CIUDAD DE MÉXICO.- La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica crónica que afecta el sistema nervioso central y puede manifestarse con síntomas sutiles en sus etapas iniciales. Identificar estas señales tempranas resulta clave para lograr un diagnóstico oportuno y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. Aunque los síntomas pueden variar ampliamente entre personas, existen patrones comunes que suelen aparecer en las primeras fases.
Desde alteraciones visuales hasta fatiga persistente, estas manifestaciones pueden confundirse con otros problemas de salud, lo que retrasa su detección. Instituciones como la Organización Mundial de la Salud y la National Multiple Sclerosis Society destacan la importancia de reconocer estos signos para iniciar tratamiento temprano y reducir la progresión de la enfermedad
Uno de los primeros signos más comunes es la neuritis óptica, que provoca visión borrosa, dolor ocular o pérdida visual en un ojo. Este síntoma suele aparecer de forma repentina y puede durar días o semanas. Según la National Multiple Sclerosis Society, hasta el 50% de los pacientes experimenta este problema como primer indicio. La inflamación del nervio óptico afecta la transmisión de señales visuales, lo que puede dificultar actividades cotidianas como leer o conducir.
La fatiga en la esclerosis múltiple no es un cansancio común, sino una sensación abrumadora de agotamiento físico y mental. Puede aparecer incluso después de dormir bien y empeora con el calor o el estrés. La Clínica Mayo señala que este síntoma afecta a más del 80% de los pacientes en etapas tempranas. Esta fatiga puede interferir significativamente en el trabajo, las relaciones sociales y las actividades diarias, siendo una de las señales más incapacitantes.
Sensaciones anormales como hormigueo, adormecimiento o “alfileres y agujas” suelen ser señales tempranas. Estas se deben a daños en la mielina, la capa que protege los nervios. De acuerdo con el National Institute of Neurological Disorders and Stroke, estos síntomas pueden aparecer en brazos, piernas, rostro o tronco. Aunque pueden ser intermitentes, su persistencia o recurrencia debe ser evaluada por un especialista, ya que pueden indicar alteraciones neurológicas progresivas.
Las dificultades para mantener el equilibrio o coordinar movimientos son otro signo inicial relevante. Las personas pueden experimentar mareos, torpeza o sensación de inestabilidad al caminar. Según la Organización Mundial de la Salud, estos síntomas se relacionan con lesiones en áreas del cerebro que controlan el movimiento. Con el tiempo, pueden aumentar el riesgo de caídas, por lo que su detección temprana es clave para implementar estrategias de manejo y prevención.
La debilidad en las extremidades puede comenzar de forma leve y avanzar gradualmente. Este síntoma puede dificultar tareas simples como levantar objetos o subir escaleras. La National Multiple Sclerosis Society explica que esta debilidad ocurre por la interrupción en la transmisión de señales nerviosas. En algunos casos, se presenta de manera unilateral, lo que puede generar asimetrías en la fuerza corporal y afectar la movilidad diaria del paciente.
Algunas personas experimentan dificultades cognitivas en fases tempranas, como problemas para concentrarse, recordar información o procesar datos. Aunque suelen ser leves al inicio, pueden afectar el desempeño laboral o académico. Estudios publicados por la Multiple Sclerosis International Federation indican que cerca del 40% de los pacientes presenta alteraciones cognitivas. Estos cambios pueden pasar desapercibidos, pero su detección temprana permite implementar estrategias de apoyo y tratamiento adecuado.
Los espasmos musculares involuntarios y la rigidez son síntomas frecuentes que pueden aparecer en etapas iniciales. Estos pueden ser dolorosos y afectar la movilidad. Según la Clínica Mayo, la espasticidad es resultado del daño en las vías nerviosas que controlan el movimiento muscular. Puede presentarse de forma intermitente o constante, afectando principalmente las piernas. Su presencia puede interferir en actividades cotidianas y en la calidad del sueño del paciente.
El signo de Lhermitte es una sensación breve similar a una descarga eléctrica que recorre la columna al inclinar el cuello hacia adelante. Este síntoma es característico de la esclerosis múltiple y está asociado a lesiones en la médula espinal. De acuerdo con el National Institute of Neurological Disorders and Stroke, aunque no es exclusivo de esta enfermedad, su presencia recurrente debe ser evaluada. Es una señal temprana importante que puede ayudar en el diagnóstico diferencial.
Alteraciones en la función urinaria, como urgencia, frecuencia o dificultad para vaciar la vejiga, pueden aparecer en fases iniciales. Estos síntomas se deben a la afectación de los nervios que controlan la vejiga. La Multiple Sclerosis International Federation indica que estos problemas pueden impactar significativamente la calidad de vida. Aunque suelen asociarse a etapas más avanzadas, en algunos casos se presentan desde el inicio, siendo una señal que no debe ignorarse.
AM.MX/fm
