BEVERLY HILLS.- En una rara y profundamente emotiva entrevista, el legendario cantante Engelbert Humperdinck habló con franqueza sobre el capítulo más doloroso de su vida: el lento e implacable declive de su amada esposa, Patricia, mientras enfrentaba las devastadoras garras de la enfermedad de Alzheimer.
Durante más de cinco décadas, Patricia fue el pilar de Engelbert: la fuerza silenciosa que impulsaba al hombre cuya voz llenaba salas de conciertos y encabezaba las listas de éxitos de todo el mundo. Compartieron no solo un matrimonio, sino también un vínculo inquebrantable basado en la risa, los viajes y el sueño compartido de una vida juntos más allá de las luces del escenario. Sin embargo, con el paso de los años, su historia dio un giro desgarrador cuando a Patricia le diagnosticaron Alzheimer, una enfermedad que borra lentamente los recuerdos y roba la esencia de la persona que amas.
Engelbert recordó cómo las primeras señales fueron sutiles: llaves extraviadas, nombres olvidados, pequeños lapsus en la conversación. Al principio, ambos los ignoraron, atribuyéndolos al estrés o al cansancio. Pero con el tiempo, esos pequeños lapsus se convirtieron en silencios más largos y dolorosos. «Fue como ver cómo se apagaba la luz en la persona que más amas», compartió Engelbert con voz temblorosa.
Decidido a mantener vivo su amor a pesar de la enfermedad, transformó su hogar en un lugar de consuelo, rodeando a Patricia con aromas, música y fotografías familiares. Le cantaba a diario, convencido de que aunque las palabras fallaran, la música podría llegar a su corazón. “A veces tarareaba y, por un instante, volvía a ver el brillo en sus ojos”, dijo.
Engelbert describió el desgaste emocional del cuidado: las noches sin dormir, las lágrimas silenciosas, el dolor constante de saber que cada día los acercaba un poco más a la despedida. Sin embargo, a pesar de todo, se aferró a la gratitud por la vida que habían compartido. “Aprendí a valorar los momentos más pequeños: una sonrisa, una caricia, incluso el simple hecho de que ella me tomara de la mano”, reflexionó.
Cuando Patricia finalmente falleció, Engelbert dijo que sintió como si una parte de él se fuera con ella. Aun así, espera que su historia ilumine la realidad del Alzheimer y las familias afectadas. “El amor no termina”, dijo con dulzura. “Aunque los recuerdos se desvanezcan, el corazón recuerda”.
AM.MX/FM
