La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México informó sobre el nacimiento de una cría de lince rojo (Lynx rufus) en el Centro de Conservación de Vida Silvestre Chapultepec, ocurrido durante julio.
Se trata del primer ejemplar de esta especie nacido en el CCVS Chapultepec, resultado del manejo especializado y los cuidados proporcionados a la fauna silvestre que permanece bajo resguardo de la dependencia capitalina.
Chapultepec registra por primera vez el nacimiento de una cría de lince rojo
La cría es descendiente de una pareja de linces rojos de 10 años. La madre nació en el CCVS Los Coyotes, mientras que el padre es originario del CCVS San Juan de Aragón.
Actualmente, los ejemplares adultos se encuentran en un recinto localizado dentro del Bioma Árido del CCVS Chapultepec. Durante sus primeras semanas, la cría dependió completamente de la madre y se alimentó exclusivamente de leche materna.
Especialistas vigilan su desarrollo y preparan la transición hacia alimentos sólidos
Desde el nacimiento, médicos veterinarios, biólogos y cuidadores mantienen una observación permanente para revisar el crecimiento y bienestar del ejemplar. Como ocurre con esta especie, la cría nació con los ojos cerrados y desarrolló progresivamente su movilidad para comenzar a explorar el entorno bajo la protección materna.
Conforme avance su crecimiento, iniciará gradualmente el consumo de alimentos sólidos. La dieta especializada proporcionada a los linces rojos en el centro incluye pollo, codorniz y alimento formulado para cachorros.
Este proceso será supervisado por el personal encargado de su cuidado, de acuerdo con las necesidades correspondientes a cada etapa de desarrollo.
El lince rojo cumple una función clave para equilibrar los ecosistemas
En vida silvestre, el lince rojo se alimenta principalmente de conejos, liebres, roedores y pequeños vertebrados, aunque su dieta puede modificarse según la disponibilidad de presas en cada región.
Como depredador, ayuda a regular las poblaciones de otras especies y participa en las relaciones naturales que mantienen el equilibrio de los ecosistemas. Su presencia también forma parte de la diversidad biológica de las zonas donde habita.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasifica a esta especie en la categoría de “Preocupación Menor”, debido a su distribución y capacidad de adaptación. Sin embargo, algunas poblaciones enfrentan amenazas locales como la pérdida y fragmentación del hábitat, atropellamientos, disminución de presas y conflictos relacionados con actividades humanas.
Su conservación depende de proteger bosques y corredores naturales del Valle de México
En la Ciudad de México se han documentado ejemplares principalmente en áreas boscosas y montañosas del suelo de conservación, como el Desierto de los Leones, la Sierra de las Cruces y el Ajusco-Chichinautzin.
Estos territorios comprenden zonas de Cuajimalpa, Álvaro Obregón, La Magdalena Contreras, Tlalpan y Milpa Alta. La distribución del lince rojo también alcanza áreas naturales del Estado de México que forman parte de la región del Valle de México.
La SEDEMA destacó que proteger los ecosistemas, la vegetación, las presas y la conectividad natural resulta fundamental para conservar la especie. También invitó a conocer los centros de conservación de Chapultepec, San Juan de Aragón y Los Coyotes, así como el trabajo especializado que desarrollan para el bienestar animal, la educación ambiental y la preservación de la biodiversidad.
AM.MX/CV



