Ciudad de México.- El Museo de la Ciudad de México se transforma en un escenario de exploración emocional con la llegada de “Cartografías del color. Huellas de un territorio intangible”, la más reciente exhibición de la artista mexicana Margarita Morales. Disponible hasta el 31 de mayo de 2026, esta muestra se integra a la oferta cultural del festival “Tiempo de Mujeres. Festival por la Igualdad”, proponiendo un diálogo visual donde la abstracción y el cromatismo se convierten en herramientas para narrar la experiencia del desplazamiento y la construcción de la identidad desde la memoria.
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Durante la inauguración, José Manuel Rodríguez Ramírez, director de la Red de Museos de la Ciudad de México, enfatizó la relevancia de albergar la obra de Morales en un recinto de gran valor histórico, reafirmando el compromiso institucional por fomentar espacios equitativos. El funcionario subrayó que el arte es un motor fundamental para reconstruir el tejido social y fortalecer los valores éticos que rigen la convivencia ciudadana en la capital del país.
Al respecto, Rodríguez Ramírez puntualizó que la recuperación de la memoria histórica es un eje central de esta administración, señalando que “Estamos convencidos de que la cultura nos hará mejores personas y mejores sociedades, por medio de actividades culturales, promoviendo principalmente el rehacer el tejido social, fortalecer mediante la cultura y el arte la identidad de los ciudadanos y reforzar los valores de convivencia, de participación social y valores culturales, morales y sociales, así como la recuperación de la memoria histórica”.

El lenguaje abstracto de Margarita Morales evoca la complejidad de la migración
La artista, originaria de Tamaulipas y actualmente radicada en Alemania, presenta una colección que es el resultado de 25 años de investigación pictórica. A través de 11 cuadros de mediano formato y una pieza monumental, Morales utiliza capas de color y texturas superpuestas para simbolizar las huellas que deja el viaje a través de diferentes continentes. Para la pintora, su paleta vibrante es un puente que la mantiene conectada con sus raíces mexicanas a pesar de la distancia geográfica.
Morales explicó que existe una hilo conductor técnico y conceptual que une a cada una de sus piezas, las cuales funcionan como mapas de afectos personales. Según sus palabras, “Las obras tienen una coherencia entre sí, de colores cromáticos y las texturas una sobrepuesta a la otra, y evocan mucho lo que es migración. Yo he estado viviendo mucho fuera de México, en diferentes continentes, por lo que yo creo que lo llevo dentro porque en el extranjero siempre me dicen que represento a México con los colores”.
La propuesta curatorial analiza el color como un sistema de relaciones
El curador de la muestra, Gabriel Tagle Petrone, destacó que esta nueva versión de la exposición profundiza en las implicaciones políticas y de derechos humanos ligadas al tránsito humano. A diferencia de las lecturas tradicionales, aquí el cromatismo no se limita a ser un adorno estético, sino que organiza un sistema abierto de conexiones donde no existen jerarquías, permitiendo que el espectador se sumerja en una experiencia visual dinámica y sin centros fijos.
Tagle Petrone detalló que la superficie pictórica de Morales es un campo de fuerzas donde los elementos se encuentran y se desplazan constantemente. Al respecto, el curador mencionó que “Aquí el color no funciona como un ornamento ni como simple recurso expresivo. El color organiza relaciones. Cada pintura abarca un campo donde distintas zonas programáticas se conectan, se separan y vuelven a encontrarse. En esta superficie no hay un centro fijo”, permitiendo así una reconfiguración constante del espacio afectivo.

El Museo de la Ciudad de México invita a recorrer geografías sensibles
La exhibición se presenta como una oportunidad única para conocer la trayectoria de una artista formada en la Academia de San Carlos y Londres, cuyo trabajo ha trascendido fronteras. Héctor Romero Lecanda, titular del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, celebró la proyección internacional de Morales, destacando que su obra es un símbolo de paz y orgullo para la cultura mexicana que ha logrado conectar diversas etapas de vida en una propuesta de arte abstracto contemporáneo destacable.
“Cartografías del color. Huellas de un territorio intangible” puede visitarse en el recinto ubicado en la calle José María Pino Suárez 30, en el Centro Histórico. El acceso tiene un costo general de 46 pesos, con descuentos disponibles para estudiantes, docentes y adultos mayores. El horario de atención es de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 horas, invitando al público a reflexionar sobre cómo el arte contemporáneo inscribe la memoria y la identidad en cada trazo.
AM.MX/CV
