Elohim Corona comparte sus memorias sobre la disciplina inquebrantable heredada de la vieja escuela rockera

Fecha:

Ciudad de México.- En una charla profunda con Axelata, el legendario baterista Elohim Corona abre su corazón para compartir las memorias de una vida dedicada por completo a las baquetas. Desde los “hoyos funky” con la banda de su padre hasta su reciente y exitosa integración a Fobia, Corona se muestra no solo como un virtuoso del instrumento, sino como un hombre que ha encontrado en la música una herramienta de sanación psicológica y reconciliación familiar. Con la humildad que lo caracteriza, el músico detalla cómo el rock ha sido el hilo conductor que le permitió superar crisis personales y construir un legado que hoy comparte con nuevas generaciones en su propia academia.

Los inicios con Isis y la rigurosa escuela de Chucho Corona

La carrera de Elohim comenzó a los tres años, impulsada por su padre, Chucho Corona, en una época donde el rock se vivía sin distracciones tecnológicas. En los años setenta, la banda Isis se curtió en “cafés cantantes” y escenarios rudos donde el perfeccionismo era la regla absoluta, forjando en el joven baterista una disciplina inquebrantable. Elohim recuerda con nostalgia y respeto cómo el entorno familiar, aunque a veces neurótico y difícil, lo obligó a entender la música como una entrega total, aprendiendo a tocar “como si fuera la última vez” sin importar cuánta gente estuviera frente al escenario.

“Fue rudo, no fue fácil porque pues éramos una banda que tocaba covers y en ese tiempo hacer covers era muy difícil”, comenta Elohim sobre aquellos años. La falta de tutoriales en internet obligaba a una transcripción de oído casi quirúrgica de bandas como Black Sabbath o Led Zeppelin. Esta etapa no solo le dio las tablas necesarias para enfrentar cualquier escenario, sino que creó una amalgama indestructible con su padre, un hombre aguerrido que le enseñó que en el rock and roll, a pesar de las mentadas de madre o los obstáculos, al final la música siempre triunfa.

La transición hacia Moderatto y el conflicto de la independencia profesional

El salto de la solemnidad de Isis al fenómeno de Moderatto representó un cambio de paradigma total para Elohim, pasando del rigor de los covers perfectos a la diversión y la mezcla cultural del “mole con chocolate”. Esta etapa fue de gran felicidad creativa, pero también marcó un distanciamiento doloroso con su padre, quien no comprendía el nuevo camino de su hijo. La decisión de elegir su propio rumbo profesional desencadenó una ruptura familiar ruda, cargada de tensiones que el baterista tuvo que procesar a través de terapia y resiliencia emocional.

“Él estaba encabronadísimo, que pues yo me la estaba pasando genial con Moderatto… me dijo, te me vas a la chingada… y yo pues decidí Moderatto”. Esta transición fue agridulce; mientras Elohim brillaba en el Auditorio Nacional, enfrentaba el rechazo de su entorno original. Sin embargo, este proceso de liberación y crecimiento fue necesario para que encontrara su propia voz, lejos de la sombra paterna, permitiéndole eventualmente buscar una reconciliación que llegaría años después a través de la comprensión y el perdón mutuo.

El poder sanador de una canción y la reconciliación final

Uno de los momentos más catárticos en la vida de Elohim fue la creación de su tema solista “Camina siempre adelante”, una adaptación de una obra de Alberto Cortés que funcionó como un grito de libertad. Tras quince años de lucha por obtener los permisos de autoría, la canción se convirtió en el puente definitivo para que su padre entendiera que el hijo debía seguir su propia vida. Este acto de honestidad artística permitió que ambos tuvieran citas psicológicas juntos, logrando cerrar heridas antes de que la salud de Chucho Corona se deteriorara irremediablemente.

“Esa canción es de agradecimiento, y decirle papá, yo tenía que seguir mi camino… me puse a llorar cuando conseguí el permiso”. Elohim destaca que la música le permitió entender que uno mismo es quien a veces se castiga o se hace la víctima. Al final, el proceso de grabar esta canción y presentarla fue un éxito psicológico personal que trascendió las listas de popularidad, consolidando su salud mental y permitiéndole acompañar a su padre en sus últimos momentos desde un lugar de amor y paz.

Un homenaje a los grandes bateristas en el escenario de Fobia

Su reciente incorporación a Fobia para el Vive Latino ha sido uno de los retos técnicos más importantes de su trayectoria, pues implicó transcribir y respetar el estilo de tres bateristas icónicos: Gabriel Curi, Chiquis Amaro y Jay de la Cueva. Elohim aborda este compromiso con un profundo sentido de ética profesional y respeto, evitando rivalidades inexistentes creadas por el público. Para él, tocar estas canciones es un honor que requiere dejar de lado el ego para servir a la composición original y a la energía que la banda proyecta.

“No hay rivalidad… para mí entrar a Fobia ha sido una enseñanza muy grande y estoy haciendo un homenaje a tres grandes bateristas”. Aunque admite haber estado nervioso y enfrentar la complejidad de temas como “Pesadilla” o “Veneno Vil”, el recibimiento del público y el apoyo de sus compañeros han sido fundamentales. Elohim prefiere enfocarse en la colaboración y el aprendizaje constante, demostrando que incluso un músico de su talla sigue siendo una “esponja” capaz de absorber nuevas formas de tocar y entender el rock mexicano.

La inexistente rivalidad profesional y el respeto por el legado ajeno

A pesar de las narrativas que suelen alimentarse en las plataformas digitales, Elohim Corona es tajante al desmentir cualquier tipo de conflicto o competencia negativa con Jay de la Cueva. Para el baterista, la música no es un campo de batalla, sino de aprendizaje, y reconoce en Jay a un músico excepcional cuya trayectoria respeta profundamente. Corona prefiere enfocar su energía en el homenaje que representa interpretar las piezas de quienes le precedieron, entendiendo que cada artista aporta una personalidad única y que la verdadera maestría reside en la colaboración y el reconocimiento del talento ajeno, lejos de las polémicas infundadas por terceros.

“No hay rivalidad… yo reconozco que es un gran músico. Para mí estar ahorita con Fobia es un gusto, un honor y poder tocar esas canciones que siempre las escuchaba. Gracias a todos los comentarios de la gente, pero la gente ha creado una bola de hechos que híjoles, hasta se pasan”. Con esta claridad, Elohim cierra cualquier puerta a la especulación, reafirmando que su llegada a la alineación actual de Fobia se basa en la admiración mutua y en el compromiso de preservar la esencia de una banda que ha marcado el “soundtrack” de miles de vidas.

La academia como un espacio de servicio y salud emocional

A través de la Academia Elohim Corona, el músico ha encontrado una forma de trascender el escenario, compartiendo sus instrumentos y conocimientos con alumnos de todas las edades. Más que técnica, Elohim busca que sus estudiantes encuentren felicidad y un escape a sus problemas cotidianos, funcionando a veces como un consejero que invita a la reflexión y a la terapia. Su filosofía se basa en que los instrumentos están hechos para sonar y aportar bienestar, no para guardarse o presumirse como trofeos de guerra.

“Mi escuela está abierta a aportar, no a señalar… no se les juzga y mucho menos si a mí no me gusta su tipo de música”. Desde niños de cinco años hasta adultos mayores que buscan cumplir un sueño, la academia es un refugio de respeto y diversidad musical. Elohim se asegura de que sus maestros sigan esta misma línea humana, priorizando que el alumno se sienta motivado y comprendido, reafirmando que la música es, ante todo, un servicio para que el ser humano se conecte con su propia esencia.

El proyecto solista y la necesidad de expresar el alma

Elohim Corona continúa produciendo música de manera independiente, enfocándose en la honestidad por encima de las pretensiones comerciales. Su proyecto solista es una necesidad del alma donde él mismo graba instrumentos y produce los videos, permitiéndose experimentar con su voz y sus vivencias. Con sencillos como “Esto se acabó”, busca dejar un granito de arena en la historia de la música mexicana, demostrando que su evolución como artista no tiene límites y que su pasión sigue tan viva como cuando tocaba a los ocho años.

“Lo que quiero es que sea para mí un éxito en el proceso de hacerlo y terminarlo… es una cuestión del alma”. A pesar de su apretada agenda con Fobia y Gran Sur, Elohim no deja de componer, viendo cada canción como un reto personal de finalización y coherencia interna. Su mensaje final es claro: seguir rockeando con honestidad, manteniendo la disciplina pero, sobre todo, disfrutando de cada golpe de baqueta como si fuera el primero, agradecido siempre con el universo por permitirle seguir compartiendo su ritmo con el mundo.

Te invitamos a sumergirte en esta conversación y revivir cada momento de la entrevista:

AM.MX/CV

Compartir

Popular

Artículos relacionados
Related

Asesinan a María Lucía Mora, dirigente de Morena en Valle de Allende, Chihuahua

María Lucía Mora, coordinadora de Morena en Valle de Allende, Chihuahua, habría perdido la vida luego de recibir un ataque armado.

Brinda Marina apoyo durante desbordamiento del Río de los Remedios en Azcapotzalco

Ante la emergencia, se desplegó un estado de fuerza total de 54 elementos y nueve vehículos para conformar el apoyo de Plan Marina y brindar seguridad perimetral durante las acciones de limpieza en citado desbordamiento.

Gobierno federal y estatal toman el control de Chilapa, Guerrero

Se anunció la instalación de un Centro de Mando en Chilpancingo para dar seguimiento a la situación de seguridad en Chilapa.

Confirman presencia de agentes de la CIA en Fiscalía de Chihuahua antes del desmantelamiento de narcolaboratorio

Los agentes de la CIA estuvieron en las instalaciones de la Fiscalía Especializada en Operaciones Estratégicas de Chihuahua.