CIUDAD DE MÉXICO.- Si bien México avanza en procesos de digitalización financiera y regulación antilavado, el uso de efectivo continúa creciendo, pues entre 2024 y 2025, el efectivo en circulación aumentó 7.6%, y se estima que en 2026 habrá alrededor de 3.5 billones de pesos circulando en el país, señaló Enrique Patiño Magnani, especialista en materia fiscal y financiera.
El también fundador de Ekko Consulting, firma especializada en estrategia fiscal, financiera y patrimonial explicó que este fenómeno responde no solo a factores económicos, sino también culturales y estructurales, como la alta informalidad laboral, la limitada inclusión financiera y la desconfianza histórica hacia las instituciones bancarias.
“En México todavía existen alrededor de 33 millones de personas trabajando en la informalidad, y para ellas el efectivo sigue siendo prácticamente la única forma de operación cotidiana”, explicó el especialista.
De acuerdo con datos analizados por Ekko Consulting, 82% de los adultos en edad laboral realizan pagos en efectivo menores a 500 pesos, mientras que gran parte de las remesas y apoyos sociales que llegan mediante tarjetas bancarias terminan retirándose íntegramente en cajeros automáticos para volver al efectivo.
El falso ahorro de operar en efectivo
Patiño Magnani advirtió que vivir financieramente “en cash” puede representar un aparente ahorro fiscal en el corto plazo, pero limita severamente el crecimiento y profesionalización de personas y empresas.
“La verdadera estrategia fiscal no consiste en pagar menos impuestos, sino en construir un negocio con capacidad de crecer, proteger patrimonio y acceder a mejores condiciones de financiamiento”, destacó.
Entre los principales riesgos de operar principalmente con efectivo se encuentran: la pérdida del valor adquisitivo por inflación; los riesgos de seguridad y custodia; la imposibilidad de construir historial financiero; menor acceso a créditos competitivos; y limitaciones para atraer inversión o escalar operaciones.
Muchas empresas y profesionistas dejan pasar oportunidades de financiamiento con tasas comerciales competitivas simplemente por no contar con trazabilidad financiera suficiente. “Muchos creen que ahorrar impuestos operando en efectivo es una ventaja, pero el costo real aparece cuando el negocio necesita crecer, financiarse o proteger su patrimonio”, indicó el especialista.
Regulación y límites al uso de efectivo
Patiño Magnani recordó que la legislación mexicana ya establece límites específicos al uso de efectivo en actividades consideradas vulnerables bajo la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita.
Actualmente: en operaciones inmobiliarias, los pagos en efectivo tienen un límite aproximado de 940 mil pesos; mientras que, para automóviles, joyería y otros bienes, el límite ronda los 376 mil pesos. Superar esos montos puede derivar en sanciones para las partes involucradas.
Sin embargo, estas medidas impactan principalmente a contribuyentes formales, mientras que la economía informal continúa operando ampliamente fuera de los mecanismos de supervisión.
Inclusión financiera, el reto pendiente
Sin embargo, la transición hacia una economía más digital requiere mucho más que regulación, pues “la digitalización no puede avanzar sin infraestructura. Hay regiones del país donde la conectividad sigue siendo insuficiente y donde las personas continúan dependiendo totalmente del efectivo”, explicó.
Resulta indispensable fortalecer la educación financiera, reducir costos bancarios y ampliar la infraestructura tecnológica para lograr una verdadera inclusión financiera.
Asimismo, Patiño Magnani recomendó a empresas, emprendedores y profesionistas formalizar ingresos y gastos, construir historial bancario y aprovechar herramientas sencillas de inversión como CETES Directo, que permiten comenzar a ahorrar desde montos bajos y con respaldo gubernamental.
AM.MX/fm
