MEDELLÍN, COLOMBIA.- La aparición de Gaitana, una candidata creada con inteligencia artificial (IA) que competirá en las elecciones legislativas del 8 de marzo en Colombia, introduce un precedente inédito en la política regional. Avalada por la Registraduría para contender por uno de los escaños reservados a pueblos originarios, su postulación coloca en el centro del debate la relación entre identidad indígena, gobernanza digital y vacíos legales.
Diseñada con estética inspirada en la película Avatar, de piel azul y rasgos rituales, Gaitana se presenta como ambientalista y defensora de los animales. Su principal promesa consiste en someter cada decisión legislativa a votación virtual abierta si obtiene un curul. Detrás del proyecto figura el ingeniero mecatrónico Carlos Redondo, integrante del pueblo Zenú, quien también aparece como candidato formal ante la ley.
Según el equipo de campaña, las posturas del avatar surgen de debates sostenidos por más de 10 mil usuarios en la plataforma gaitanaia.org. Allí, los participantes proponen iniciativas de ley y establecen prioridades territoriales. El algoritmo procesa esas interacciones y construye respuestas políticas, bajo la premisa de “ordenar la voz colectiva”.
El fenómeno no es aislado. En Albania, Diella quedó nombrada ministra de Estado para la Inteligencia Artificial durante el gobierno de Edi Rama, con funciones de supervisión en contrataciones públicas. En Reino Unido, “AI Steve” y el activista Andrew Gray ensayaron candidaturas apoyadas por sistemas deliberativos digitales.
En el caso colombiano, la autoridad electoral resolvió permitir que Gaitana aparezca en la papeleta identificada como “IA”, siempre que exista una persona física responsable. La solución administrativa, sin embargo, abre interrogantes: quién asume la responsabilidad política de un voto emitido mediante interfaz digital, cómo se auditan decisiones derivadas de deliberaciones masivas y si un sistema automatizado puede interpretar cosmovisiones indígenas.
El nombre elegido remite a la lideresa del siglo XVI que resistió la conquista en el actual Huila, símbolo de autonomía y cohesión comunitaria. La versión digital reinterpreta ese legado en clave tecnológica, mientras surgen cuestionamientos sobre autenticidad y apropiación cultural.
De lograr un escaño, Colombia marcaría un hito regional al permitir que un sistema artificial incida directamente en decisiones legislativas, bajo la mirada atenta de otros Estados que evalúan el papel de la IA en la vida pública.
AM.MX/fm
