Ciudad de México.- La cartelera artística de la capital se enriquece con una propuesta escénica de vanguardia dedicada al movimiento corporal. La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, bajo la coordinación del Centro Cultural Ollin Yoliztli, ha anunciado formalmente el lanzamiento de la primera edición de Encuentro Capital. Este novedoso espacio de convivencia artística y reflexión colectiva se inaugurará de manera oficial este martes 2 de junio de 2026 a las 19:30 horas en el Teatro Benito Juárez, ofreciendo una función de entrada libre con cupo limitado que reunirá un total de cuatro propuestas coreográficas diseñadas para visibilizar el talento de las nuevas generaciones de creadores en la danza contemporánea.
Una mirada coreográfica sobre la fragilidad y resistencia del subsuelo capitalino
La velada dancística dará inicio con la participación de la agrupación anfitriona Danza Capital, que subirá al escenario para presentar la pieza titulada “Lacustre. Capítulo I”, una creación de la autoría del coreógrafo Luis Ortega. Esta puesta en escena ofrece una profunda lectura artística sobre el hundimiento de la Ciudad de México, abordando este suceso no solo como un hecho geológico inevitable, sino transformándolo en una poderosa analogía sobre la vulnerabilidad y la capacidad de adaptación de los seres humanos ante las crisis de su entorno.
A través de los movimientos de los bailarines, la coreografía plantea que este fenómeno urbano adquiere un significado completamente renovado, donde el hundimiento físico deja de verse como una simple pérdida y pasa a entenderse como un reservorio de memoria colectiva. La propuesta se despliega en el escenario como un rito místico y comunitario que indaga en la incertidumbre del presente, escarbando en la densidad del terreno para rescatar aquellos saberes e identidades que el avance de la modernidad y la urbanización intentaron sepultar a lo largo del tiempo.
Quince intérpretes exploran los vínculos humanos en un formato escénico circular
El segundo turno de la noche corresponderá a la Compañía Juvenil de Danza Contemporánea de la UNAM DAJU, un proyecto institucional que pondrá en escena la obra “Querubinxs”, desarrollada bajo la visión creativa del coreógrafo Oscar Castell. Esta presentación consiste en una minuciosa investigación performática que establece un dispositivo escénico centrado de manera primordial en la interacción y el contacto con el otro, desafiando las convenciones espaciales tradicionales del teatro.
La estructura de la pieza se desenvuelve en un formato de 360 grados, permitiendo que un ensamble de quince intérpretes explore múltiples dimensiones de las relaciones interpersonales utilizando el cuerpo como principal canal de comunicación. A través de dinámicas corporales que transitan constantemente entre duplas, tríos y configuraciones colectivas, los jóvenes bailarines de la UNAM abordan el vínculo humano como un territorio maleable, abierto a la toma de decisiones, la negociación constante y la transformación en tiempo real.
El folklor y la experimentación urbana retratan la resistencia del comercio popular
La propuesta sonora y dancística continuará con la intervención de Hip Folk, colectivo que presentará la obra “Tianquizli.mp3”, dirigida y coreografiada de manera conjunta por Ismael Tonatiuh Meyer Vargas e Isaí Rivera Téllez. La narrativa de esta pieza se sitúa y ambienta en El Tianguis, un espacio tradicional, vibrante y colorido que ha logrado sobrevivir al paso de la historia, consolidándose como una entidad nómada y comunitaria que resiste con fuerza a desaparecer o a ser absorbida por las dinámicas del llamado progreso urbano.
En este ecosistema colmado de ofertas, aromas y dinámicas sociales, habitan comunidades enteras que intercambian mucho más que mercancías. Sobre el asfalto de la capital, los bailarines ejecutan un abanico de movimientos que representan el esfuerzo cotidiano de mantener un espacio disponible en la vía pública, cobijados por un crisol musical que fusiona cumbias, baladas y remixes. Esta danza zapateada, que transita entre ropa de paca y puestos metálicos, busca sumergir al espectador en los relatos de la gente que da vida a este motor cultural de México.
La improvisación dancística fomenta la organización y el reconocimiento como organismo vivo
Para cerrar el programa de este primer encuentro, la coreógrafa invitada Valeria Pérez Aguirre presentará la pieza “Miramos algo y nos miró de vuelta”, interpretada nuevamente por los integrantes de Danza Capital. La propuesta de esta destacada creadora se configura como un acontecimiento libre y lúdico, cimentado en la práctica de la improvisación estructurada, sirviendo como una plataforma ideal para poner a prueba la capacidad colectiva de componer y descomponer las estructuras dancísticas que los mismos intérpretes edifican en tiempo real.
Este ejercicio dancístico funciona como un espejo para que los ejecutantes se observen a sí mismos tanto dentro como fuera de las reglas establecidas por la dirección escénica. Lejos de someterse al dictamen de un comportamiento rígido o específico, los artistas aprovechan la libertad del movimiento para reconocerse y operar en el escenario como un auténtico organismo vivo, fortaleciendo las redes de colaboración, el diálogo corporal y el intercambio de saberes dancísticos sin ataduras técnicas estrictas.
Importantes proyectos institucionales impulsan la profesionalización de la danza contemporánea
Este encuentro sirve además para constatar la madurez de los proyectos dancísticos del país. Danza Capital, surgida en 2012 como proyecto del Centro Cultural Ollin Yoliztli, ostenta un gran prestigio tras ganar el Grand Prix del New Prague Dance Festival en la República Checa durante julio de 2024. Por su parte, la compañía DAJU de la UNAM, fundada en agosto de 2018, se ha consolidado como un espacio clave para el desarrollo de intérpretes recién egresados de entre 18 y 26 años procedentes de toda la república.
A este esfuerzo institucional se suma el perfil innovador de Hip Folk, un proyecto independiente creado en el año 2020 que destaca por su aproximación transgresora al vincular de forma orgánica la danza folclórica con disciplinas como el tap, el hip-hop y la experimentación corporal. La suma de estas visiones creativas en el Teatro Benito Juárez, ubicado en Villalongín 15, Colonia Cuauhtémoc, promete inaugurar una plataforma duradera para el fortalecimiento de redes artísticas y la cohesión social a través del arte del movimiento.

AM.MX/CV
