● Frente a un número de exportaciones cada vez más grande y cadenas de suministro más exigentes, anticipar costos regulatorios y adaptar la oferta local puede marcar la diferencia entre crecer y ser rentable o perder capital y tiempo.
● The Global Chamber conecta a las empresas con socios estratégicos y conocimiento local que les permite reducir riesgos, validar proveedores y entrar a nuevos mercados con mayor certeza.
CIUDAD DE MÉXICO.- La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) tiene como fecha límite el 1 de julio y su resultado definirá el rumbo comercial de la región en los próximos años. En la negociación se abordan temas clave como reglas de origen y mecanismos de solución de controversias, lo que ya está obligando a las empresas a ajustar su estrategia de expansión global.
En 2025, México alcanzó exportaciones por 664,837 millones de dólares, un incremento interanual de 7.6%, impulsado por la demanda estadounidense y por la consolidación de cadenas productivas regionales, según el Banco de México. Este crecimiento no solo aumenta el volumen, también sube la exigencia para las empresas que quieren liderar estas cadenas, con reglas más estrictas, mayor revisión y menos margen de error.
Para Gabriel Uribe, Director Ejecutivo del Capítulo de Ciudad de México de The Global Chamber, una organización que conecta a compañías, directivos e inversionistas, el principal riesgo radica en la preparación antes de entrar a mercados internacionales. “Cuando una organización decide sin datos sólidos sobre costos y tiempos de cumplimiento fiscal, compromete sus márgenes y convierte el error en un costo de capital y de tiempo”, advierte.
Omisiones que frenan la expansión
Uno de los principales obstáculos es subestimar la complejidad regulatoria. Cada país tiene regímenes fiscales, laborales y aduanales diferentes. Ignorar certificaciones sanitarias, normativas de etiquetado o requisitos de homologación puede retrasar lanzamientos y generar sanciones innecesarias.
La adaptación local representa otro reto. Un producto exitoso en un país puede fracasar en otro, si no se ajusta a preferencias de consumo, canales de distribución o modelos de precio. “Aunque la tropicalización dejó de ser novedad, muchas empresas aún intentan entrar a nuevos mercados con la misma estrategia local; ahí es donde pierden frente a quienes sí entienden al consumidor”, señala Uribe.
Preparación con ruta definida
La revisión del T-MEC añade presión sobre las operaciones transfronterizas. Las organizaciones deben anticipar los cambios en costos de cumplimiento, trámites de origen y certificaciones. Planear con información actualizada reduce la incertidumbre al ingresar a nuevos destinos.
Una compañía de manufactura puede validar proveedores en lugares tan remotos como China o Alemania, mediante redes con historial verificable. Una exportadora de alimentos puede mapear requisitos sanitarios con asesores locales antes de mover inventario.
“En la práctica, expandirse ya no depende solo de contar con el producto. Existen redes empresariales que permiten contrastar proveedores, entender regulaciones locales y tomar decisiones con mayor certidumbre antes de comprometer capital”, concluye el Director Ejecutivo.
AM.MX/fm
