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PLAYA DEL CARMEN.- Tras el paso del huracán “Delta” y de la tormenta tropical “Gamma”, por Quintana Roo, revivió la disputa entre los pescadores y prestadores de servicios acuáticos de Playa del Carmen, con las autoridades municipales, estatales y federales, respectivamente, para la construcción de un Puerto de Abrigo para sus embarcaciones.

Es bien conocida esta vieja demanda, pero también la voracidad de los gobernantes en turno que prefieren comerciar con los espacios cercanos a las playas a crear zonas seguras para las embarcaciones que en la mayoría de los casos pone en riesgo las naves que son el sustento de cientos de familias.

De acuerdo con Sol Quintana Roo, tras el desarrollo exponencial que Playa del Carmen sufre desde su creación, hace más de 27 años, la plusvalía en la zona de playas ha crecido a la par, pero en detrimento de los pescadores.

No hay que olvidar que Playa del Carmen pasó de ser un campamento chiclero a una villa de pescadores que al ser el paso obligado para llegar a Cozumel, comenzó a tener una vocación turística.

Originalmente, las embarcaciones de aquellos pescadores, ocupaban la zona entre el muelle fiscal y la desembocadura de la calle 4. Conforme creció la vocación turística, se acomodaron en la zona del Recodo y, más adelante, con el crecimiento de las pequeñas embarcaciones, muchas se acomodaron en la zona de Chunzubul, en la desembocadura de la avenida CTM.

Por varios años, el desaparecido hotel Porto Real, hoy denominado Panamá Jack, mantuvo un enfrentamiento con los pescadores del Recodo para tener un área mayor para sus turistas.

Además, la construcción del muelle de Ultramar, al final de la avenida Constituyentes, obra que inició a finales del 2002, sin los permisos correspondientes y violentando diversas disposiciones, provocó de su conclusión la erosión de arenales, obligando al otrora Porto Real, a realizar también acciones sin los permisos, para frenar ésta.

El hotel, en el 2009 obsequió al municipio de Solidaridad un proyecto para la construcción de 4 muelles rústicos, con lo cual buscaba remover a las embarcaciones del predio aledaño a su hotel, entonces 67 embarcaciones que fondeaban desde El Recodo hasta el muelle fiscal, y con ello, tener una mejor área para ofrecer a sus huéspedes.

El proyecto denominado “Muelles Rústicos, Playa del Carmen, Solidaridad, Quintana Roo”, fue presentado en la administración de Román Quián Alcocer y, según la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), “se propone la construcción de 4 muelles rústicos en las zonas de mayor tránsito y fácil acceso desde la calle turística principal en Playa del Carmen que es la Quinta Avenida. Los muelles se construirían en las calles: 4, 8, 10 y 14, el diseño y medidas son igual para los 4 muelles”.

De estos cuatro, sólo uno se construyó, en la desembocadura de la calle 14; con 46.5 metros de largo, 2.5 metros de ancho y una pasarela con pérgola, que le da la forma de “T”.

Desafortunadamente, el muelle no cumplía con la altura adecuada y, en consecuencia, jamás se utilizó para el atraque de las lanchas. Al paso del tiempo, sólo servía como plataforma para la foto del recuerdo de miles de turistas y como área de clavados.

Actualmente, es una estructura que la misma Capitanía de Puertos dictaminó representa un peligro y desde hace unos 5 años, se ha hablado de la posibilidad de demolerlo, aunque los fenómenos meteorológicos han hecho paulatinamente esta labor.

Ante lo inútil que resultó este primer muelle, las autoridades decidieron no dar continuidad en la construcción de los otros tres y la intención de ordenar las embarcaciones menores, se fue al fondo del mar como en su momento el proyecto de recuperación de playas.

Once años después de esto, el huracán “Delta” refrescó a las autoridades municipales y estatales la necesidad de hacer algo. Esto porque derivado de la evolución que tuvo el fenómeno, los propietarios de las embarcaciones no tuvieron tiempo de sacar del mar todas, por lo que 5 de ellas se hundieron, cuatro en Chunzubul y una más en El Recodo.

Desafortunadamente, el gobierno municipal de Solidaridad, sólo proyecta construir una rampa para el ingreso y retiro de las embarcaciones y estaría a la altura de la calle 44, es decir en Chunzubul.

Para el secretario de Ordenamiento Municipal y Sustentabilidad, David Duarte Castilla, el poco tiempo que le resta a la administración no daría tiempo para planear un puerto de abrigo, y por ello, sólo consideran para el Programa Operativo del 2021 crear esta rampa.

Es decir, no se busca de nueva cuenta dar continuidad a acciones de gobierno y generar un proyecto que inicie esta administración y pueda concluir la siguiente.

Por ello, el sueño de contar con este puerto de abrigo se ve imposible de aterrizar para los pescadores pues el poco tiempo que tienen las administraciones para desarrollar proyectos de gran magnitud no pasa nunca por quienes llegan al poder pues, al final, sólo quieren obras que puedan presumir como propias para la posteridad.
AM.MX/fm

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