jueves, mayo 30, 2024

ESCARAMUZAS POLÍTICAS: Muy lejos está la derecha de conseguir un cisma político en México

Gloria Analco
La derecha lleva ya varios fallidos intentos en promover un cisma político en México, y como parte de ello ha mandado por delante a gobernadores de extrema derecha que se han reunido –en una posición bastante debilitada- para tratar de desestabilizar el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, con muy pocas posibilidades de éxito.
Los sectores más conservadores también se han esforzado -y mucho- en buscar quorum en el extranjero para su causa, y sumar fuerzas para que el presupuesto nacional vuelva a estar bajo su égida, porque saben que ellos solos no podrían.
Pero visto objetivamente puede asegurarse que van directo al fracaso, porque el mundo ya camina en dirección precisamente de lo que AMLO ha proyectado para México durante su mandato.
El Presidente López Obrador no es el único capitalista sobre el planeta Tierra que proclama un mundo económico para los pobres, ya se le sumaron líderes que representan más de 10.5 billones de dólares en activos, dueños de empresas con más de 2.1 billones de capitalización de mercado y que cuentan con 200 millones de trabajadores en más de 163 países, entre ellos México.
Esos líderes empresariales acaban de reunirse en el Consejo para el Capitalismo Inclusivo con el Vaticano, el cual fue lanzado el pasado 8 de diciembre en todo lo alto y que proclama los principios de moralidad en las prácticas de negocios y de inversión, al igual que lo está haciendo AMLO en su país.
Esas organizaciones empresariales, entre las que se encuentran los Rothschilds, Rockefellers, Mastercard, Allianza, Merck, Visa, Bank of America, y otros por el estilo, se comprometen a acciones concretas para crear un sistema económico más equitativo, sostenible y de confianza.
La flamante fundadora -junto con el Papa Francisco-, Lynn Forester de Rothschild, además socia directiva de Inclusive Capital Partners, declaró -al ponerse en marcha el Consejo- que el mismo “seguirá la recomendación del Papa Francisco de escuchar ‘el llanto de la tierra y el llanto de los pobres’, y responder a las demandas de la sociedad con modelos de crecimiento más equitativos y sostenibles”.
La nueva asociación ya es considerada histórica por líderes de inversiones y negocios, entre los más grandes del mundo, pues significa la urgencia de unir imperativos morales y del mercado para reformar el capitalismo y convertirlo en una fuerza poderosa para el bien de toda la Humanidad, y no solamente de unos cuantos.
Lorenzo Meyer, historiador, académico e investigador emérito del Colegio de México, escribió en un reciente artículo que “la utopía de AMLO es modesta: moderar los excesos del capitalismo mexicano”.
Lo que propone el Presidente López Obrador, dice Meyer, es más escandinavo, o sea una economía de mercado con un gobierno democrático que defina el “proyecto nacional”, cuyo contenido tenga presente los derechos sociales y que dé forma a un régimen libre de corrupción.
El Concilio para el Capitalismo Inclusivo con el Vaticano une los imperativos morales y de mercado para reformar el capitalismo, precisamente lo que está intentando hacer López Obrador.
A esta nueva tendencia, a la que se ha anticipado AMLO, se han sumado, además de los mencionados, Darren Walker, presidente de la Fundación Ford; Mark Winberger, director ejecutivo de Ey; Marc Benioff, presidente, director ejecutivo y fundador de Salesforce; Ajay Banga, presidente y director ejecutivo Mastercard; Fiona Ma, Tesorera del Estado de California; Rajiv Shah, presidente de la Fundación Rockefeller, entre otros muchos que representan los intereses financieros mencionados.
Durante la presentación del Consejo, el Papa Francisco dijo que “existe la necesidad urgente de un sistema económico justo y fiable, capaz de responder a los desafíos más radicales a los que se enfrenta la Humanidad y el planeta. Habéis asumido el reto de buscar formas de hacer del capitalismo una herramienta más inclusiva para el bienestar humano integral”.
La derecha mexicana, como la hemos visto actuar, está lejos de asumir esta clase de compromisos imperativos. Por el contrario, muestra falta de moralidad en todos los planos de la vida nacional, lo cual es garantía de que tiene el sello bien impreso de que va directo al “fracaso total”.

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