WASHINGTON, D.C.- El presidente Donald Trump dice que las negociaciones con Irán han sido “muy buenas” y que la guerra podría “terminar rápidamente”, aunque Teherán afirma que sigue revisando la propuesta de Washington y todavía no ha dado una respuesta. Trump dijo a los periodistas en la Casa Blanca que Irán quiere “cerrar un acuerdo como sea”, pero reiteró que cualquier pacto debe impedir que Irán obtenga armas nucleares.
Más tarde, Trump dijo que las conversaciones tenían “muy buenas probabilidades” de poner fin a la guerra, pero advirtió que, si la diplomacia fracasa, Estados Unidos podría volver a bombardear Irán. Esa mezcla de optimismo y amenaza se ha convertido en la clave de esta nueva fase: Washington presenta el acuerdo como algo cercano, mientras Teherán rechaza la idea de que ya haya aceptado los términos.
Los funcionarios iraníes han sido más prudentes. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, dijo que Teherán todavía no ha respondido a la propuesta de Estados Unidos y que el análisis de los textos intercambiados sigue en curso. El legislador iraní Ebrahim Rezaei, portavoz de la Comisión de Política Exterior y Seguridad Nacional del Parlamento, descartó el texto de EE. UU. como “más una lista de deseos estadounidense que una realidad”.
Esa cautela pública importa. Irán parece no querer que Washington marque el ritmo ni el sentido de las conversaciones. Mientras Trump presenta las negociaciones como un acuerdo casi logrado, Teherán deja claro que siguen pendientes grandes desacuerdos y que no aceptará a la carrera un arreglo redactado por Estados Unidos.
Reuters, citada por Al Jazeera, informó que ambas partes estaban cerca de acordar un memorando de una sola página para poner fin formalmente al conflicto, mientras que Axios señaló que estaban a punto de cerrar un documento de 14 puntos. Según ese marco, Irán se comprometería a no desarrollar un arma nuclear y a detener el enriquecimiento de uranio durante al menos 12 años, mientras que Estados Unidos levantaría las sanciones, liberaría los activos iraníes congelados y reabriría el estrecho de Ormuz en un plazo de 30 días desde la firma.
Pero los detalles siguen sin estar claros. Al Jazeera informó que no estaba claro en qué se diferencia el supuesto memorando del plan de 14 puntos que Irán propuso la semana pasada. Además, funcionarios iraníes han dicho que algunas cláusulas de la propuesta de EE. UU. son inaceptables, aunque no han especificado públicamente cuáles.
Los principales puntos sin resolver parecen ser el programa nuclear de Irán y el estrecho de Ormuz. Al Jazeera informó desde Teherán que Irán considera innegociable el enriquecimiento de uranio y resiste cualquier exigencia de transferir fuera del país su reserva actual de uranio altamente enriquecido. Irán también se ha negado a entregar unos 400 kg de uranio altamente enriquecido, insistiendo en que no está destinado al desarrollo de armas.
Ormuz es otra línea roja. La Guardia Revolucionaria de Irán ha anunciado un nuevo protocolo para los barcos que atraviesen el estrecho, que incluye pagos en moneda iraní y reparaciones de los países implicados en la guerra antes de conceder los permisos de tránsito. Esa postura choca de frente con la insistencia de Washington en que ningún país puede decidir quién tiene derecho a usar una vía marítima internacional.
El estrecho de Ormuz sigue marcando la crisis
El estrecho de Ormuz sigue siendo el principal punto de presión económica del conflicto. Antes de que comenzara la guerra el 28 de febrero, cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas pasaba por esa vía marítima. Su cierre ha convertido la guerra en mucho más que un enfrentamiento militar regional, transformándola en una crisis global de energía y transporte marítimo.
Trump pausó recientemente una operación militar estadounidense para escoltar a barcos varados fuera del estrecho después de que Pakistán pidiera tiempo para la diplomacia y tras lo que describió como avances en las conversaciones. Pero la operación ya había elevado la tensión, con el ejército estadounidense diciendo que interceptó misiles iraníes y hundió varias lanchas iraníes pequeñas que interferían con la misión.
Aunque continúan las conversaciones, el bloqueo estadounidense contra los puertos iraníes sigue activo. El Mando Central de Estados Unidos dijo que sus fuerzas inutilizaron un petrolero con bandera iraní, el M/T Hasna, en el golfo de Omán, después de que presuntamente no obedeciera las advertencias mientras se dirigía a un puerto iraní. CENTCOM afirmó que el buque estaba violando el bloqueo y que este sigue “plenamente en vigor”.
Eso muestra la contradicción en el centro de este momento. La diplomacia puede estar avanzando, pero la campaña de presión militar y económica no se ha detenido. Cada nuevo incidente marítimo corre el riesgo de dar a los sectores más duros de ambos bandos un argumento para decir que las conversaciones están fracasando.
Netanyahu presiona para retirar el uranio enriquecido
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que hablaría con Trump sobre las conversaciones y afirmó que ambos coinciden en que todo el uranio enriquecido debe salir de Irán. Esa exigencia va más allá de lo que Teherán ha sugerido públicamente que podría aceptar y podría convertirse en uno de los puntos más difíciles del memorando filtrado.
Para Israel, la cuestión es si cualquier acuerdo desmantela realmente la capacidad nuclear de Irán. Para Irán, aceptar la retirada de sus reservas parecería una cesión de una ficha clave de negociación tras meses de guerra. Esa distancia explica por qué un acuerdo puede estar cerca en lo formal, pero seguir siendo complicado en el fondo.
La versión más sólida y verificada es que la diplomacia avanza, pero no hay ningún acuerdo finalizado. Trump se muestra públicamente optimista y dice que la guerra podría terminar pronto, mientras Irán afirma que sigue revisando la propuesta estadounidense y rechaza las versiones de que el pacto ya está prácticamente cerrado.
La próxima etapa probablemente dependerá de tres preguntas: si Irán acepta límites al enriquecimiento, si ambas partes pueden acordar qué hacer con las reservas de uranio iraníes y si Ormuz puede reabrirse sin que ninguno de los dos bandos parezca admitir una derrota. Hasta que eso se resuelva, la guerra puede estar más cerca de una salida que antes, pero todavía no ha terminado.
AM.MX/fm
