CIUDAD DE MÉXICO.- Jugadores y aficionados podrían ser “goleados” por el cambio climático durante el Mundial 2026, advierte el informe Campos en peligro, elaborado por las organizaciones Football for Future y Common Goal, en colaboración con Jupiter Intelligence.
La investigación identifica riesgos como calor extremo, lluvias intensas y vientos peligrosos en al menos cinco de las 16 sedes del torneo que se jugará en México, Estados Unidos y Canadá.
El estudio advierte que ciudades como Miami, Houston, Dallas, Monterrey y Toronto ya han superado los límites climáticos seguros para la práctica deportiva. Además, se estima que para el verano de 2026 se podrían alcanzar hasta 160 días al año con temperaturas peligrosas para la salud, lo que representa un riesgo significativo tanto para los jugadores como para la afición.
Calor, lluvias y viento: los nuevos rivales
Este verano, durante el Mundial de Clubes 2025 en Estados Unidos, varios futbolistas enfrentaron condiciones extremas. El inglés Jude Bellingham, del Real Madrid, señaló tras un partido a 32 grados contra Pachuca que “el calor es increíble. Los campos no están bien”.
El informe destaca que, por ejemplo, Miami podría enfrentar hasta 164 días al año de calor peligroso, además de vientos huracanados que superarían los 200 km/h. En Monterrey, el número de días con calor extremo podría pasar de 68 a 108 por año. En Toronto, el riesgo de olas de calor podría triplicarse. Todos estos factores comprometen la seguridad en estadios como el Hard Rock Stadium, el BBVA, el AT&T, el NRG y el Toronto Stadium.
Ante estos hallazgos, figuras del fútbol internacional como Juan Mata y Serge Gnabry alzaron la voz. Mata, campeón mundial con España, señaló:
“No podemos ignorar la realidad de la crisis climática. El fútbol debe ser un recordatorio de lo que podemos perder si no actuamos”.
Gnabry, internacional alemán, expresó su preocupación por las nuevas generaciones:
“El aumento de las temperaturas y las condiciones meteorológicas extremas amenazan la capacidad de los jóvenes para jugar de forma segura”.
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es que todos los campos de fútbol base analizados ya han superado los umbrales de “injugabilidad”. Esto significa que, más allá de los estadios profesionales, millones de jóvenes podrían quedar sin espacios seguros para practicar el deporte.
Una encuesta aplicada a 3,600 aficionados reveló que más del 90% quiere un Mundial sostenible, y el 86% considera que los clubes y las organizaciones deben pronunciarse sobre la crisis climática. Más de la mitad ha sufrido interrupciones en sus partidos por condiciones extremas.
El responsable de sostenibilidad de Common Goal, Jérémy Houssin, señaló que el cambio climático ya afecta al fútbol:
“Cuando los jóvenes no pueden contar con campos seguros, todo el futuro del fútbol está en riesgo”.
Por su parte, Rich Sorkin, director ejecutivo de Jupiter Intelligence, subrayó que el deporte necesita adaptarse con rapidez:
“Desde recintos multimillonarios hasta canchas comunitarias, el fútbol depende de condiciones resilientes. La acción climática es tan global como el fútbol mismo”.
El cambio climático se refiere a las modificaciones sostenidas en el clima global, causadas en gran parte por la actividad humana, como la quema de combustibles fósiles y la deforestación. Estos procesos generan gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera, lo que provoca el calentamiento global.
El informe también recuerda que, incluso en el Mundial de 1994 en EE.UU., el calor ya era una preocupación. Los partidos se jugaron bajo temperaturas extremas al mediodía, lo que ocasionó incidentes médicos entre los aficionados.
AM.MX/fm
