Ciudad de México.- En el marco de la primera Noche de Museos de 2026, celebrada este miércoles 28 de enero, el Museo Nacional de la Revolución se convirtió en el escenario de una renovación artística profunda. El recinto, bajo la tutela de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, dio la bienvenida a “Revolución: Latido y Movimiento”, una exposición escultórica del reconocido artista David Camorlinga Tagle. La propuesta busca romper con la idea de que la lucha armada es un evento estático en los libros de texto, presentándola como un pulso vibrante que sigue transformando la realidad actual.
Durante la ceremonia de apertura, la directora del museo, Alejandra Utrilla, resaltó la relevancia de albergar piezas que conecten el pasado histórico con la introspección personal de los asistentes. Según la funcionaria, la muestra trasciende el bronce y el metal para convertirse en un recordatorio de la evolución humana. “En esta ocasión presentamos una exposición única, que nos recuerda que la revolución es constante: es interna y es externa. Más allá del movimiento histórico, todas y todos vivimos una revolución todos los días; y mientras más conscientes seamos de ello, mejor podremos transformarla en acciones que construyan un mundo mejor para las infancias y para la sociedad en su conjunto”, afirmó Utrilla ante el público asistente.
El espectador se integra como protagonista a través de los acabados en espejo y baños metálicos
Uno de los aspectos más innovadores de esta exhibición es la técnica empleada por Camorlinga, quien utiliza baños metálicos y acabados en espejo para disolver la barrera entre el arte y quien lo observa. En esta narrativa, el reflejo no es un simple detalle decorativo, sino una herramienta conceptual diseñada para que el visitante se vea proyectado en las piezas. Al observar su propia imagen fundida con la escultura, la persona se reconoce como un agente activo del cambio, comprendiendo que cualquier transformación social nace también desde la percepción individual y la mirada propia.
El autor de la obra, David Camorlinga, describe este proceso como un diálogo fluido donde el metal pulido sirve como puente de comunicación. “Esta exposición no es solo una colección de objetos, es una conversación; una narrativa donde cada obra dialoga con la otra (…) Toda transformación real tiene dos caras: una colectiva, que deja huella en la historia social, y otra íntima, que transforma la manera en que nos miramos y nos entendemos”, explicó el artista. Bajo esta premisa, la exposición invita a una reflexión profunda sobre los procesos de cambio personales y colectivos que definen nuestra era.
Simbolismos nacionales y figuras de resiliencia humana que resignifican el concepto de heroísmo cotidiano
La muestra también explora la identidad mexicana mediante la reinterpretación de símbolos como el Águila Real y la Serpiente. Lejos de ser emblemas rígidos, estas figuras son presentadas como energías en movimiento. Un punto focal de la colección es la pieza titulada “Guerrero”, una escultura que muestra a una figura humana con la rodilla en tierra. Esta obra simboliza la determinación y la voluntad de levantarse frente a la adversidad, otorgando un nuevo significado al heroísmo basado en la persistencia y la capacidad de reconstruirse constantemente ante los desafíos sociales.
“Revolución: Latido y Movimiento” se podrá visitar durante todo el mes de febrero en el sótano del Monumento a la Revolución, en la colonia Tabacalera. Los horarios de acceso son de martes a viernes de 09:00 a 17:00 horas, mientras que los sábados y domingos se extiende de 09:00 a 19:00 horas. Esta es una oportunidad imperdible para quienes buscan una experiencia estética que cuestione, como plantea el artista: ¿qué revolución estás viviendo hoy y cuál estás dispuesta o dispuesto a comenzar?
AM.MX/CV
