Gloria Analco
⦁ El Reordenamiento del Golfo: Reporte de Guerra en Tiempo Real”
Lo que comenzó como una operación de decapitación está derivando en algo mucho más profundo: un reordenamiento estratégico del Golfo.
Hoy, en el tercer día de hostilidades abiertas, ofrezco un reporte de guerra de Alastair Crooke, ex diplomático británico, antiguo oficial de inteligencia y director del centro de investigación geopolítica Conflicts Forum, quien, en una entrevista en el podcast del juez Napolitano, analiza con detalle la estrategia de Irán en la guerra y sus implicaciones regionales y globales.
“Esto y aquello fue planificado mucho antes de la fecha oficial de inicio de hostilidades”, dice Crooke, en referencia a las reuniones en Mar-a-Lago y las negociaciones de fachada con Irán.
La diplomacia fue utilizada como instrumento de engaño, un subterfugio calculado para generar en Teherán una falsa sensación de seguridad.
El asesinato del líder supremo iraní, añade Crooke, “ha creado una tormenta de fuego entre los chiíes en toda la región. No solo en Irak, Pakistán o Bahréin: el impacto se siente incluso en Dubái y Chipre”.
Este golpe, lejos de debilitar a Irán, afirma, ha reforzado la cohesión interna y solidificado la legitimidad del liderazgo, mientras que la región entra en combustión: la Zona Verde de Bagdad fue asaltada, el consulado de Pakistán atacado y Bahréin enfrenta protestas masivas que amenazan con abrir un frente inesperado.
En este contexto, Crooke subraya el trasfondo político de la estrategia iraní:
“Irán no está conteniendo el golpe; está ejecutando una estrategia de expulsión de Estados Unidos del Golfo”. No se trata solo de repeler ataques: la estrategia busca reducir la influencia militar y política estadounidense en la región, obligando a Washington a reevaluar su presencia y comprometiendo la capacidad de proyectar poder.
Según Crooke, El efecto interno y externo está diseñado cuidadosamente.
Internamente, la muerte del líder ha generado una ola de legitimidad emocional y religiosa, reforzando la unidad chií. Externamente, las acciones apuntan a alterar la percepción de invulnerabilidad estadounidense, mostrando que ni bases ni aliados pueden garantizar seguridad plena.
En materia militar, Crooke detalla: “Todos los drones y aeronaves no tripuladas que han volado en el espacio aéreo iraní, 22 han sido derribados, incluyendo los más recientes”.
Esto confirma la efectividad del sistema de defensa iraní, reforzado por el radar YLC-8B proporcionado por China, capaz de detectar aeronaves furtivas a cientos de kilómetros, limitando severamente la eficacia de los ataques aéreos que constituyen el núcleo de la estrategia estadounidense.
Sobre la administración Trump, Crooke es tajante: “Trump no ha articulado una amenaza creíble; describir al liderazgo iraní como matones y asesinos es infantil y políticamente poco motivador”.
El especialista también enfatiza la dimensión económica: “El precio del petróleo ha comenzado a subir desde los ataques en el estrecho de Ormúz. Irán apunta a bases estadounidenses, no a los estados del Golfo, pero el impacto financiero es claro”.
La superioridad aérea prometida por Israel “no se ha materializado. No hay vuelos sobre Teherán ni dominio total del espacio aéreo”, lo cual evidencia evidencia un desfase entre la narrativa oficial y la realidad sobre el terreno.
Además, Crooke detalla que China y Rusia proporcionan asistencia estratégica invisible: orientación satelital, radares y posiblemente misiles de defensa aérea, lo que multiplica la capacidad de Irán y refuerza la estrategia multipolar de disuasión y reequilibrio regional.
La prensa israelí señala que la determinación estratégica estadounidense se tomó en Mar-a-Lago el 29 de diciembre, donde se fijó no solo la ofensiva sino también la fecha exacta de inicio.
Las negociaciones posteriores no fueron diplomacia sino un engaño diseñado para adormecer a Teherán, según Crooke.
Este reporte de guerra, en palabras de Crooke, ofrece una visión distinta a la narrativa convencional: hechos, análisis estratégico y observaciones en tiempo real muestran cómo la estrategia iraní combina lo militar, lo político y lo económico para reconfigurar el Golfo, convirtiendo un ataque de decapitación en un movimiento geopolítico de largo alcance.
