM.MX/CV
