MADRID ESPAÑA.- Suena Ennio Morricone. Se escuchan los pasos de los caballos mientras un jinete va al galope. Disparos, sombreros de sheriff y de forajidos por los aires. Estamos en el lejano Oeste —en la guerra civil norteamericana, concretamente—. Con tres cazarrecompensas buscando un suculento tesoro, el drama y la acción están servidos. ‘El bueno, el feo y el malo’ es, sin duda, una de las películas más emblemáticas de todos los tiempos. Si alguien dice wéstern, probablemente la primera imagen que a uno se le venga a la mente sea la de ese Clint Eastwood con sombrero y malas pulgas mirando a sus dos oponentes en el duelo decisivo. Y aunque se ambiente en los Estados Unidos de aquellos años, eso es lo único de norteamericano que tiene la producción. Es spaghetti wéstern puro y duro.
España como cuna del wéstern
De acuerdo con Meristation, el spaghetti wéstern surgió como subgénero en la década de los sesenta y alcanzó un gran pico de éxito. Con la particularidad de que sus producciones eran europeas, alejadas de suelo estadounidense, Italia y España se convirtieron en los principales países que se prestaban para los rodajes. De esta forma, lugares que antaño estaban abandonados o carecían de trascendencia se convirtieron de pronto en el centro de todo.
Es de sobra conocido que Almería fue la que más se vio beneficiada, con el Desierto de Tabernas como ese páramo árido tan característico. Pero también pequeñas localidades de la provincia experimentaron una transformación. Es el caso de Albaricoques, un pequeño pueblo que aún rinde homenaje con sus calles a estrellas como Clint Eastwood o Lee Van Cleef.
Aunque Granada y Madrid también cuentan con algunas ubicaciones que fueron sets de rodaje, Burgos se lleva la palma en este sentido. Gran parte de la cinta se rodó en la provincia y algunas de sus localizaciones viven hoy en día del atractivo que despierta en el turismo la película. Santo Domingo de Silos, por ejemplo, es casi un set en sí. Con motivo del 50.º aniversario del estreno de la película, una asociación decidió poner en marcha una campaña de micromecenazgo para financiar la reconstrucción del mítico cementerio de Sad Hill. Hoy en día, si vas por la zona, no te asustes si encuentras un gran campo lleno de lápidas. No es real.
AM.MX/fm
