sábado, febrero 24, 2024

DE ENCANTOS Y DESENCANTOS: Una sesión mundialista

*Mónica Herranz

Doctora, ¿cómo le digo?, nadie va a la cancha pensando en que va a perder el partido. Cuando uno salta al césped piensa en ganar, en ascender en la tabla, en ser competitivo, en ser fichado por el mejor visor y tener éxito, pero nadie, nadie, entra al césped pensando en que va a perder o en cómo va a hacerlo. Y así, con esa idea llegué al matrimonio, y ahora mi mujer me quiere sacar la roja argumentando que estoy fuera de lugar, es decir, me ha pedido el divorcio.

Todo iba bien hasta que empezó el mundial, es más, en realidad le voy a contar de atrás para adelante para llevar un orden. Cuando entré al torneo salí a la cancha ilusionado, ¡uffff!, sabía que habría partidos difíciles, los rivales eran de cuidado, sabía que habían practicado diferentes técnicas, porque aunque hacían el entrenamiento a puerta cerrada, yo tenía contactos que me comentaban las estrategias: práctica de táctica fija, tiro libre, formación 4-4-2, 4-3-3-, 4-5-1, etc., pero por mi parte también me preparaba. Todos queríamos la copa, sólo uno la iba a ganar y yo era el más ilusionado.

Fueron muchos partidos, uno tras otro hasta llegar a la final y así fue como conseguí ganar el torneo, ¡ella era mi novia al fin! La cosa es que mientras más se avanza en los torneos, siempre hay uno más por delante y de mayor envergadura. Así que tras unos años me decidí a entrarle al siguiente torneo. Era como la Champions League y éramos un gran equipo y en conjunto obtuvimos la copa, ¡fue una gran, perfecta y maravillosa boda!

Jugamos muchos partidos y de la mayoría salimos victoriosos, anotamos juntos muchos goles, los dos hemos ocupado diferentes posiciones, lo mismo de defensas que centrocampistas o delanteros, que le digo, a veces hasta de porteros, pero los últimos juegos se nos han complicado. Al principio entrábamos al campo con una gran ilusión, nos concentrábamos sin importar si éramos visita o local, teníamos siempre los uniformes listos, los tacos, las espinilleras y hasta algunas cábalas propias del medio. Pero algo se torció doctora y ahora pareciera que en vez de jugar en el mismo equipo jugamos como rivales. ¿Cuándo pasó eso?, ¿cuándo dejamos de jugar juntos?,¿será que otro equipo la quiere fichar? Es más, a veces ya no sé si ella juega en el equipo contrario o de plano se volvió árbitro.

Constantemente me marca falta, me ha sacado un sin fin de amarillas, y ahora…ahora resulta que dice que estoy en fuera de lugar y me quiere sacar la roja. ¡Ahora justamente que ha empezado el mundial!

Pero no se doctora, me pregunto ¿será que todos nuestros problemas realmente comenzaron con la justa deportiva? Porque todos nuestros conflictos pareciera que se han agravado desde el catorce de junio. Que si voy a estar, que si no, que dónde voy a ver el partido, que si evito mis responsabilidades, que ya casi no estoy, que si mi comunicación no es buena o es negativa, que ya no me entusiasmo como antes, que se me ha ido el deseo sexual, que si ya no tenemos los mismos objetivos, en fin, en pocas palabras y como decía al principio, según ella, estoy total y claramente en fuera de lugar. Debo decir también que ya una vez me mandó a la banca, tuvimos una separación temporal.

Yo lo que diría es que ella, con eso de que ya se cree el árbitro, no ve que se ha vuelto muy complicado el terreno de juego, que los actuales partidos ya no son como los de la primera ronda, estamos en octavos, haciendo lo mejor por llegar al quinto partido, y cuando me quiero desmarcar, pita alguna falta que al parecer se inventa y para todo la jugada. Muchas veces yo trato de aumentar el ritmo de juego y ella lo frena y ya ni hablemos de la ley de la ventaja, ¡es incapaz de aplicarla! Aaahhh, pero para lo que sí es muy buena, es o para el madruguete o para el contrataque, eso bien que se le da. También finge de vez en cuando alguna falta, porque ha pasado que yo voy al balón y ella dice que fue zancadilla y con intención. Pero claro, como ella además de jugar, también se cree el árbitro, ¡todo va a su favor!

También de un tiempo para acá se queja de que ya no llego al área chica pero cuando trato de acercarme manda a 10 defender y pues así no hay quien anote ¿no? Y bueno, es que además de árbitro ya también se siente director técnico.

La verdad doctora, sé que este partido agoniza, estamos en tiempo extra ya por irnos a penales. Yo me siento como los mismísimos argentinos, en tercer lugar del grupo, con tan sólo un punto, un gol a favor y cuatro en contra, al borde de la eliminación, pero aun así aquí estoy, porque sé que esto no se acaba hasta que se acaba y porque soy un verdadero amante del fútbol y no un simple villamelón.

 

*Mónica Herranz

Psicología Clínica – Psicoanálisis

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