Cada 26 de enero, se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha que nos invita a reflexionar sobre las problemáticas ambientales que se presentan de manera global y local, a fin de reducir nuestro consumo de los recursos naturales y promover hábitos cotidianos y tomar acciones amigables con el entorno.
De acuerdo con la Procuraduría del Medio Ambiente (PROFEPA), la primera intención de cuidar el medio ambiente de manera global, surge 1972, cuando en la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente en Estocolmo, Suecia expresó su interés en crear conciencia e implementar principios que funciones como una guía a la sociedad para preservar y mejorar el medio ambiente.
Años más tarde, en 1975 durante el Seminario Internacional de Educación Ambiental, expertos de más de 70 naciones plasmaron sus objetivos básicos en la Carta de Belgrado, en donde se definieron seis puntos capitales para ayudar a los grupos sociales y a las personas a involucrarse activamente en el logro de esos objetivos.

Objetivos principales de la Educación Ambiental dentro de la Declaración de Tbilisi:
- Consciencia y conocimiento: adquirir mayor sensibilidad, conciencia y comprensión básica del medio ambiente, además de los problemas conexos, además de la presencia y función de la humanidad en él.
- Actitudes y aptitudes: Ayudar a desarrollar valores, actitudes, compromiso y habilidades para proteger y mejorar el medio ambiente.
- Acción y participación: Crear nuevos patrones de comportamiento desde la responsabilidad que ayuden al individuo y comunidad a cuidar de su entorno.
En este sentido, la educación ambiental es un proceso continuo y permanente en cada región, por dar respuesta ante las crisis que afectan al planeta, promoviendo acciones individuales y grupales para enfrentarlas. Así, esta conmemoración busca que cada persona pueda identificar las problemáticas que dañan su entorno ambiental, a fin de que actúe activamente para remediarlas.
A través de la educación ambiental, aprendemos que los recursos naturales no son infinitos y debemos usarlos de manera más consciente, por lo que cuidar de ellos en el presente, es cuidar los recursos del mañana y procurar que las próximas generaciones tengan espacios más sanos.
