Ciudad de México.- Detrás de las puertas del Refugio Franciscano A. C., lo que pretendía ser un santuario se transformó en un escenario de abandono que hoy llega a su fin. En un operativo coordinado por las Secretarías de Gobierno y Seguridad Ciudadana, junto a la Fiscalía y la PAOT, se logró el resguardo de 936 animales que permanecían bajo condiciones inhumanas. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, fue clara al señalar que, aunque existe un proceso judicial por la propiedad del inmueble, la vida y la dignidad de estos seres están por encima de cualquier disputa legal.
El compromiso del Gobierno capitalino para garantizar el bienestar de los seres sintientes
Durante una conferencia de prensa, la mandataria capitalina enfatizó que la intervención fue una medida necesaria para detener el sufrimiento de cientos de perros y gatos. “Derivado de una orden judicial, el día de hoy el Gobierno de la Ciudad ha decidido rescatar a todos los animales que se encuentran en este refugio para ser trasladados a un lugar seguro donde se garantice, en todo momento, su cuidado, protección, alimento y bienestar”, afirmó Brugada. Esta acción busca transformar una realidad de maltrato en una oportunidad de vida digna, asegurando que el Estado asumirá la responsabilidad de su recuperación integral.
Las graves evidencias de maltrato y abandono que motivaron la intervención judicial
La Fiscal Bertha Alcalde Luján reveló que este caso no es reciente, sino el resultado de investigaciones iniciadas en 2015 tras constantes denuncias de la ciudadanía. Al ingresar al lugar, el equipo forense confirmó que 798 animales presentaban huellas de crueldad, viviendo entre suciedad y enfermedades sin tratamiento. Al respecto, la fiscal detalló que “Se constató un número de animales muy superior a la capacidad real de las instalaciones. Los espacios eran insuficientes, lo que impedía el descanso adecuado y la movilidad mínima de los animales; las condiciones de alojamiento también son deficientes, se documenta la falta de ventilación, ausencia de luz natural, jaulas sin techo con protección contra la intemperie, acumulación constante de heces y orina, presencia de fauna nociva, entre otras”.
La nueva ruta de atención médica y una legislación para regular albergues
El operativo no solo consistió en el retiro de los animales, sino en un plan de atención inmediata liderado por la Brigada de Vigilancia Animal. Los ejemplares más delicados fueron trasladados al Hospital Veterinario y clínicas especializadas, mientras que el resto habitará en espacios adecuados en el Ajusco. Ante esta crisis, el Gobierno anunció una iniciativa de ley para supervisar estrictamente los refugios en la ciudad. “Reiteramos que esta Ciudad de México es una ciudad animalista, solidaria, que respeta la vida en todas sus formas. Estamos comprometidos con ello, reconocemos, como lo hace la Constitución de la Ciudad de México, a los animales como seres sintientes”, concluyó Brugada Molina.
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AM.MX/CV
