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AVIÓN PAPAL., 13 de julio (Al Momento Noticias).- El Papa Francisco consideró que no es injusto el anhelo de Bolivia por una salida al mar y advirtió que su posible mediación en el conflicto con Chile “es una cosa muy delicada y sería como un último paso”.

En el vuelo de Asunción a Roma, con el cual concluyó su visita apostólica por tres países de Sudamérica (Ecuador, Bolivia y Paraguay), el líder católico señaló que siempre existe una base de justicia cuando se reclama un cambio de límites territoriales, sobre todo después de una guerra.

“Siempre cuando se hace mediación, difícilmente todo el país estaría de acuerdo. Pero es la última instancia. Siempre hay otras figuras diplomáticos que ayudan, como es el caso de los facilitadores”, señaló hablando en español.

“En este momento tengo que ser muy respetuoso de esto, porque Bolivia hizo un recurso a un tribunal internacional. Entonces, si yo hago ahora un comentario, yo soy jefe de un Estado, sería interpretado como inmiscuirme o una presión o algo”, agregó.

El Papa insistió en su obligación de ser muy respetuoso con la voluntad del pueblo boliviano que presentó ese recurso ante la Corte Internacional de La Haya y constató que por eso tocó el tema “de manera muy delicada” en el mensaje que pronunció en su visita a la catedral de La Paz el 8 de julio pasado.

Recordó que en ese mensaje instó a los pueblos hermanos a conversar para crear la “Patria grande” y subrayó que su llamado fue al diálogo necesario.

“Que quede claro que mi intervención se refirió a este problema pero respetando la situación como esta planteada ahora. Es cierto. Estando en un tribunal internacional no se puede hablar de mediación, de facilitación. Hay que esperar”, ponderó.

Durante la conversación a bordo del avión papal, Jorge Mario Bergoglio se refirió a muy diversos problemas, respondiendo a unas 18 preguntas sobre su viaje apostólico y sobre la actualidad que le lanzaron los periodistas.

Entre otras cosas se mostró preocupado porque se pudiera detener el proceso de paz en Colombia, con las negociaciones en curso entre el gobierno y la guerrilla.

“Yo deseo que este proceso de paz siga adelante. En este sentido, nosotros estamos siempre dispuestos ayudar, hay muchas formas de ayuda, pero sería una cosa fea que no pueda ir adelante”, refirió.

“Espero y rezo, debemos rezar para que no se detenga este proceso, es un proceso de más de 50 años ahí. Y cuántos muertos, oí que fueron millones”, estableció.

Así como lo hizo con Chile-Bolivia y con Colombia, se refirió a su posible papel de mediador en otros conflictos internacionales y aclaró que en Venezuela “no existe mediación” aunque los obispos del país están trabajando para promover la paz.

Además, redimensionó su papel en el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos. Dijo que su labor “no tuvo carácter de mediación” sino, más bien, de responder a los deseos de ambas partes.

Reveló que ellos lo buscaron en enero de 2014 y durante cuatro meses no hizo más que rezar, porque se cuestionaba: “¿Qué puedo hacer con estos dos que desde hace más de 50 años que están así?”.

“Después el Señor me ha hecho pensar en un cardenal, él fue allá, habló, y después, no he sabido nada, pasaron meses y un día el secretario de Estado, que está acá, me dijo: ‘mañana tendremos la segunda reunión entre los dos grupos’”, contó.

“¿Cómo? Sí, los dos grupos se hablan, están haciendo (…) Sucedió solo, no hubo mediación, fue la buena voluntad de los dos países. El mérito es de ellos, que hicieron esto. Nosotros no hicimos casi nada, sólo pequeñas cosas. Y a mediados de diciembre fue anunciado. Esta es la historia. En serio, no hay más”, ponderó.

Consideró que en las negociaciones bilaterales ambos países ganarán algo y perderán algo, porque en una negociación es así, pero que seguramente ganarán la paz, el encuentro, la amistad y la colaboración.

Anticipó que en su próximo viaje a Cuba y Estados Unidos, en septiembre próximo, él dirá que los derechos humanos son para todos y que existen muchos países del mundo donde no se respetan, pero sin indicar cuáles.

Sobre la inestabilidad política que precedió a su llegada a Ecuador, el pontífice dijo que sabía de las manifestaciones de esos días y agradeció que todas las partes hicieron un paréntesis para respetar su visita.

Sobre los motivos de su viaje a Ecuador, Bolivia y Paraguay (que empezó el 5 de julio y concluyó este día) aseguró que la Iglesia católica latinoamericana “tiene una gran riqueza” porque “es joven”, con “cierta frescura” y con una “teología rica de búsqueda”.

Ante los periodistas, el Papa Francisco aclaró que no se sintió ofendido cuando el presidente de Bolivia, Evo Morales, le regaló un Cristo colocado sobre una hoz y un martillo, símbolos del comunismo.

Salió al paso de las interpretaciones periodísticas relacionadas con un supuesto enojo cuando el mandatario boliviano le presentó el inusual obsequio.

Consideró que el presidente le dio el crucifijo  “con tanta buena voluntad y con el deseo de darme un gusto”.

“En cambio el Cristo lo traigo conmigo”, apuntó haciendo referencia a la cruz “comunista”, que finalmente terminará en el Vaticano.

Más de 60 minutos duró la comparecencia del líder católico ante los medios y en ese tiempo tocó muy variados temas al responder a las 18 preguntas que le lanzaron periodistas de diversas nacionalidades. Contestó una parte en español y otra en italiano.

No solo abordó asuntos de economía, política, doctrinal social de la Iglesia y relaciones internacionales, también hubo tiempo para las bromas y los comentarios más ligeros, como cuando un colega le cuestionó cuál era su secreto para tanta energía pese a sus 78 años.

“¡Cuál es su droga quisiera preguntar él!, ¡Esa era la pregunta!”, interrumpió con humor, desatando las risas de los presentes. Y precisó: “¿La droga?. Bueno, el mate me ayuda. Pero no probé coca, eso está claro ¿no?”, en referencia a la bebida típica argentina y a la planta que se produce en Bolivia y sirve para afrontar la altura.

Otro periodista le preguntó qué pensaba de los “selfies”, las autofotos que constantemente le piden sacarse con todo tipo de fieles. También riendo, Bergoglio replicó: “Es otra cultura, ¡me siento bisabuelo!”.

“Hoy al despedirme un policía grande me dijo que si nos hacíamos un selfie. Un hombre de unos 40 años. Le dije: ‘pero mira ¿Qué eres una adolescente?’. Es otra cultura. Pero la respeto”, apuntó.

AMN.MX/bhr

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