Eco del cambio; un esfuerzo común por reducir la basura

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Cada día, toneladas de basura se generan en la Ciudad de México como resultado de hábitos de sobreconsumo, una gestión insuficiente de los residuos y limitada educación ambiental. En medio de este escenario, la labor de los recolectores de basura y los pepenadores resulta fundamental: gracias a su trabajo diario se reduce el volumen de desechos, se recuperan materiales reciclables y se mantiene el funcionamiento básico de las comunidades.

Sin embargo, con frecuencia su aporte es invisibilizado o menospreciado, por lo que reconocer su valor y todo el esfuerzo que hay detrás de la recolección de cada residuo, es una pieza clave para avanzar hacia un manejo de residuos más responsable, humano y sostenible.

Es ahí donde entra Daniela Hernández, una joven diseñadora y creadora digital de contenido ambiental, fundadora del proyecto Eco del Cambio en redes sociales, desde donde comparte información sobre reciclaje, separación de residuos; alternativas para reducir el consumo de plásticos; así como dar voz a quienes se encuentran detrás de cada esfuerzo para mejorar nuestra relación con el medio ambiente y el impacto que tenemos en él.

De joven curiosa a Tiktoker de contenido ambiental

Mi nombre es Daniela Hernández, soy diseñadora y comunicadora visual de la FAD de UNAM,  Xochimilco. Recuerdo que empecé a ver estas problemáticas del medioambiente desde la prepa, con un documental que me gustó mucho llamado “La Historia de las Cosas”, donde en 20 minutos te explica cómo es que lo consumimos en el día a día se transforma. Y te das cuenta que producimos, extraemos de la tierra, consumimos, llegan a la tienda, lo consumimos y lo desechamos, generando toneladas de desechos, pero pues eso es un sistema que no debería seguir así.

Fue así como empecé a informarme más a través de redes sociales sobre como evitar generar tanta basura, e incluso hice el reto “Julio sin plásticos” que básicamente impulsa a las personas a tratar de quitar el plástico en diferentes áreas de su día, como zona del baño, zona de la cocina, al hacer compras, entre otras.

Foto: @danini.eco/Instagram

También fui informándome sobre qué actividades podía hacer para disminuir mi basura, a dónde podía ir reciclar, qué herramientas había para nosotros. Intentaba llevar a las acciones a la vida real, a formar hábitos, y empecé con eso. Igual, había visto a activivistas como Greta Thunberg, que intentaban generar cambios ambientales con campañas como “Fridays for future” y fue cuando dije, “yo puedo alzar mi voz porque aún queda un planeta que quiero que viva.”

Alzar la voz para ver cambios

Recuerdo que uno de los últimos tips que te daban en el reto que hice, fue “difunde”, habla del tema, porque está bien que tengas información pero no se tiene que quedar ahí, se tiene que compartir lo que aprendes.

Además, llego un punto en el que sentí que era necesario cambiar mis hábitos, porque yo estaba en la preparatoria, y consumía una botella diaria de agua de sabor, y la tiraba, y lo mismo con la comida que siempre llevaba bolsas de plástico, y al ver esta problemática, dije, “claro, pues estoy consumiendo algo que estoy tirando luego, luego, ¿Qué cosas puedo hacer para que no sea así? ¿Qué puedo evitar?”

Foto: @danini.eco/Instagram

Y fue ahí, desde la prepa, ya pasando a la universidad, cuando empecé a publicar en mis redes sociales como lo que hacía para intentar evitar generar basura, no por algo lógico, sino más bien como algo práctico. Era curioso porque yo publicaba en internet, como cuando usaba toppers plegables para mis frappes y todo eso, como diciendo: “miren, pueden hacer esto. Y lo reutilizan muchas veces.”

Así llegaba a mis amistades, pero al mismo tiempo, me empezaron a hacer preguntas de cosas que veían, por ejemplo sobre el porqué tenían un número los envases de plásticos, y si sabía qué significaba o si conocía dónde lo podían reciclar. Y a la vez que me preguntaban, me informaba mucho más y lo compartía.

El nacimiento de “Eco del Cambio”

Por ahí del 2021, hice un video sobre el mercado de trueques aquí en la Ciudad de México y llegó al millón de vistas en TikTok, y dije, “wow, a la gente le interesó saber qué hacer con sus residuos y ver que lo pueden cambiar por un alimento.” Esa fue la primera vez que me gustó mucho la experiencia y que ví que a más gente le interesaba lo que hacía; así que seguí usando las redes para comunicar.

Al principio mucha gente como que me decía en comentarios “Eres la ecológica, ¿no? Bien por ti”, y esa era otra cosa que me causaba problemática, que me encasillaran de que yo intentaba hacer cosas por el planeta, pero no, cualquiera puede hacerlo, la información es de todos. Y yo que estudié diseño y comunicación visual solo pensaba en qué manera podía facilitar ese mundo de información, en algo digerible, algo que la gente se pueda involucrar, que pueda accionar y decir, “ok, mira, esto hay en mi ciudad, puedo hacerlo.”

Foto: @danini.eco/Instagram

“Eco”, un mensaje que llegue a todos lados

Y de pronto se me acercaba gente y me decían “me hiciste hacer un cambio” o “yo iba al mercado y empecé a llevarme toppers”, “empecé a llevarme mi termo al trabajo”. Había otras personas que después de ver mis videos decían que era una idea, y se empezaba a hablar.

De ahí vino el nombre de “eco”, no de ecologista, sino de un eco de información y de acciones que buscas que se pasen de boca en boca y que resuene lo que todos estamos haciendo por nuestro planeta, que se pase la voz. No es necesario ser experto, ni divulgador, es tu planeta, mi planeta también lo es, pero es de todos. Y si nosotros lo cuidamos aquí, lo cuidamos allá afuera, eso se contagia, porque es un instinto, es algo que quieres replicar cuando lo ves.

Comunicar, mostrando la otra cara de la moneda

Como creadora de contenido, creo que siempre trato de tener actitud positiva, porque creo que la forma de comunicar. Durante mucho tiempo yo he visto que comunicaban los problemas de una forma que no siempre es la correcta, como por ejemplo “Estás matando a las tortugas por el popote que consumes”. Y no es por ahí como encuentras soluciones; así que me decía “sí hay que ver la problemática, pero de otra forma, a través de un mensaje que invite a la gente a empezar a hacer un cambio”.

Creo que me enfoco primero, en cambiar el discurso, en vez de decir,”lo están haciendo todo mal y el planeta lo está pagando” a “tal vez no lo haces tan bien, pero puedes hacerlo mejor”. Eso creo yo, que podemos encontrar alguna otra forma de hacer cambios pero de una forma positiva y que te invite a querer hacerlo al ver lo sencillo que puede ser.

Otra cosa que quiero lograr con mis redes es llegar a públicos diferentes. Siento que cuando lo comunico de esta manera puedo llegar a más gente que quiera involucrarse, que vea ese beneficio y que lo puedan replicar en acciones en su día a día. Que no se quede el mensaje encerrado en un nicho, sino que pueda llegar a mi mamá, a mi hermano, a los vecinos, a todos.

La necesidad de volver a conectar con los que ahora llamamos residuos

En cuanto al tema de separación de basura, ahora es algo que está implementando el gobierno y que ya se está volteando a ver. Y es que también es importante saber que se genera mucha basura en la ciudad, hay datos fuertes de conocer, como que se generan aproximadamente son 13 mil toneladas de basura al día en la CDMX.

Y es que el primer problema es que la gente se desconectó horrible de lo que tiraba, ahí es donde empieza todo. Ya dejaron de ver que eso un recurso, que esto esta hecho de plástico, esto de metal y aún se puede aprovechar. Se dejó de ver que lo que llamamos basura antes fue un producto que tuvo que pasar por todo un proceso para llegar a ti, y ahora alguien la va a llevar a un lado, y ese es un proceso más.

Cambiar el chip: de basura a residuos.

En promedio, cada ciudadano genera 1.5 kilogramos de basura al día. A veces no usamos lo que tenemos, a veces tiramos o desperdiciamos comida, comemos de más, compramos cosas que no vamos a consumir, adquirimos cosas solo porque es de temporada. El mundo está en un momento muy consumista, estamos siendo demasiado incomprensivos con el planeta y los recursos no son infinitos. Ya no estamos valorando lo que significa haber creado este recurso, ni a las personas que hay detrás, y eso debe de cambiar.

Pero lo primero es informarse, hay que hacer que la gente conozca lo que es reciclable, lo que es un inorgánico, que existen otros residuos que de hecho no son tan fáciles de reciclar, pero se pueden reutilizar, y eso muchos aún no lo saben.

También es necesario saber cómo se separan y que cada residuo tiene su proceso, porque la basura en realidad huele mal cuando la juntas toda, pero cuando la separas pues todos son residuos de distintos materiales. Los orgánicos se pueden convertir en composta, los reciclables ir a un centro de acopio, y los inorgánicos, que no se pueden reciclar, algunos se pueden disminuir su uso, algunas otras cosas las podemos reparar antes de tirarlas, hay muchas soluciones para disminuir nuestra basura.

Prácticas y hábitos más allá de palabras

Con este nuevo esquema que sacó el gobierno le está pidiendo al ciudadano que separe su basura entre residuos y siempre debió haber sido así: lo que se recicla, lo que no y el orgánico, y que se entregue en días específicos. No es tan difícil de recordar, hasta eso lo facilitaron un poco y eso esta generando un cambio en la gente porque empieza a identificar los residuos.

Estamos en una parte aún en pañales, pero por algo se empieza, pero creo que donde más funciona, es en el que la gente se entere de qué es lo que tira, cómo y cuándo, pero, pues, no se tiene que quedar solamente en eso. Estas prácticas se deben de seguir reforzando porque hay mucha problemática e infraestructura que hay que implementar, hay que fortalecer la educación ambiental, y si de repente hay alguien que flaquea y dice, “bueno, está bien, ya te lo recibo” o no se toma enserio, pues volvemos a lo mismo.

Otro problema es que los camiones no pasan todos los días, hay colonias en las que no hay suficiente infraestructura, hay gente que no está todos los días en su casa para sacarla cuando le corresponde, pero los camiones sí lo está recibiendo mientras esté separado. Además, el que todo llegue a los vertederos tampoco es una solución, porque se afecta a la población que vive alrededor y esos espacios los pusieron porque ya no saben qué hacer con la basura. Estamos generando mucha y la verdad espero que mientras la gente aprenda a separar, también aprenda a reducir.

Dignificar y apoyar una labor tan importante

Pero al mismo tiempo que cambiamos nuestra relación con los residuos, hay que cambiar la perspectiva que se tiene de las personas que lo recogen. Lo primero, que hay que cambiar es el que ellos no son “los de la basura”, los de la basura somos nosotros, ellos son los de la limpieza.

Ellos son quienes la recolectan, sí, pero, ¿sabes la labor que están haciendo?, no son robots, son personas que están trabajando atrás de la basura y que se esfuerzan día con día para hacer su labor. Cuando conoces a los recolectores de basura, te das cuenta que son personas tratando de hacer lo mejor que pueden, que son personas, que tienen un hombre, que tienen una familia, que tienen una historia, hay manos detrás de toda la basura, hay una historia.

Foto: @danini.eco/Instagram

Desde que empecé a separar mi basura, empecé a acercarme a los recolectores que pasan por mi colonia. He entrevistado a un barrendero y a dos recolectores más que nada por el hecho de que ellos no separaban y les preguntaba ¿Qué residuos separan? ¿Cómo se los puedo entregar mejor? ¿Y cómo reciben mis orgánicos?

O luego veía que en algunos coches los echaban todo juntos y notaba que aunque yo lo separara, parecía que había una falta de insfraestructura también del camión, pero la verdad es que sí los separan, y ese es otro mito que se tiene, que no sirve de nada separar la basura si ellos la van a juntar.

Rompiendo mitos sobre la basura

¿Qué es lo que pasa? Que todo lo entregamos en bolsitas y no saben lo que hay adentro, literalmente le estás entregando una bolsa sorpresa de basura, que ellos tienen que abrir y saber qué se recicla, y qué no para poderlo disponer correctamente. Los recolectores tienen 15 minutos para hacer la recolección y la gente va entregando bolsa, y bolsa, y bolsa, entonces, tienen que vaciarlo, devolverle el bote, y pues separar lo que queda ahí, con muy poco tiempo.

Y sí, la mezclan, pero sí la tienen que separar y lo hacen cuando se quedan estacionados en una calle, ahí se ponen a separar todo lo que pueden, al menos en una primera fase. Y esto lo hacen porque algunos residuos nacieron y se diseñaron para ser reciclados para las empresas, con el objetivo de no extraer recursos nuevos, sino que sea un material reciclado.

Apoyar a toda la cadena, desde nuesta trinchera

También, la gente cree que a ellos les pagan por los residuos que venden y no saben que son voluntarios. El del camión de basura, solamente el que le pagan y está contratado es el chofer, pero los de atrás son voluntarios, y solo reciben propinas y con lo que venden de residuos ya separados (como el pet, el cartón las latas, etc.) se apoyan para obtener ese ingreso, digámoslo así.

Entonces si nosotros les podemos ayudar ya dándoselo separado, pues ¿cuál es el problema?. Es algo que ya no te sirvió a ti, ¿no?, y de lo que ellos pueden sacar un poco de provecho, pero aún así hay mucha gente se está quejando de eso, diciendo, “no, pues les voy a hacer su trabajo”, cuando en realidad, ellos hacen mucho por nosotros.

Hay que visibilizar y reconocer también la forma en que trabajan porque cumplen una parte vital en la cadena, ellos no tienen por qué estar rascando y rescatando los residuos, y no nos cuesta nada dignificar su trabajo separando nuestra basura desde casa.

Un país más limpio es un trabajo colaborativo

He ido a dos plantas de selección de residuos, una en Azcapotzalco y otra en Gustavo A. Madero, y ves una montaña de basura gigante, como en Wall-E. Los camiones llegan ahí a tirar todo lo que ya queda, y lo ponen en una banda, donde hay personas que manualmente separan primero lo voluminoso y lo que es muy pesado. Luego pasa por otra banda, donde se quita los metales, otra que quita los orgánicos, y así cada residuo pasa por filtros en donde hay como ocho o más personas ahí, intentando rescatar lo más que se pueda, y llevarlo a reciclar.

Hay mucha tecnología por ahí, mucha maquinaria y personas detrás del mundo del reciclaje que no conocemos y por eso creemos que no existe. Y todo eso tienen que gestionarlo, trabajar todos los días, separarlo y acomodarlo para que pueda llegar a otro lado. O sea, tú lo separas de tu casa, es una acción, lo separan los recolectores de basura, es otra acción, en los centros de acopio donde se lleva es otra acción. Y luego ya que llega a las maquinarias, también es otra acción, es todo un mundo.

Entonces, de verdad, por mucho tiempo lo hicimos muy mal al entregar una bolsa con todos los residuos juntos, hacemos ineficiente el trabajo de los recolectores cuando mezclábamos la basura, y no solo el trabajo de ellos, sino de toda la cadena. Separarlo de verdad es una gran ayuda que podemos hacer desde aquí, para ayudar a todo lo que necesita, y no nos cuesta nada.

Reciclar, reconocer y reparar

Ahorita que he podido dar voz a los recolectores y visibilizar lo que hacen a través de mis videos, veo que la gente ya conecta más con el tema de la basura, y no solo con el problema, sino también con las soluciones y con las personas.

Los pepenadores, los que traen su cochecito, los barrenderos, todos los que pasan casa por casa para llevarse tus residuos, es importante que lo volteemos a ver, y tal vez, no que sean como yo, que voy a platicar con ellos, pero sí que reconozcamos lo que hacen. La verdad es que muchas personas en muchos lugares haciendo cambios “pequeños” están cambiando al mundo.

Una oportunidad para tener ciudades más limpias

La historia de Daniela y sus esfuerzos a través de su proyecto Eco del Cambio por compartir información sobre el mundo del reciclaje y los hábitos que podemos adoptar para disminuir nuestros residuos, son una prueba de como cada acción por pequeña que sea, cuenta para ser parte de la solución.

Así, la cuestión de la basura, lejos de ser solo un problema, también representa una oportunidad para construir ciudades más limpias, solidarias y conscientes, en donde cada residuo que generamos puede tener un mejor destino si asumimos nuestra responsabilidad como ciudadanos, comenzando por la correcta separación de la basura, y el reconocimiento a quienes forman parte de todo este proceso y se esfuerzan día con día por tener una cultura ambiental más justa y colaborativa.

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