CIUDAD DE MÉXICO.- Cada avance tecnológico trae consigo una dosis de incertidumbre. Desde la Revolución Industrial hasta la llegada de la inteligencia artificial, la pregunta siempre ha sido la misma: ¿nos reemplazarán las máquinas? Hoy, cuando la automatización alcanza sectores que antes parecían exclusivos de la mente humana, es válido preguntarse si ese temor tiene fundamento o si estamos interpretando mal las señales.
El impacto real de la automatización en el empleo
Los datos más recientes muestran que el impacto de la automatización en el empleo no es tan simple como se creía. Un informe del Foro Económico Mundial estima que para 2030 se habrán perdido cerca de 85 millones de empleos a causa de la automatización, pero al mismo tiempo se crearán alrededor de 97 millones de nuevos puestos relacionados con tecnología, análisis de datos y supervisión de sistemas automatizados. En otras palabras, el problema no es la desaparición del trabajo, sino la transformación de sus funciones.
No todos los empleos están en riesgo
La automatización ya no solo afecta líneas de producción o tareas repetitivas. Está presente en call centers, redacciones de noticias, servicios financieros y hasta en diagnósticos médicos. Sin embargo, los estudios muestran que los trabajos más vulnerables son aquellos con tareas rutinarias, mientras que los que implican creatividad, pensamiento crítico o contacto humano tienden a fortalecerse.
Capacitación, la clave para adaptarse al cambio
Esto no significa que el cambio sea sencillo. Muchos países aún enfrentan una brecha de habilidades digitales que podría dejar fuera del mercado a millones de trabajadores. Por eso, los expertos coinciden en que la clave no está en frenar la automatización, sino en invertir en capacitación y reconversión laboral.
Una oportunidad, no una amenaza
A largo plazo, el impacto de la automatización en el empleo dependerá más de las decisiones humanas que de los robots. Si las empresas y los gobiernos impulsan políticas de educación tecnológica y apoyo a la innovación, la automatización podría convertirse en una herramienta de crecimiento y no de desigualdad.
Temerle a las máquinas es natural, pero la historia demuestra que cada revolución tecnológica termina creando más oportunidades de las que destruye. Lo importante no será evitar el cambio, sino asegurarse de que todos puedan formar parte de él.
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AM.Mx/kmj
