CONCATENACIONES: Un Mundial caliente

Fecha:

Fernando Irala

 

A muy pocos días de la jornada inaugural de la Copa Mundial de Futbol 2026, la cual tendrá como sede la ciudad de México por tercera vez en la historia del torneo, la temperatura ha subido al punto de la ebullicicón.

No nos referimos al calor generado por la pasión deportiva, ese fenómeno peculiar de la raza humana, en cuyo cultivo la organización trasnacional que controla el deporte de las patadas ha generado un pingüe negocio con todas las facilidades y sin pagar impuestos, en detrimento por cierto de los aficionados comunes que ahora gastarán fortunas para poder entrar a los estadios.

Esa fiebre ya ahora se siente e irá manifestandose con mayor intensidad desde el partido inicial y hasta el desenlace que ya no ocurrirá en territorio nacional, sino en suelo norteamericano.

Pero lo que ya está muy caliente en nuestro país, es la beligerancia de diversas agrupaciones gremiales, que han enocontrado en el escaparate que significa el evento internacional en puerta, la oportunidad para hacer oir sus demandas y presionar al gobierno, paradójicamente colocado en las vísperas en una situación de vulnerabilildad.

La más agresiva es la Coordinadora de maestros, la CNTE, organización que se aproxima el medio siglo de vida, y cuya trayectoria no ha variado desde su origen, aunque se ha perfeccionado: paralizar escuelas, ocupar plazas y espacios públicos, manifestarse con violencia y vandalismo.

Desde hace dos semanas, los maestros disidentes están en paro y trastornan un día sí y otro también, la vialidad de la capital de la República y otras ciudades donde tienen agremiados, casetas de cobro de autopistas y otros lugares estratégicos.

La Presidenta acusa a sus antiguos aliados de provocación y señala que sus exigencias son imposibles de cumplir porque el presupuesto no alcanza.

Los maestros inconformes le reprochan que una de sus demandas, la derogación de la Ley del ISSSTE que data de 2007, fue una promesa de la entonces candidata en campaña, que ahora se niega a satisfacer ante los costos que representa.

Es que prometer no empobrece, dice la sabiduría popular, en cuyo saco de recuerdos recientes está la promesa de la gasolina a diez pesos, o la solución de la violencia con la técnica de abrazos, no balazos.

Como se hace notar en los coros callejeros, los maestros no están solos. Otros sectores aprovechan para desplegar sus protestas, como los transportistas, grupos de campesinos y productores agropecuarios, incluso las madres buscadoras de sus hijos desaparecidos. En el aire está el amago de bloquear aeropuertos y hasta el renovado y rebautizado Estadio Azteca, donde se jugará el partido inaugural.

Al estirar al máximo la liga, los inconformes no tienen nada que perder, confiados en que sus derechos son intocables aunque al resto de la población le echen a perder su vida cotidiana, y por ello elevan la tensión y redoblan su apuesta ante la proximidad del Mundial.

Ya se verá qué obtienen, antes del silbatazo de arranque. Después, la atención del planeta entero estará en el juego.

 

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