fbpx El juguete mexicano, en la lona; niños prefieren celulares y tabletas electrónicas

juguetesCIUDAD DE MÉXICO, 2 de enero (Al Momento Noticias).- Con los rostros desencajados y las manos en los bolsillos, en un intento por verificar de cuánto dinero disponen, miles de Reyes Magos están a la caza de juguetes. Pero no de cualquiera. Todos buscan el modelo más vistoso, lleno de luces y aditamentos, dejando en el abandono los fabricados artesanalmente en México.

Y es que la batalla es injusta. Mientras que los carritos de madera, las muñecas de trapo, los costalitos de canicas y los trompos tejen los gustos y las tradiciones de generación en generación, los grandes corporativos arrasan como una aplanadora —a fuerza de transmitir sus productos cada cinco minutos en la televisión—, dando a cambio una mercancía desechable. Los efectos de la publicidad no se hacen esperar.

Juguetibici, sucursal Miramontes, recibe a un buen número de reyes sin corona, con los ojos cada vez más conturbados según avanzan por los pasillos —repletos de naves espaciales, dinosaurios mecánicos y seres extraterrestres—, y con la angustia multiplicada por las compras jugueteras que los enviarán directo y sin escalas al Monte de Piedad.

Modesto Vázquez observa una y otra vez el precio de un “juguete” que no es nada barato: una tableta electrónica, como si en una de aquellas miradas el precio bajara repentinamente, dándole el tiempo necesario para correr a la caja y aprovechar la “piadosa” (también entre comillas) oferta.

Sorprendido y haciendo un esfuerzo por no irse de espaldas, dice que los precios están muy elevados. “¡Cuesta 2,500 pesos!”. Y agrega resignado: “Ahora los juguetes tradicionales están pasando a la historia, ya nos les llaman mucho la atención. Prefieren celulares y tabletas electrónicas. La mercadotecnia nos ha invadido y ni modo, hay que ir con el ritmo del mercado”.

En sentido contrario, José Manuel Casanova, vendedor de juguetes artesanales en la Alameda del Sur y San Ángel, quien realiza 500 carros de madera al año, señala que hay juguetes que nunca van a pasar de moda, como el carrito, que no hace falta que haga ningún ruido, porque “ya los niños, desde chiquitos, traen integrado el sonido que imita al de un auto”.

Sin embargo, no todos piensan igual. Su pequeño local, lleno de camiones, rompecabezas y muñecas, luce sin clientes. Y aunque los precios son muy bajos –el tradicional carro cuesta 90 pesos y el más grande 130–, la gente no los compra porque no están en las cartas de peticiones. Casanova no se queja, a sabiendas que sus ventas no se comparan con las de las grandes empresas que saturan el mercado.

“No podemos ir en contra de la libre empresa ni contra los grandes gastos en publicidad, aspectos que provocan que las personas queden manipuladas. Sus gustos y modas van dependiendo de lo que los medios de comunicación establecen”, aceptó Casanova.

reyes301141A decir de Araceli García, empleada de Juguetibici, aunque las ventas han sido muchas, este año no ha sido particularmente bueno pues, ahora los niños y adolescentes prefieren todo lo electrónico. “Los juegos de mesa como rompecabezas y de adivinanzas son los que menos se venden”, señaló.

En el mercado de artesanías de la Ciudadela la suerte para las creaciones mexicanas no es diferente. El lugar, apenas visitado por algunos turistas perdidos, no ha incrementado sus ventas en esta temporada de fin de año.

Los locatarios Gabino López y Rosario Martínez coincidieron en que “las ventas están mal, pues a los niños ya no les interesa jugar con juguetes mexicanos; los pocos que los compran los quieren solo como recuerdo o de adorno”, lamentaron.

AMN.MX/ja

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