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ConcussionHOLLYWOOD, CALIFORNIA, 6 de enero (Al Momento Noticias).- La revista Vanity Fair le llama “la película que la NFL no quiere que veas”; a su vez, la revista Esquire piensa que podría poner en entredicho la pasión de los fanáticos estadounidenses por la liga más poderosa económicamente del mundo. “Encendiste las luces y le diste nombre al monstruo más temido por la liga”, señala el Dr. Julian Bailes (interpretado por Alec Badlwin) para referirse al conflicto que le causó a la NFL que este problema saliera a la luz pública.

Basada en hechos reales, la cinta narra la historia de Bennet Omalu (Smith), el especialista en neuropatología radicado en Pittsburgh quien en 2002 descubrió la enfermedad neurodegenerativa encefalopatía traumática crónica (ETC) en el cerebro del fallecido jugador de los Steelers y miembro del Salón de la Fama, Mike Webster.

Bennet Omalu fue el primero en identificar el daño crónico cerebral como un factor en la muerte de algunos jugadores de la National Football League, descubriendo la encefalopatía traumática crónica (ETC) en el cerebro del ex jugador y miembro del Salón de la Fama del Football Profesional Mike Webster en 2002. Además el Dr. Omalu realizó también la necropsia del jugador de la NFL Junior Seau después de su suicidio en el año 2012.

Así, Bennet Omalu, tras realizar una serie de necropsias en ex jugadores profesionales de la NFL descubrió una realidad preocupante: los golpes que se dan en los juegos de football americano provocan severos traumas, deterioro y encefalopatías entre los profesionales.

Su trabajo sin precedentes ayudó a crear el documental de PBS y el libro “League of Denial” (Liga de Negación), a ejercer acción legal en contra de la NFL, ya tener un mayor entendimiento por parte del público sobre cómo los golpes repetitivos en la cabeza, incluso cuando traes puesto un casco de plástico compacto, puede causar daño cerebral.

En el filme, como en la vida real, Omalu publica su descubrimiento en un diario científico. Él espera que la NFL preste atención y tome acción inmediata para corregir el problema. Después de todo, los traumas cerebrales inducidos por el football americano están dejando locos a los hombres, destruyendo familias, y arruinando vidas. De seguro, Omalu pensó, que la liga querría entender y abordar el problema para resolverlo, porque ningún deporte o juego vale pagar un precio tan terrible.

contusion 01Sin embargo, motivada por los intereses económicos, la avaricia corporativa y el miedo existencial, la NFL se resiste de la misma forma que lo hizo Big Tobacco y de hecho, casi todas las demás industrias que producen daños a la salud, desde la quema de carbón hasta los fabricantes de refrescos, al intentar enterrar a Omalu, desacreditar su trabajo, negar la existencia de la ETC, y evitar cualquier responsabilidad moral u obligaciones legales por el daño hecho a los jugadores como Webster.

El consejero médico de la NFL, Elliot Pellman (protagonizado por Paul Reiser), un reumatólogo educado en Guadalajara quien de alguna manera logra obtener la Presidencia del Comité de Investigación de Traumas Cerebrales de la liga, le ordena a Omalu que se retracte de su investigación sobre Webster. Ya que Omalu encuentra ETC en los cerebros de otros jugadores retirados que han perdido sus facultades mentales, entre ellos Terry Long, Justin Strzelczyk, y Andrew Waters.

Pero el doctor afiliado de la NFL, Joe Maroon (Arliss Howard), afirmó públicamente que el Dr. Omalu es un impostor. Durante una junta, Maroon le ordenó al nacido en Nigeria que diera el asunto por concluido en nombre del football americano y de los Estados Unidos.

La liga organiza una reunión de alto perfil sobre daño cerebral, pero le niega a Omalu la oportunidad de hablar, y después menosprecia su descubrimiento ante una sala repleta de reporteros. Mientras tanto, el comisionado de la NFL, Roger Goodell, (protagonizado notablemente, con un humor seco, ligeramente divertido y satisfecho de sí mismo, por el actor Luke Wilson), quien aparece detrás de los podios y micrófonos, inventando cosas sobre la seguridad de los jugadores, emitiendo conclusiones, todo sin ningún fundamento científico.

contusion 02Si Concussion fuera una típica película Hollywoodense, particularmente una cinta comercial sobre deportes tipo “Rockys”, es muy probable que terminaría con una nota ambigua y triunfal, donde los buenos son recompensados, los malos son perseguidos, castigados y todo se resuelve.

Pero en esta cinta, hay que darle el crédito al escritor y director Peter Landesman, porque es más que eso. En Concussion la historia se apega a los hechos reales que la inspiraron, y los abogados encargados de verificar la investigación hicieron un excelente trabajo. Si al filme le hace falta glamour, arcoíris y confeti es porque a la vida real también le hacen falta.

Por eso no hay una estatua de bronce de Omalu afuera de las oficinas centrales de la NFL en Manhattan. Todo lo contrario, la liga le ató las manos. Cuando Omalu contactó a la familia de la ex estrella de la liga, Junior Seau, en 2012 para solicitar examinar y estudiar su cerebro, se dice que un doctor afiliado a la NFL difamó a Omalu, asegurándose que las pruebas de tejido terminaran en otra parte.

Sin embargo, posteriormente, Seau fue diagnosticado también con ETC. Mientras tanto, información sobre la enfermedad y los riesgos cerebrales en el football americano se filtró a través de los medios de comunicación hacia el público, al tiempo que la NFL, se la pasó alardeando sobre una práctica deportiva menos riesgosa, pero negándose a reconocer las aportaciones del Dr. Omalu.

¿La buena noticia? Desde la aparición de esta película, la NFL ha establecido reglas más estrictas y estandarizadas en las jugadas de regreso de patadas, ha donado dinero para realizar investigaciones médicas, y ha admitido públicamente que las conmociones pueden causar daños cognitivos a largo plazo. ¿La mala noticia? Básicamente todo lo que falta por decir y todas las situaciones que se deben corregir.

Tomemos de ejemplo a Pellman, quien a pesar de carecer de credenciales médicas, y de su potencial conflicto de intereses por ser el médico personal del ex comisionado de la NFL Paul Tagliabue, logró presidir el Mild Traumatic Brain Injury Committee de la liga de 1994 a 2007. El Comité de Pellman publicó investigaciones que restaban importancia e incluso descartaban los riesgos de trauma cerebral en el football americano profesional, asegurando que las conmociones en el emparrillado “no son lesiones serias” y que “a muchos jugadores conmocionados se les permite regresar a jugar el mismo día de la lesión”.

Sin embargo, científicos independientes han desacreditado tales declaraciones. Posteriormente un congresista los calificó de “infecciosos”. Todo esto está en el los fundamentos y negación de la liga, y en las más de 4 mil 500 demandas de ex jugadores en contra de la liga por negligencia y fraude. Ellos hicieron del conocimiento de los jugadores en todos los niveles, desde los más pequeños hasta los profesionales, que podrían sufrir daños cerebrales al absorber tantos golpes.

Al final de cuentas, el Comité de Pellman fue desmantelado, pero él nunca fue despedido. En 2013 seguía trabajando como Consejero Médico de la NFL, al menos supervisando una serie de evaluaciones de conmociones en jugadores. Además, ninguna de sus aseveraciones sin fundamento ha sido retractada.

O también está Maroon, quien es aún el neurocirujano de los Acereros de Pittsburgh y también consejero del renombrado Head, Neck and Spine Committee de la liga, quien dijo para NFL Network en marzo que los peligros neurológicos a largo plazo en el football americano son “exagerados” y que andar en bicicleta es más peligroso para los niños que jugar dicho deporte.

Esto no debería sorprendernos porque en 2013, Maroon fue colaborador de un estudio financiado por la NFL donde se asegura que los jugadores juveniles deberían pasar mucho más tiempo, bloqueando y tackleándose en los entrenamientos.

A principios de 2014, Maroon publicó otra investigación sugiriendo que la ETC puede no estar ligada a los deportes de contacto, pero olvidó mencionar sus viejos vínculos con la liga. Una vez más: nada sucedió. Hubo burlas causticas en Twitter sobre Maroon no obstante la NFL nunca lo despidió.

En el tráiler de Concussion, el ex doctor de equipo de la NFL, Julian Bailes (Alec Baldwin) le dice a Omalu, “Encendiste las luces y le diste nombre al monstruo más temido por la liga”. En los años desde los eventos mostrados en la cinta, la evidencia que apoya la existencia de ETC y su vínculo con el football americano ha aumentado considerablemente.

El año pasado, los investigadores de la Universidad de Boston encontraron ETC en los cerebros examinados de 76 de 79 ex jugadores de la NFL fallecidos, un porcentaje alarmante a pesar de tener un tamaño controlado de las muestras. (actualmente, la ETC solo puede ser diagnosticada después de la muerte, y los retirados de la NFL que tienen sospechas de tener la enfermedad o que experimentan síntomas son más propensos a donar sus cerebros para ser estudiados).

A principios de 2015, un grupo internacional de especialistas en neuropatología en conjunto con el Instituto Nacional de Salud acordaron el primer indicador patognomónico para ETC, es decir, el daño cerebral característico que distingue la enfermedad de otros males similares. Un estudio reciente de la Universidad de Harvard identificó lo que parece ser el primer vínculo físico observable entre el trauma cerebral repetitivo y las deformes proteínas microscópicas del cerebro que caracteriza a la ETC. Un acuerdo propuesto en una demanda colectiva en contra de la National Collegiate Athletic Association estima que aproximadamente 50 de 300 atletas por año que empezaron su carrera deportiva universitaria entre 1956 y 2008 serán diagnosticados con esta enfermedad.

Además cada vez existe más evidencia de que el football americano es malo para el cerebro, en otras formas que no tienen relación directa con la ETC.

Con todo esto, se podría asumir que la NFL haría algo, con documentos que apoyan la demanda colectiva, los propios actuarios de la liga estiman que cerca de un tercio de los jugadores retirados desarrollarán problemas cognitivos a largo plazo.

Cuando el New York Times preguntó sobre esos números, el vocero de la NFL se negó a hacer comentarios y dijo al reportero Ken Belson que lo referiría con el representante legal de la liga. Rápidamente, el abogado aseguró que los números estaban inflados. Hace dos años, Goodell se negó repetidamente a reconocer el vínculo entre el football americano y el daño cerebral durante su participación en el programa de televisión “Face the Nation”.

Más reciente aún, el copropietario de los Colts de Indianápolis, Carlie Irsay-Gordon, dijo para Glamour que “el futbol soccer femenil de hecho presenta más conmociones que nosotros, creo que se debe a los cabezazos. El rugby tiene sus propios peligros y también correr.”

La película Concussion señala que los jugadores retirados comenzaron a demandar en conjunto a la liga en 2011 por esconder los peligros de las conmociones. Pero no se menciona que podría decirse que el propuesto acuerdo multimillonario de dichas demandas está diseñado para limitar y negar la compensación a los ex jugadores que padecen ETC, evadiendo la compensación por los severos síntomas asociados con la enfermedad y solo proporcionando pagos en efectivo a las familias de los jugadores que han fallecido y a los jugadores que han sido diagnosticados entre 2006 y abril de 2015. Todo esto sucede a pesar de los avances médicos en el diagnóstico y tratamiento de la ETC, y del hecho de que de todas las condiciones neurodegenerativas cubiertas por el acuerdo (Alzheimer, Parkinson, demencia aguda, y esclerosis lateral amiotrófica) solo la ETC requiere de muchos golpes repetitivos en la cabeza.

Durante una junta cara a cara entre Omalu y Maroon en el tráiler de Concussion, el personaje de Smith levanta la voz y apunta su dedo hacia el médico de la NFL diciendo repetidamente: “Ya ha escuchado demasiado, y visto la terrible verdad a través del microscopio y en la mesa de necropsias”. Porque Omalu es un verdadero doctor con formación sólida y estudios certificados y no un agente de ventas del football americano, por lo cual se siente, tal y como lo dice en la película, “ofendido por lo que está pasando”. La NFL ha cruzado la línea moral, por lo que reiteradamente le dice al Dr. Maroon: “Di la verdad, si no lo haces, los jugadores van a continuar muriendo, di la verdad”.

Bennet Omalu fue el primero en identificar el daño crónico cerebral
Bennet Omalu fue el primero en identificar el daño crónico cerebral

En la vida real, el Dr. Bennet Omalu tampoco se calló, pero hacerlo le costó mucho, mientras tanto, Maroon se la pasa bien y también Pellman. La NFL está ganando más dinero que nunca, recientemente, cuando el ex linebacker de los 49ers de San Francisco, Chris Borland, se retiró después de su año como novato, lo hizo después de realizar su propia investigación sobre los daños cerebrales si continuaba jugando, y no porque la NFL haya sido de mucha ayuda.

Hay un final feliz para los eventos del mundo real que inspiraron la cinta Concussion, y tiene que ver con la administración personal de la riqueza de Goodell. Tal vez los creadores del filme lo entiendan, al igual que su protagonista, tal vez ellos sepan algo más de la verdad.

Pero la película “Concussion”, como un buen filme que es, no tiene un final feliz, igual que en la vida real y en la NFL, seguramente existe mucha más información y material suficiente como para realizar el seguimiento médico y dar la continuidad necesaria a esta historia y al extenso grupo de Ex Jugadores de Football Americano Profesional que actualmente presentan alteraciones y síntomas.

La investigación sobre ETC

La necropsia realizada por Omalu al ex  Acerero de Pittsburgh, el centro Mike Webster en 2002 llevó al descubrimiento de Omalu de encefalopatía traumática crónica, o ETC.  Webster había muerto de repente y de forma inesperada, tras años de lucha con deterioro cognitivo e intelectual, en la indigencia, con severos trastornos del estado de ánimo, depresión, abuso de drogas, y varios intentos de suicidio.

Aunque el cerebro de Webster parecía normal en la necropsia, Omalu estudió independientemente y analizó el tejido autofinanciado. Sospechaba que Webster sufría de demencia pugilística, inducida por los repetidos golpes en la cabeza, una condición encontrada muy frecuentemente en los boxeadores. Por medio de una tinción especializada, el Dr. Omalu encontró grandes acumulaciones de proteína tau en el cerebro de Webster, substancias que afectan el estado de ánimo, las emociones y las funciones ejecutivas en forma similar a la enfermedad de Alzheimer.

Junto con sus colegas en el Departamento de Patología de la Universidad de Pittsburgh, Omalu publicó sus hallazgos en la revista Neurocirugía en 2005 en un artículo titulado ” Encefalopatía Traumática Crónica en un jugador de la Liga Nacional de Football”.

En esta publicación Omalu pidió un mayor estudio de la enfermedad: “Estamos presentando el primer caso documentado de cambios neurodegenerativos a largo plazo en un jugador de la NFL profesional jubilado consistente con encefalopatía traumática crónica (ETC).

Este caso llama la atención sobre una enfermedad que debe ser estudiada adecuadamente en un cohorte de los jugadores profesionales de football, ​​con tasas de prevalencia reales que son desconocidas”. Omalu pensó: “que los médicos de la NFL estarían interesados en leerlo antojo y que su investigación podría ser usado para buscar solucionar el problema”.

El documento recibió poca atención en un principio, pero los miembros del Comité (MTBI) de la NFL solicitaron por medio de una carta en mayo de 2006 que se retractara públicamente señalando la descripción de Omalu de la ETC como “completamente equivocada”.

Omalu más tarde se asoció con Julian Bailes, un neurocirujano y especialista en conmoción e investigador y el abogado Robert P. Fitzsimmons, para fundar el Instituto de Investigación de Lesiones Cerebrales.

En noviembre de 2006, Omalu publicó un segundo documento de Neurocirugía en base a sus hallazgos en el cerebro de otro ex jugador de la NFL Terry Long, que sufría de depresión y se suicidó en 2005. A pesar de Long murió a los 45, Omalu había encontrado concentraciones de proteína tau más acordes con “un cerebro de 90 años de edad con Alzheimer avanzado”. Al igual que con Mike Webster, Omalu afirmó que su larga la carrera en la NFL había causado más tarde el daño cerebral y la depresión. Omalu también encontró evidencia de ETC en los cerebros de los jugadores retirados de la NFL Justin Strzelczyk (muerto en 2004 a los 36 años de edad), Andre Waters (muerto en 2006 a los 44 años de edad), y Tom McHale (muerto en 2008 a los 45 años de edad).

En el verano de 2007, Omalu y Bailes presentaron sus conclusiones al comisionado de la NFL Roger Goodell en una reunión cumbre que conmocionó a toda la liga. Bailes dijo que después de la investigación fue “despedido”.  El Presidente del Comité MTBI de la NFL, el Dr. Ira Casson, dijo a la prensa: “En mi opinión, la única evidencia científicamente válida de una encefalopatía crónica en atletas está en los boxeadores y en algunos jinetes de salto de obstáculos”.

La NFL no reconoció públicamente el vínculo entre las conmociones cerebrales sufridas en el football y la ETC, hasta diciembre de 2009, es decir, siete años después del descubrimiento de Omalu.

El Dr. Omalu también ha encontrado ETC en los cerebros de los veteranos, publicando el primer caso documentado en un artículo de noviembre de 2011. Omalu reportó evidencia de ETC en un veterano de la Guerra de Irak de 27 años de edad, quien sufría de trastorno de estrés postraumático (TEPT) y más tarde se suicidó.  El artículo de Omalu vincula el TEPT al espectro de ETC y otras enfermedades, señalando que se requiere de más estudios.

Se informaron los esfuerzos del Dr. Omalu para estudiar y dar a conocer ETC a efecto de hacer frente a la oposición de la NFL en un artículo de la revista GQ, publicado en 2009 por Jeanne Marie Laskas. Este artículo fue ampliado más adelante por Laskas quien publicó un libro, sobre Concusión cerebral y una película del mismo nombre, donde el Dr. Omalu es el personaje central interpretado por Will Smith.  La producción de la película llevó a la creación de una fundación lleva el nombre de Omalu y que se encarga de investigar más acerca de la ETC y la conmoción cerebral.

AMN.MX/fm

 

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