Este 17 de enero ha entrado en vigor el Tratado Global de los Océanos, una herramienta clave para proteger la biodiversidad marina en aguas internacionales, conservar y utilizar de forma sostenible sus recursos, fortalecer la cooperación científica y el desarrollo de capacidades para salvaguardar los océanos de la acción humana.
También conocido como Tratado de Alta Mar, o por su nombre original, Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas situadas fuera de la Jurisdicción Nacional o Acuerdo BBNJ (Biodiversity Beyond National Jurisdiction), cumple hoy un hito en el resguardo de la vida marina.
Cabe señalar que para tener mayores posibilidades de proteger el 30 % de los océanos de aquí a 2030, se necesita que al menos 60 gobiernos ratificaran este acuerdo, por lo que al haber reunido la firma de 145 países y la ratificación de 81, (entre ellos, México) es una victoria histórica para las especies y ecosistemas que habitan en los océanos.
¿Por qué es importante el Tratado Global de los Océanos?
La firma y ratificación del Tratado de Alta Mar, es un paso clave para proteger la vida marina, puesto que impulsa la creación de áreas protegidas; así como un avance en los objetivos en pro del bienestar marino. Asimismo, permite preservar hábitats vitales, tener fondos marinos libres de actividad humana destructiva, evaluar el impacto de actividades económicas y sus consecuencias para el cambio climático.

Por otro lado, este acuerdo permite que los países tengan una mayor contribución a la conservación del mar, más allá de sus fronteras. De esta manera se establecen disposiciones y regulaciones para conservar estos ecosistemas vitales que producen más de la mitad del oxígeno que respiramos, promoviendo su uso sostenible.
¿Cuáles son las regulaciones del Tratado?
Este acuerdo global busca centrar sus acciones en 4 regulaciones principales: recursos genéticos marinos, mecanismos de gestión basada en áreas, evaluación de impacto ambiental y promoción de capacidades y transferencia tecnológica. A continuación te contamos el objetivo principal de cada una de ellas.
1. Recursos genéticos marinos (RGM)
Busca regular el uso de los RGM en alta mar y los fondos marinos; así como promover de manera equitativa sus beneficios.
2. Mecanismos de gestión basada en áreas
Pretende proponer mecanismos, como las Áreas Marinas Protegidas (AMP), con el fin de conservar la biodiversidad y los corredores biológicos para especies migratorias como ballenas, tortugas o aves.
3. Evaluación de impacto ambiental
Busca garantizar que las actividades en alta mar sean evaluadas para prevenir daños al ecosistema marino.
4. Promoción de capacidades y transferencia de tecnología
Impulsa la cooperación científica y tecnológica para que todos los países participen en la gestión sostenible del océano.
Cuidar de los océanos para cuidar a la humanidad
Los océanos producen más de la mitad del oxígeno que respiramos, absorbiendo además el 25% del CO2 que generamos. La Doctora Heidi Wiskel, gerente del Programa del Equipo de Océanos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), recordó que además de proporcionarnos oxígeno, son fuente de alimento marino, además de regular nuestro clima.
Si no protegemos la alta mar, ponemos en peligro no solo el océano y sus especies, sino también nuestro propio bienestar. De hecho, no podemos sobrevivir en la Tierra sin un océano sano.
En este sentido, reconoció que con este tratado, que recién entró en vigor, se busca no solo fortalecer la protección de los océanos, sino garantizar también la nuestra. De este modo, será indispensable que las acciones de cada país que firmó el acuerdo, sobrepasen a las palabras para poder crear condiciones más sostenibles y justas para el ecosistema.
