fbpx

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de enero, (Al Momento Noticias).-Los propósitos de Año Nuevo son fuente de un sin fin de emociones. Hay personas que se los toman en serio y se sienten felices de imaginarse novedades en la vida a lo largo de 365 días, pero luego llegan los primeros días de enero y la frustraciones por no comenzar a trabajar en ellos se hace presente.

Lo que tienes que hacer para enfrentarte a los nuevos hábitos o metas que te has propuesto es identificar las razones por las que no has empezado a realizar cambios. Te dejamos una guía para que te des cuenta de por qué dejas a un lado los propósitos que tienes para este nuevo ciclo y cómo motivarte para cumplirlos.

call-for-backup
Iniciar nuevos hábitos al lado de tus amigos aumenta las posibilidades de consolidarlos en tu rutina.

En primer lugar debes preguntarte de si se trata de una cuestión de dificultad o de habilidades. ¿Requiere tu propósito de habilidades con las que no cuentas? Si las respuesta a esta pregunta es positiva, el problema tiene su raíz en falta de confianza o capacidades. La solución a este es empezar paso por paso o conseguirte a alguien más para que te acompañe en su realización.

Si te propusiste comenzar a hacer ejercicio, empieza con unos cuantos minutos al día u horas a la semana y gradualmente aumenta la cantidad que realices.

No te presiones desde el principio. Asimismo, si no confías en tener la disciplina para levantarte para ir al gimnasio, pide a alguien más que se comprometa a hacerlo contigo.

La falta de claridad en las metas es otra razón por la que los propósitos de Año Nuevo no terminan realizándose. Muchas veces, nos proponemos algo en abstracto, pero no pensamos en las acciones que lograrán que lleguemos a ello. Por ejemplo, si te propusiste subir de puesto en el trabajo, planifica las acciones que te llevarán a esa meta, quizá trabajar un poco extra cada semana pueda ser algo por dónde comenzar.

El miedo es la razón más común por la que no cumplimos nuestras metas. Muchos de los cambios que planeamos incluyen alejarnos de nuestra zona de confort y por eso evitamos  llevarlos a cabo. Un ejemplo de esto, es quizá proponernos comenzar un negocio propio, pero el miedo de fracasar o no cumplir nuestras expectativas frena nuestra acción.  La mejor forma de contrarrestar este tipo de temores es creando uno más grande. En el mismo caso, puede que te dé más miedo ganar poco dinero por el resto de tu vida que aventurarte a iniciar un proyecto tú mismo.

Finalmente, el tedio es el motivo por el que no solemos comenzar nuevos hábitos o hacer cosas a las que no estamos acostumbrados. Hay momentos en los que lo único que se necesita es añadir un poco de diversión al asunto. Tal vez elaborar tu declaración de impuestos sea más divertido si lo haces al ritmo de tu playlist favorita o puedas aprovechas los comerciales durante tu programa favorito para hacer un par de abdominales.

Encontrar el aspecto emocional que nos lleva a dejar o comenzar un hábito es sustancial para su realización. La motivación es uno de los fenómenos psicológicos más complejos, por lo que toma tiempo y atención conseguirla para hacer cambios en el comportamiento. Sin embargo, no es, de ninguna manera, imposible.

AMN.MX/gev

Comentarios

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *