Poner alto a la violencia contra las mujeres, al feminicidio, a la criminalización de la protesta y a la precariedad laboral; demandar un aborto seguro y gratuito y un movimiento de mujeres independientes; y decir no a las políticas del despojo por el Mundial de Futbol son, entre otras, las demandas.
Reducir la jornada laboral no es solo una operación matemática. No se trata únicamente de pasar de 48 a 40 horas semanales en el papel. El sentido histórico de esta lucha (desde la consigna de las ocho horas) fue siempre limitar el desgaste, no concentrarlo. Fue poner un límite al tiempo que el trabajo le arrebata a la vida.