martes, febrero 27, 2024

Especulación de tierras en el Istmo de Tehuantepec

Luis Alberto García / Matías Romero, Oax.

*Afectación de polos de desarrollo sobre la propiedad de la tierra.
*Considerar la privatización y cercamiento de terrenos.
*Sobrevendría un proceso incontenible de expansión urbana.
*El fenómeno se relaciona con la creación de nuevas industrias.

En el plan de desarrollo del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) se hace necesario considerar el peso que la apertura de procesos de especulación tendría sobre la privatización de tierra, derivado de la puesta en venta de lotes de inversión situados a proximidad de los Parques Industriales anunciados o a lo largo de las vías del tren.
Este fenómeno especulativo, que dio inicio desde que se dieron los primeros anuncios del proyecto, tiene como resultado una presión sobre la venta o renta de tierra de propiedad social.
Es algo que detona conflictos en las asambleas agrarias, por la intervención de intereses individuales internos o ajenos en los procesos de toma de decisión, en un contexto de presión para que algunas parcelas del núcleo agrario pasen a dominio pleno, para luego poder venderlas como parcelas privadas para usos industriales o inmobiliarios.
Ya hay anuncios de venta de terrenos en las cercanías del Corredor Interoceánico: “La implementación de Parques Industriales para las zonas “secundarias” sigue siendo a lo largo de las vías del tren Coatzacoalcos a Salina Cruz, para las zonas “marginales” y se expande hacia otras zonas istmeñas”, describe GeoComunes en su estudio.
Ocurre principalmente a pueblos cercanos a las vías del tren en proceso de rehabilitación, entre Coatzacoalcos y Palenque, para conectarse con el Tren Maya -como Agua Dulce o Las Choapas- o entre Ixtepec y Tapachula, como Unión Hidalgo o Chahuites.
Llama la atención que los Parques Industriales previstos en la zona de los Tuxtlas (San Andrés Tuxtla y Catemaco), sean regiones que quedan alejadas de las vías del tren; pero que se pretenden conectar con la llamada modernización de distintas carreteras.
El trabajo interdisciplinario concluye que “es necesario considerar el peso que la apertura de procesos de especulación tendría sobre la privatización de tierra, derivado de la puesta en venta de lotes de inversión situados a proximidad de los Parques Industriales anunciados recientemente o a lo largo de las vías del tren”.
Al momento de dimensionar los posibles impactos y el alcance territorial de este proceso de industrialización y urbanización es importante tomar en cuenta que el CIIT forma parte de un proceso más amplio de reconfiguración territorial del sureste de México, donde se relaciona con otros proyectos, como el llamado Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, el Programa Sembrando Vida y la Guardia Nacional.
Según el gobierno federal, los proyectos buscan funcionar juntos para permitir la circulación de mercancías, muchas de las cuales serán producidas en estos corredores industriales, así como la extracción de recursos como el petróleo, los minerales, el agua, la tierra, la biodiversidad y su tránsito por los trenes Maya y Transístmico para exportarlos a mercados en Asia, Estados Unidos, y Europa.
La crítica más severa ha llegado de organizaciones defensoras de los derechos humanos, núcleos campesinos, las Iglesias y asociaciones civiles, entre las que destacan Maderas del Pueblo del Sureste (MPS) y el Comité Nacional de Defensa de los Chimalapas (CNDCh), al denunciar que el CIIT forma parte de una estrategia preconcebida, planificada para el control migratorio.
“Es una exigencia del gobierno de Estados Unidos al de México para hacer impedir el tránsito de la población de migrantes centroamericanos y de otras naciones del mundo, más allá de la zona del istmo, insertándola como mano de obra barata en los parques y corredores industriales”, declara Miguel Ángel García, director de MPS.
Por el medio de la rehabilitación de las vías del tren de Coatzacoalcos a Palenque y de Ixtepec a Tapachula, se desea conectar el proyecto del CIIT con el Tren Maya, que ha afectado severamente los acuíferos peninsulares y tiene pérdidas cuantiosas en su construcción, según datos de la Auditoria Superior de la Federación (ASF).
Existe también la posibilidad de conectarlos con otros dos proyectos ferroviarios anunciados en Guatemala: el Tren Bicentenario Ecológico (interconexión con México en Ciudad Hidalgo y trazo hasta Tecún Umán y Puerto Quetzal en el Pacífico) y el Tren Rápido (que conectará hacia el mar del Caribe en Puerto Barrios).
En la elaboración de documentos dados a conocer por el Colectivo GeoComunes, queda claro que con la puesta en marcha y la interconexión de esos proyectos ferroviarios entre ambos países se completará uno de los objetivos previstos en el Plan Puebla Panamá.
Y posteriormente en el llamado Proyecto Mesoamericano, con el fin de interconectar los países de América Central con Estados Unidos por medio de carreteras, redes eléctricas y vías de tren.
Colectivo GeoComunes advierte que, con la construcción del CIIT, existen riesgos de divisiones comunitarias, de erosión de la tierra, contaminación de aguas, especulación y privatización de la propiedad social, que es altísima.
Miguel Ángel García explica que, una vez que la tierra comunal o ejidal se renta o se vende para cualquiera de estos proyectos, no hay vuelta atrás: al desarrollar los Parques Industriales, se despliegan actividades sumamente contaminantes, y no hay manera que se vuelva a reconstituir en esas tierras la vida comunitaria que se sostenía antes.
“Es el territorio el que sostiene a la comunidad -añade el activista- y por esto resulta imposible mantener o recuperarla cuando ésta se enajena. Si los pueblos y sus comunidades dejan entrar estos proyectos, las tierras dejarán de sostener la seguridad alimentaria de los pueblos”.
El defensor de los derechos de los pueblos indígenas de Oaxaca enfatiza en que éstas se convertirán sus tierras en áreas de vocación industrial, y a ellos mismos en mano de obra para las fábricas propuestas, o en migrantes desposeídos navegando en grandes urbes.
“En ese contexto -concluye García- sería necesario abordar el tema de cómo la instalación de estos Parques Industriales ejercerá una presión fuerte sobre el agua, en una región donde los problemas hídricos son ya claros y evidentes para las comunidades afectadas y para las actuales actividades productivas”.

 

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