CIUDAD DE MÉXICO.- Durante meses revisamos qué hacen con la inteligencia artificial más de cuarenta grupos editoriales, entidades de gestión y asociaciones del sector. Entran los grandes grupos de edición general, los académicos y profesionales, los europeos y los de España y América Latina. El resultado es La política de IA de tu editorial, un informe en dos partes: un relevamiento de lo que existe y una guía para que cada editorial defina su propia política.
Lo que muestra el mapa
Hay dos formas de ganar dinero con el catálogo. En el sector académico, Wiley y Taylor & Francis venden sus contenidos a empresas de IA. Elsevier, Thomson Reuters y Wolters Kluwer, en cambio, construyen sus propias herramientas y no venden el corpus.
No hay precio de mercado. HarperCollins ofrece 5.000 dólares por título, a repartir 50/50 con el autor. Johns Hopkins University Press paga al autor menos de 100 dólares por título. Wiley declaró 23, 40 y 49 millones de dólares en tres ejercicios. Más que un mercado, hay decisiones de cada editorial.
Los conflictos aparecen donde hay un autor que espera cobrar. Donde la editorial es titular de los derechos, la IA entra con menos fricción. Donde el autor conserva los derechos y espera regalías, aparecen los reclamos.
Las posiciones no son coherentes. Bertelsmann firmó una alianza con OpenAI y, catorce meses después, su filial alemana la demandó. Macmillan litiga contra Meta mientras se asocia con Google.
Una política para autores no dice qué hace la editorial con la obra. Las guías de los grandes grupos académicos regulan cómo puede usar la IA el autor, pero no mencionan el licenciamiento. Copiarlas deja sin responder la pregunta económica.
España y América Latina: el vacío lo ocuparon las instituciones
Entre los grandes grupos de la región, la única política corporativa pública que encontramos es la del Grupo PRISA. El resto del terreno lo ocuparon las instituciones: CEDRO, las cláusulas de ACE, el Sello de Traducción Humana de ACE Traductores, el manual de la Câmara Brasileira do Livro o el registro de reservas en Colombia. No localizamos ningún acuerdo publicado de una editorial de la región que licencie su catálogo para un modelo de lenguaje. Tampoco ninguna demanda contra un desarrollador de IA.
Mientras tanto, un estudio de CEDRO identificó 49.461 títulos publicados en España en LibGen, la biblioteca pirata usada para entrenar modelos.
La segunda parte: de lo que hacen otros a lo que decide tu editorial
Los casos de los grandes grupos son antecedentes, no modelos para copiar. Por eso la segunda parte de este documento es una guía de trabajo que se completa sobre el propio documento.
Un diagnóstico de 27 preguntas para responder en equipo con quien lleva producción, contratos y metadatos. “No lo sé” es la respuesta más útil, porque señala dónde mirar. El resultado ubica a la editorial en uno de cuatro perfiles e indica por dónde empezar.
Un paso previo: saber de quién son los derechos. Sin esa auditoría, cualquier decisión sobre licencias es especulativa.
Tres decisiones. Primero, qué uso de la IA se admite dentro de la editorial. Es la más urgente, y viene con un semáforo para colgar en la oficina: qué se hace sin consultar, qué requiere autorización y qué no se hace nunca.
Segundo, si licenciar el catálogo: cuatro opciones posibles y trece comprobaciones antes de firmar. Tercero, qué hacer si se sospecha que un original fue generado con IA. Ahí va un protocolo de seis puntos.
Si tu editorial tiene un documento que no localizamos, o una posición que cambió, podés escribirnos a contacto@proyecto451.com para que actualicemos el documento.
AM.MX/lm



