La llamada Colección Gelman, dedicada al arte moderno mexicano y que supera las 200 obras, tuvo su punto de partida en 1943 cuando Diego Rivera realizó el retrato de Natasha Gelman por encargo de ella y su marido, Jacques. Tras la muerte de este último en 1986, Natasha continuó ampliando el acervo de obras con la asesoría del curador estadounidense Robert R. Littman, a quien designó albacea y legatario.
Después del fallecimiento de Natasha en 1998, Littman creó la Fundación Vergel para administrar la colección a partir de 1999. Bajo esa figura, el conjunto incorporó nuevas piezas de arte moderno y contemporáneo mexicano, además de otras obras de arte europeo, entre otras piezas importantes.
En 2023, la familia Zambrano hizo un convenio con el señor Littman (Legitimo propietario de la colección, de acuerdo con lo que determinó la justicia mexicana) para adquirir la Colección Gelman de arte moderno mexicano, con el propósito de regresar este patrimonio a manos mexicanas y facilitar su disfrute por el público nacional. El acervo incluye 10 oleos de Frida Kahlo, así como piezas de Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, María Izquierdo, Francisco Toledo, Carlos Mérida y Gunther Gerzso, entre otros artistas reconocidos.
Hoy en día, por primera vez en casi 20 años, la Colección Gelman está siendo exhibida en México y puede ser apreciada en el país, en el Museo de Arte Moderno de Chapultepec, en donde ya la han visitado más de 50 mil personas.
Como ha ocurrido en el pasado, La Familia Zambrano desea que la Colección Gelman sea exhibida, además de en México, en los museos más importantes del
Mundo, y así mostrar a la comunidad internacional una colección con lo más representativo de la cultura mexicana.
El acuerdo de la Familia Zambrano y la Fundación Santander se dio para garantizar la conservación y difusión de la Colección Gelman; la familia Zambrano firmó un acuerdo con Fundación Banco Santander exclusivamente para su administración.
Con base en este convenio, la Fundación Santander asumirá tareas de protección, logística y colocación en museos dentro y fuera del país.
De manera paralela, existe un acuerdo con el Instituto Nacional de Bellas Artes y
Literatura, medinat el cual, el INBAL supervisará el estado físico de las obras a través de inspecciones antes y durante su traslado y en cualquier sede donde se exhiban.
Para lograr la difusión de las obras en todo el país y en varios museos del mundo, el INBAL otorgó los permisos de exportación temporal conforme a los establece la legislación mexicana, además de vigiar el retorno periódico a México de dicho acervo, conforme a la legislación vigente y a los permisos correspondientes.
Todos los gastos de administración y supervisión serán cubiertos por la Fundación Santander, pero los propietarios de la Colección son y seguirán siendo la familia Zambrano, lo que garantiza que ésta siga siendo una colección de propiedad mexicana.
