fbpx DE ENCANTOS Y DESENCANTOS: Llega la manía decembrina | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

Por Mónica Herranz*

Diciembre ha llegado, se nos acaba el año y en plan Mecano, hacemos el balance de lo bueno y malo, cinco minutos antes de la cuenta atrás. Lo de los cinco minutos es un decir, porque aunque así dice la canción, lo cierto es que es un ejercicio que hacemos durante buena parte de este mes.

Si este ejercicio se lleva a cabo desde la reflexión y el análisis muy probablemente será un ejercicio exitoso que nos ayude a cerrar ciclos antes de que se acabe el año, a detectar áreas de oportunidad y a planear, al menos, el inicio del siguiente, pero ¡ojo! si es un ejercicio que proviene desde el mero impulso de que porque ya se va a terminar el año algo debemos de hacer, entonces puede convertirse en algo poco grato.

Y es que la temporada decembrina, reconozcámoslo, nos pone algo maníacos y un tanto compulsivos. Hacemos cosas o tomamos decisiones que quizá no hubiésemos ni pensado durante el resto del año y ahí es dónde hay que poner atención.

En esta especie de ejercicio reflexivo por la proximidad del final del año, podemos tener actuaciones matizadas o por la manía o por la depresión. ¿Cómo?, se preguntarán, ¿por la depresión? ¡¿Acaso hay quién se deprime en estas fechas?! . Sí, claro que los hay.

La parte maníaca y compulsiva, es esta parte que nos lleva a los excesos, mucha comida, mucha bebida, mucha diversión, festejos, reencuentros, compras alocadas, viajes improvisados, y no se trata de juzgar o calificar si está bien o mal este actuar, solamente se trata de distinguirlo. Estas acciones recién mencionadas son las más favorables de la manía decembrina, siempre y cuando no concluyan en fatalidades. Son acciones que en términos generales nos invitan a pasarla bien y que quizá traigan por consecuencia una buena indigestión o una cruda memorable o una deuda con la que no se contaba pero que de ahí no pasará.

Otro cantar es cuando se toman decisiones maníacas o compulsivas cuyo motor principal es que se va a acabar el año y ya, sin pensar en las consecuencias que esas acciones pueden implicar, basadas en la creencia única de que el año nuevo llegará como un hada madrina que mágicamente resolverá aquello que se torció a finales del año que está por terminar.

La parte depresiva puede surgir a partir de ausencias, recuerdos, o nostalgias de años que quizá fueron mejores, de momentos o personas que se pueden anhelar y que ya no están, ya sea por la ruptura de un vínculo emocional o sentimental o por causa de muerte. Y en este estado también se pueden tomar decisiones decembrinas sin pensar en las consecuencias que acarrearán.

Para la mayoría, sin importar que haya clara o discreta tendencia a la manía o a la depresión decembrina, este mes representa una ruptura en la rutina. Los horarios de trabajo sufren modificaciones, no faltará a quienes les toque laborar en los días más representativos de esta temporada y habrá por el contrario quienes tengan vacaciones, anheladas vacaciones. Pensaríamos que lo “normal” es estar contentos por que llegan las vacaciones, sin embargo, para algunos, no es tan placentero puesto que el trabajo es en sus vidas una especie de oasis o refugio cotidiano, porque los mantiene alejados de otros problemas, de los de la casa, de los problemas de pareja, de los problemas familiares, etc. y tener que dejar de ir al trabajo representa tener que enfrentar sí o sí una situación que habitualmente se prefiere evadir.

Y si hablamos ya de los meros días navideños ni qué decir, habrá para quienes sean los mejores días del año, rodeados de familiares y amigos, habrá quienes tengan que saludar a la tía que siempre pellizca los cachetes  pero que es la buena onda, habrá quienes cocinen en familia o pasen la primera navidad siendo esposos o padres, así como habrá reuniones llenas de tensión con rencores de antaño y falsos deseos de bienestar o quienes por decisión o situación de vida la pasen solos de nuevo o por primera vez.

Sin duda, Diciembre es un mes de contrastes y tiene sus calamidades, entonces, si se toman decisiones significativas y de carácter permanente en este periodo, lo ideal es que hayan sido previamente reflexionadas y analizadas y si no ha sido así, al menos hay que tratar de que no sean producto exclusivamente del impulso decembrino.

Tengamos presente que no para todo el mundo son fechas de festejo y tratemos de ser empáticos con quienes nos rodean. Si eres de los que no la pasa bien en estas fechas por el motivo que sea, recuerda que siempre hay alternativas, se puede buscar apoyo en familiares o amigos y desde luego en un profesional.

 

*Mónica Herranz

Psicología Clínica – Psicoanálisis

Comentarios

comentarios