CONCATENACIONES: El berrinche de Claudia Sheinbaum

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Fernando Irala

Cumplidos veintidós meses del terrible sismo que en septiembre de 2017 segó decenas de vidas, inutilizo cientos de inmuebles y dejó a miles de damnificados sin hogar, podría decirse en cierto sentido que las tareas de reconstrucción apenas empiezan.

El entonces gobernante, Miguel Ángel Mancera, literalmente se pasmó ante la tragedia, y poco tiempo después abandonó el cargo para contender por uno nuevo.

Dejó sin embargo una ley para el manejo de la necesaria reconstrucción y atención a quienes se habían quedado sin casa. Su sustituto no hizo mucho, aunque avanzó en la ineludible labor de recoger escombros y derribar algunos de los peligrosos cascarones que habían quedado en pie.

Sin embargo, el proceso de levantar nuevos edificios para que los afectados por el terremoto puedan tener un nuevo hogar, le quedó prácticamente todo a la actual administración.

A trompicones se han enfrentado a esa ineludible responsabilidad. Los damnificados han debido recurrir al muy mexicano método de bloquear avenidas para hacerse escuchar, y sólo después de las presiones callejeras la autoridad citadina ha abierto espacios de diálogo y de negociación.

El comisionado para la reconstrucción hace su chamba, la única que tiene y para lo cual fue nombrado. Y la señora , Sheinbaum, la jefa de Gobierno, asiste de vez en vez a las reuniones.

Pero hace unos días, la inconformidad de un grupo que dio una conferencia de prensa para manifestar su malestar porque a cerca de dos años del sismo no se da solución a sus demandas, provocó la ira y la decisión anunciada de la jefa de Gobierno, de no volver a ocuparse personalmente de la negociación.

Claudia Sheinbaun comete varios graves errores. No se da cuenta de que fue elegida para atender todos los problemas de esta capital, y que uno muy doloroso es la secuela de los sismos de hace un par de años.

Los vecinos tienen razón en estar irritados, ella no. Los damnificados llevan dos años de trastorno en sus vidas, y reclaman el apoyo del gobierno para volver a la normalidad. Ella fue electa para resolver ésa y otras problemáticas, y es su obligación.

Tal vez no lo capta, y no sería extraño. Fue delegada en Tlalpan y no se dio cuenta de la peligrosidad que ha alcanzado la delincuencia en la demarcación. Fue secretaria del Medio Ambiente capitalina y no supo de protocolos para atender contingencias ambientales en la metrópoli.

No está bien que no sepa lo elemental de los puestos que ocupa. Pero está peor que además haga berrinche.

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