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CHETUMAL, QUINTANA ROO.- Las cosas no cambian en el Congreso de Quintana Roo. No importa quien presida, no importan el color que vista o la creencia política o religiosa que sostenga. El derroche financiero siempre estará a la cabeza y la corrupción e ignominia serán quienes reinen en el Poder Legislativo.

No importa quien esté al frente y diga lo que diga. Hasta el momento ninguno de ellos ha llamado a rendir cuentas a sus homólogos. No importa lo que hayan hecho, el desfalco que hayan cometido, ni mucho menos el daño; seguirán libres y dejarán sus curules en breve como si nada.

El Congreso de Quintana Roo se ha convertido en un verdadero circo romano. Donde los legisladores pelean por recibir sus remuneraciones estrictamente completas y los ciudadanos luchan por la supervivencia. El derroche económico es cada día mayor, injustificable; pero sobre todo, se olvida.

Basta con un ejemplo claro: el poder legislativo pagó del 1 de enero al 30 de septiembre de 2020 la cantidad de 46 millones 441 mil 964.24 pesos en estímulos a servidores públicos. Esto significa casi la mitad de lo que cobró toda la plantilla laboral en el mismo período, de acuerdo con el estado analítico del ejercicio del presupuesto de egresos.

De acuerdo con Sol Quintana roo, de igual manera reporta que, por concepto de remuneraciones al personal de carácter permanente, se pagaron 54 millones 734 mil 371.40 pesos. Al personal de carácter transitorio se le remuneró con la cantidad de 16 millones 110 mil 968.86 pesos. Por concepto de remuneraciones adicionales y especiales, la cantidad de 32 millones 949 mil 873.97 pesos. Lo que hace un total de 103 millones 795 mil 214.23 pesos.

Sin embargo, en la Plataforma Nacional de Transparencia se reportan sueldos mensuales por un total de 10 millones 415 mil 614.2 pesos, que multiplicado por 9 meses –de enero a septiembre– arroja un total de 93 millones 740 mil 527.8 pesos. Por lo que existe una diferencia de 9 millones 932 mil 871.6 pesos.

Pese a este tipo de incoherencias, el actual titular de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (JUGOCOPO) Gustavo Miranda, vocifera a los cuatro vientos que habrá orden en el Poder Legislativo. Y la pregunta es: ¿Cómo? Si no puede corregir este tipo de acciones, menos podrá con los desfalcos de sus antecesores.

Sin etiquetar 95 millones de pesos

Sol Quintana Roo dio a conocer en octubre que el encubrimiento general entre políticos no cesa; sea quien sea o del color que se vista. Quien esté al frente del Congreso de Quintana Roo no es garantía ni de pluralidad, ni de austeridad y compromiso.

La demagogia en el Congreso es suprema. En dos años se han visto pasar tres “líderes”, pero ninguno ha dado resultado alguno ni ha sido premisa para obtener el voto de aprobación ciudadano. En el Congreso de Quintana Roo las cosas no cambian y siguen siendo iguales.

El ejemplo es claro: ni Édgar Gasca, ni Reyna Durán, ni ahora Gustavo Miranda, han pedido explicación alguna al menos su compañero Eduardo Lorenzo Martínez Arcila –por mencionar alguno– debido a la desaparición de más de 100 millones de pesos que supuestamente se dieron en apoyos sociales.

Así como tampoco nadie ha levantado la mano para pedir explicación alguna sobre los más de 95 millones de pesos, sin etiquetar, que se han empleado en el Congreso del Estado de Quintana Roo.

Cabe mencionar que dichos recursos se gastaron en el Congreso de Quintana Roo del 1 de enero al 31 de marzo de 2020 –de acuerdo con el estado analítico del ejercicio del presupuesto de egresos–, declarados como gastos del Poder Legislativo en documento que exhibe Sol Quintana Roo.

La particularidad de la XVI Legislatura del Congreso del Estado ha tenido como sello la complicidad de sus legisladores. Aunque pertenecientes a diversos partidos políticos, con mayoría de crecimiento en el Revolucionario Institucional, se han tapado sus fechorías unos a otros.

Ni morenistas, ni panistas, ni perredistas –entre otros– han sabido entregar cuentas claras a los ciudadanos. Sólo han marcado la pauta de la ignominia política.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, los recursos “no etiquetados” provienen de ingresos de libre disposición y financiamiento. Según el Artículo XVII, el gasto No Etiquetado se debe a erogaciones que realizan las entidades federativas y los municipios, con cargo a sus ingresos de libre disposición y financiamientos.

En lo que concierne al Congreso de Quintana Roo, se han pagado 95 millones 591 mil 81.40 pesos en los primeros tres meses de 2020. Aunque hay que aclarar que se cuenta con un presupuesto aprobado para dicho concepto de 485 millones 622 mil 930 pesos.
AM.MX/fm

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