DEBATES Y DESLINDES: La Segunda Expropiación Petrolera

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Por Gabriel Pereyra

Durante el mandato del Presidente John F. Kennedy en los días aciagos de la guerra de Viet Nam, los reporteros que cubrían la Casa Blanca le reprocharon al Presidente que no les informaba de los detalles del conflicto. Kennedy con toda la claridad explicó que en el gobierno hay diversos mecanismos en la toma de decisiones y en los sistemas de información y que existen asuntos en los cuales las administraciones tienen por fuerza que mantener en secrecía. En ese tiempo no había la llamada transparencia, ni Twiter, ni redes sociales de manera que los asuntos de estado eran discreto por naturaleza. Comento esto, porque muchos reporteros en las conferencias matutinas le preguntan y reprochan al Presidente Andrés Manuel López Obrador, que no les dé a conocer los detalles de las operaciones.

El caso del robo de los hidrocarburos conocido como huachicoleo y el robo de las pipas de gasolina de las plantas de PEMEX, nos sorprendió a todos cuando ya estaba siendo ejecutado. La mayoría de la población se sorprendió de la cantidad tan grande que se robaban funcionarios, concesionarios, miembros del sindicato y tecnicos de la operación interna en las áreas de distribución y control. El robo y la corrupción estaban en el corazón de la torre de PEMEX e involucraban a todos empezando por el director general y terminando con el líder de los obreros, quien carga tantos sentimientos de culpa que ya se amparó sin que haya alguna acusación en su contra.

Parece mentira que se haya llegado a estos niveles de corrupción, la que fue la empresa más importante del país. Cayó en manos de gobiernos corruptos, funcionarios inmorales y empleados desleales que fueron desmantelando el área energética del petróleo.

Las áreas que toca la corrupción no tienen principio, ni fin, participan las empresas y gasolineras que compran gasolina robada y terminan con el Director de PEMEX que por comisión u omisión participaba en el negocio. No es posible que Francisco Rojas Gutiérrez, Carlos Ruiz Sacristán, Adrián Lajous Vargas, Rogelio Montemayor Seguy, Raúl Muñoz Leos, Luis Ramírez Corzo, Juan José Suárez Coppel, Jesus Reyes Heroles, Emilio Lozoya Austin, y Jose Antonio Gonzalez Anaya que se vendían como estrellas en el manejo del energético, no supieran de este robo brutal que se tenían dentro de la misma institución.

Es verdaderamente sorprendente, al menos para mí, que en el piso de la torre de Pemex donde se encuentra las salas de control de la distribución y consumo de combustible, estuviera llena de funcionarios corruptos que participaban en el robo de combustible, alteraban las cifras, no anunciaban cuando había baja de presión en los ductos, cerraban los ductos cuando era necesario perforarlos en otro lugar y permitieron que se hicieran ductos alternos que llevaban gasolina a otros centros de distribución que no eran de PEMEX; los que fueron encargados y directores de estas áreas, seguramente que ya están fuera del país o muy bien escondidos, son ellos el punto principal de la maquinaria del robo, en esa área se ocultaba, se propiciaba y se realizaba tecnológicamente el robo de combustibles. No hay para donde hacerse porque esta área estaba controlada al 100% por el sindicato de trabajadores petroleros. No hay quien se salve en la cadena de distribución, desde el director general, los informáticos, los técnicos y operadores de ductos, los dueños de gasolineras que compraban el producto, las fábricas y empresas que ya tenían los contratos permanentes para ser abastecidos con gasolina robada, todos son culpables. La corrupción autenticamente son todos ellos.

Ante una operación de esa magnitud y la investigación que hicieron los funcionarios de Andrés Manuel López Obrador, había que manejar el tema no solo con discreción, sino en absoluto secreto, se coló a la prensa que el Ejército había tomado las instalaciones de PEMEX, pero no se dijo ni la cuantía, ni el daño que existía ni el objetivo que se tenia. Haber anunciado que se iba hacer esta operación hubiera sido peor que un crimen, hubiera sido un error, un desastre, porque un gran número de sus empleados, miembros del sindicato habrían salido huyendo, otros habrían sellado los ductos que los involucraban directamente y muchas de las gasolineras y empresas privadas que compraban huachicol habrían tenido tiempo de falsificar facturas y reordenar su contabilidad.

Este es sin duda, uno de los grandes e importantes actos de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. A este tipo de acontecimientos se refería cuando dijo que había una cuarta transformación y que esta se haría sin ningún disparo, que sería pacífica. Por lo pronto se ha establecido una lucha en que todos los ladrones y pillos denominados huachicoleros de cuello blanco, de casco de protección, de bidones y camiones en la carretera están haciendo una campaña para que la población molesta e indignada por la falta de gasolina, culpe al gobierno por esta medida que ha tomado. Lo correcto sería que las gentes indignadas con las gasolineras y empresas que les vendían gasolina robada y con los ladrones, fueran a manifestarse contra ellos y por lo menos les dejaran de comprar un tiempo gasolina por la agresión económica tan brutal que le hacían al patrimonio nacional.

Lamentablemente no es así, Carlos Loret de Mola, Ciro Lopéz Neira, en sus programas nocturnos, editorializan las noticias, asustan y asustan a la población, aumentan los efectos del desabasto, muestran a indignados ciudadanos por la falta de previsión para que no hubiera un sistema paralelo de distribución que supliera en estos momentos al que tenían los huachicoleros. Estos “voceros” se unen a los grupos más retrógradas de este país que anuncian ya una catástrofe económica por falta de distribución de combustible. Se ve claramente que voces son las que escuchan y que dinero llena sus bolsillos. La próxima semana será sin duda una de la más críticas porque aquellos que tenían el tanque lleno o parte de su combustible para terminar esta semana, se les ha agotado las reservas y empezarán a buscar combustible.

No hay que dejar pasar desapercibido que parte del desabasto se debe los huachicoleros están organizando actos de sabotaje, volando ductos, en guerra abierta y violenta contra el gobierno y contra AMLO y un gran porcentaje de gasolineras del centro de la República compraban combustible robado. Le pedían a PEMEX dos pipas y vendían 10, las otras 8 eran de gasolina sustraída por los huachicoleros, esa es parte del desabasto que se tiene en este momento, que al cerrarse los ductos dejó de llevar gasolina robada a muchas gasolineras que ahora están cerradas.

Propondría una manifestación a favor del gobierno de Andrés Manuel López Obrador como se hicieron las manifestaciones públicas en 1938, cuando con motivo de la expropiación petrolera el gobierno revolucionario de Lazaro Cardenas recibio el apoyo masivo del pueblo de Mexico, el cual colaboró con dinero en efectivo, joyas y maquinas de coser. Mis madres y mis tías fueron a dejar las modestas joyas que tenían al Palacio de Bellas Artes donde se había instalado una urna para recibir los donativos del pueblo y poder pagar la deuda petrolera de ese tiempo. Ahora, los que estamos de acuerdo con que se acabe la corrupción en PEMEX, que seguramente somos la gran mayoría, deberíamos manifestarnos vía twitter, hacer comentarios por mail, pintar cartulinas, bardas o expresarse físicamente a favor de esta Segunda Expropiación que se hace del petróleo de manos de ladrones, pillos, atracadores y antipatriotas. Con justicia podemos llamar que dentro de la cuarta transformación, uno de los eventos más importantes es esta Segunda Expropiación Petrolera.

ggpereyra@hotmail.com

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