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Adrián García Aguirre / Comala, Colima

* Los fantasmas rulfianos nos acompañan por todas partes.
* Conviven con los visitantes en merenderos y cantinas.
* Platican interminablemente con el volcán de Colima.
* Una mirada amorosa a este bello poblado colimense.
* Es un Pueblo Mágico de clima templado y casas encaladas.
* El escritor ubicó en él la historia de su novela Pedro Páramo.

Pueblo Mágico desde principios del siglo XXI, urbe húmeda que reúne los sabores y los aromas de la tierra, Comala acoge a los fantasmas de Juan Rulfo que pasean por los callejones y se resguardan del calor bajo las palmeras para descansar en las bancas de la plaza principal.

Esos espectros conviven en los merenderos, en las cantinas y platican interminablemente con el volcán de Colima, observando el horizonte y complacidos con los niños que juegan en los parques, y los adultos conversando con los seres del pasado.

Después beben tuba fresca o café admirando el paisaje, y es que en esta tierra de verdores y agua por todos lados, en este pueblo de casas blancas encaladas, traza limpia y ordenada, Pedro Páramo camina por sus calles.

La alegría está en la tierra, en el sol y el aire, la belleza y en la hospitalidad de su gente buena, y mítica en el nombre, maravillosa en la fortuna de su existencia: Comala es un signo volteado hacia el cielo que canta su sencillez campirana a los cuatro vientos.

Entre las calles de palmeras, almendros y árboles del hule de sombra noble, el gozo toma forma y las calles abiertas a la vista de los caminantes invitan a la quietud cotidiana en este pueblo que honra a Juan Rulfo, conocido, dentro y fuera de la nación mexicana como autor de una obra breve; pero de la mayor altura literaria.

Llegó al mundo en 1917, fallecido en 1986 en medio del secreto de la maestría, escribió solamente los cuentos de El llano en llamas y la novela Pedro Páramo; pero también fue un notable fotógrafo y un gran conocedor de la grandeza, la historia y la geografía del país en que nació.

Así, de esa manera, por su conocimiento de la raíz ancestral, la toponimia mexicana le resultaba accesible, y la elección de los nombres de los lugares que aparecen en sus cuentos y novela es muestra de ello, con Comala como uno de sus protagonistas.

Pocos saben que Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, su nombre completo,
conoció bien la Sierra de Juárez de Oaxaca, como se evidencia en una carta con su firma que se reprodujo en la publicación de una monografía histórico-geográfica sobre la misma, donde se localiza el pueblo de San Juan Luvina, célebre justamente por el cuento de
Rulfo.

En cuanto a Comala, lo anterior explica también la elección que hizo el autor del nombre de
este lugar de Colima para bautizar el pueblo desolado de su novela, que originalmente pensó en llamarlo como el pueblo jalisciense de Tuxcacuesco.

Y algo se ha escrito sobre el tino de Rulfo al seleccionar los nombres de sus personajes y de los sitios en que transcurren sus historias: “Hay aquí un uso literario de la toponimia, por Rulfo, sobrepuesto a su conocimiento de la historia y la geografía mexicana”, explica el escritor colimense Vladimiro Colín.

Estudioso de la obra rulfiana, Colín indica que el Luvina real, en Oaxaca, en una
sierra con encinos y coníferas, de clima frío y lluvioso, tiene poco que ver con el Luvina de
Rulfo; pero el nombre de aquél era el mejor para el pueblo que creó en la literatura.

¿Qué hizo que aquel “pueblo que huele a miel derramada”, como también lo recuerda
Dolores Preciado, se convirtiera en el lugar sin vida que Abundio Martínez muestra a Juan
Preciado?

La novela de Juan Rulfo es una reflexión sobre las causas de esta infausta
transformación de la que son responsables, desde luego, los hombres, o esa
parte de nosotros que Rulfo capturó en su personaje, Pedro Páramo, encarnado en la pantalla por el actor estadounidense John Gavin, acompañado por Ignacio López Tarso.

Es el cacique de la novela el origen de la muerte de Comala: Rulfo dijo al responder a una entrevista en que se le inquiría sobre esas cosas: “Yo no me preguntaría por qué morimos, pongamos por caso; pero sí quisiera saber qué es lo que hace tan miserable nuestra vida”.

Se dirá que ese planteamiento no aparece nunca en Pedro Páramo; pero sí, que allí está desde el principio y que toda novela se reduce a esa sola y única pregunta es,
¿dónde está la fuerza que causa nuestra miseria? Y Rulfo habla de miseria con todas sus
implicaciones.

Existe una geografía real, a la que pertenece el maravilloso pueblo de Comala, en Colima,
como también existen en México pueblos que sirvieron de inspiración a Rulfo para crear su
Comala, y son también reales, aunque con diferentes nombres recordándonos otra parte de nuestra historia.

Existe una geografía real a la que pertenece el maravilloso pueblo de Comala, en Colima, con su banco en la plaza en la cual aparece don Juan, como también existen en México pueblos que sirvieron de inspiración para crear su Comala que también son reales, aunque con diferentes nombres, y nos recuerdan otra parte de la historia mexicana.

 

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