fbpx El terremoto de 1985 fue una segunda oportunidad de vida: Araceli, "bebé milagro"

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de septiembre (Al Momento Noticias).-  El sismo del 19 de septiembre de 1985 cambió la vida de miles de capitalinos, entre ellos los llamados “bebés milagro”, recién nacidos que fueron rescatados entre las ruinas del Hospital Juárez tras el violento terremoto de 8.1 grado en la escala de Richter.

Araceli Santamaría, una de los "bebé milagro" del Terremoto de 1985 Foto: Notimex
Araceli Santamaría, una de los “bebé milagro” del Terremoto de 1985
Foto: Notimex

Algunos de estos menores pasaron varios días bajo los escombros antes de ser salvados; actualmente, no solo representan la esperanza sino también la prueba que, a pesar de las cicatrices de la tragedia, los mexicanos saben sobreponerse.

Entre estos “bebés milagro” destaca Araceli, una joven que nació un día antes del terremoto y que fue rescatada horas después del desastre. Tenía 37 huesos rotos, incluyendo la pelvis. Su madre, María de Jesús Romo, estaba en otra parte del hospital y fue rescatada dos días después.

Araceli y su madre serían dadas de alta el 19 de septiembre a las 8:00 horas, pero el fuerte movimiento telúrico les impidió salir.

A tres décadas de aquel episodio, Araceli Santamaría Romo afirma que aquella tragedia fue una segunda oportunidad de vida, que ha aprovechado.

Es química farmacéutica bióloga y trabaja en el área de servicios farmacéuticos del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, nosocomio al que fue llevada para su atención luego de ser rescatada aquel 19 de septiembre.

Santamaría Romo asegura que su infancia fue normal, como todo niño, al lado de sus cinco hermanos.

Sobre qué siente al saber que fue una de las sobrevivientes del terremoto de 1985,  comenta que todos están aquí por algo, y cita: “cuando te toca aunque te quites, cuando no, aunque te pongas”.

Organizaciones civiles crearon un fideicomiso para apoyar al grupo de niños sobrevivientes, con éste se cubrieron gastos médicos, educación y alimentación, porque algunos perdieron a sus padres.

Araceli recibió este apoyo hasta que terminó los estudios universitarios, a los 23 años, y entró a trabajar en ese centro de salud, donde saluda cada día a quienes la salvaron y cuidaron.

“El hospital me dijo que me viniera, que tenía mi lugar aquí, termine mi servicio y carrera en diciembre y para marzo ya estaba trabajando, aquí me siento genial, el hospital te da todo, no puedes pedir nada”, refirió.

Además, le encanta trabajar en el Hospital Infantil, pues para ella es “como devolver la ayuda. Fui paciente aquí y ahora me toca ayudar”.

Actualmente, la joven estudia una maestría que concluirá en mayo de 2016.

AMN.MX/dsc/bhr

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