La domiciliación avanza con menor visibilidad operativa: el monto promedio de estos cargos cayó de $4,649 a $4,404 pesos constantes de 2024, de acuerdo con Banxico.
Toku México señala que una domiciliación sin trazabilidad, validación ni conciliación eleva rechazos, multiplica el retrabajo y resta previsibilidad al flujo de caja.
CIUDAD DE MÉXICO.- El Banco de México (Banxico) mantiene la tasa de referencia en 7%, un nivel que sigue encareciendo el crédito y elevando la presión sobre la liquidez empresarial. Por ello, cobrar eficientemente más que un tema operativo es una herramienta para el control financiero.
Aunque el país aceleró la adopción de pagos electrónicos y consolidó la infraestructura de transferencias inmediatas, el cobro domiciliado no ha avanzado con la misma visibilidad operativa. De acuerdo con el banco central, el monto promedio de las domiciliaciones pasó de $4,649 a $4,404 pesos constantes de 2024.
Para Bernardo Prum, Country Manager de Toku México, una empresa diseñada para resolver un problema estructural en las empresas como cobrar a tiempo sin elevar costos ni comprometer el flujo de pagos, parte del problema está en que muchas organizaciones aún no gestionan la domiciliación como un proceso que exige trazabilidad, validación y conciliación.
“Cuando no se entiende bien cómo opera este mecanismo en la práctica, aumentan las integraciones innecesarias, el mantenimiento y el tiempo perdido en corregir incidencias”, señala.
El rechazo no siempre es impago
Más que un problema del mecanismo, el riesgo está en cómo se opera. Autorizaciones con errores, validaciones mal ejecutadas y procesos internos descoordinados pueden convertir un rechazo en una incidencia recurrente. Esto retrasa el cobro, aumenta la carga administrativa y el flujo de efectivo pierde previsibilidad.
Un rechazo en domiciliación no siempre significa falta de pago, puede deberse a saldo insuficiente al momento del cargo, límites operativos o errores en la instrucción. Cuando el sistema no distingue la causa del rechazo ni ejecuta reintentos con reglas claras, se retrasa la recuperación del ingreso y se presiona innecesariamente al equipo de cobranza.
De acuerdo con Prum “la domiciliación debe entenderse como parte de la operación financiera de la empresa. Cuando se gestiona sin seguimiento ni visibilidad, puede generar ineficiencias internas y afectar el flujo de caja”.
Dinero caro, menos margen de error
México ha acelerado la digitalización de las transferencias pero todavía mantiene brechas en la gestión del cobro automático. Mientras la infraestructura bancaria se fortalece, muchos siguen operando de forma aislada los cargos domiciliados.
“Con el crédito más caro y la presión sobre la liquidez, las empresas necesitan volver más predecibles sus ingresos. Cuando la domiciliación se opera con procesos manuales o poca visibilidad, aumentan los rechazos, el retrabajo y la presión sobre el flujo”, concluye Bernardo Prum, Country Manager de Toku México.
AM.MX/fm
