CIUDAD DE MÉXICO.— La apnea obstructiva del sueño es una enfermedad crónica y progresiva que afecta de forma directa la salud cardiovascular y metabólica de las personas, advirtió Francisco Javier Saynes Marín, especialista en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello del Hospital Ángeles Metropolitano.
El especialista detalló que en México una de cada 10 personas adultas cuenta con un diagnóstico confirmado de este trastorno respiratorio, aunque estudios epidemiológicos indican que entre el 25% y el 30% de la población adulta presenta un riesgo elevado de padecerlo sin haber sido evaluada.
⇒ La apnea del sueño se manifiesta a través de pausas repetidas en la respiración durante la noche debido al colapso de las vías aéreas superiores en la garganta, lo que obstruye el flujo de oxígeno a los pulmones y fragmenta el descanso nocturno.
Saynes Marín enfatizó que desatender los ronquidos intensos o ignorar la somnolencia diurna incrementa exponencialmente los siguientes riesgos:
• Padecimientos cardiovasculares: Mayor probabilidad de desarrollar hipertensión arterial, infartos cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
• Deterioro cognitivo y riesgos laborales: Pérdida de memoria, fallas en la concentración e irritabilidad, además de un incremento en la tasa de accidentes automovilísticos o laborales por somnolencia.
• Complicaciones metabólicas: Vínculo directo con la aparición de diabetes y síndrome metabólico.
Métodos de diagnóstico y alternativas terapéuticas
El diagnóstico de la condición requiere de un estudio de polisomnografía para analizar el comportamiento respiratorio durante el sueño. Con base en los resultados, el tratamiento se determina según la anatomía y gravedad de cada paciente:
• Dispositivos CPAP: Mascarillas que aplican presión positiva continua de aire para mantener abierta la vía aérea.
• Dispositivos de Avance Mandibular (DAM): Férulas orales que posicionan la mandíbula hacia adelante durante el descanso.
• Cirugía ORL y tecnología robótica: Remodelaciones de las vías aéreas superiores (como faringoplastias o cirugías nasales) e intervenciones robóticas mínimamente invasivas.
• Modificación del estilo de vida: Control de peso corporal, corrección de la postura al dormir y restricción del consumo de alcohol nocturno.
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AM.MX/dsc



