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IMG_0569CIUDAD DE MÉXICO, 17 de enero (Al Momento Noticias) .- Una disminución de hasta el 70 por ciento en las ventas es la que han registrado restaurantes, bares y boutiques ubicados en la avenida Presidente Masarik, en Polanco, según declaraciones de comerciantes y trabajadores, debido a las obras de rehabilitación que ahí se realizan desde enero del 2013 y hasta junio de este año, y que tendrán un costo total de 480 millones de pesos.

De acuerdo con diferentes testimonios recopilados por Al Momento Noticias, los trabajos -que incluyen la colocación de bolardos, el cambio de banquetas (ahora lucen baldosas de mármol español) y la colocación en el subsuelo del cableado eléctrico- han provocado que la gente “evite a toda costa” pasar por Masarik.

IMG_0564“En mi caso, las ventas han disminuido 50 por ciento. Sin embargo, hubieran bajado más de no ser porque renté otro local que me permitió vender un poco”, afirma Ferruccio Tinghi, dueño de la tienda de ropa Max Mara, ubicada en el número 318 de Masarik, donde ahora los diferentes comercios -como  restaurantes y tiendas de ropa- ofrecen sus productos a mitad de precio.

Sin embargo, ni eso los salva de lo que los entrevistados han calificado como “una mala racha”. En un breve recorrido, se observaron restaurantes completamente vacíos. Los meseros, afuera, invitan a los peatones a que pasen  a comer, pero no hay manera. Ningún cliente. Un bar, con un tractor estacionado en su entrada principal, de plano prefirió cerrar.

“Todo el año pasado bajaron muchísimo las ventas. Los autos no pueden pasar y así la gente prefiere no venir”, señala el mesero de un restaurante argentino, quien asegura que las ventas han bajado hasta en un 70 por ciento. “De plano no viene casi nadie, no hay chamba”.

Y otro mesero: “Hay una especie de psicosis entre la gente, al grado que dice: ‘No, no vayas ahorita a Masarik; está imposible’”.

La primera etapa de los trabajos  de rehabilitación fue de la calle Moliere a la glorieta de Arquímedes, la cual prácticamente está concluida. La segunda etapa irá a partir de esta glorieta hasta la avenida Mariano Escobedo. En este tramo es donde actualmente se observan tractores, palas mecánicas y las baldosas, aún empaquetadas, que sustituirán a las anteriores. De acuerdo a los tiempos establecidos por el gobierno del Distrito Federal, esta segunda etapa concluirá en junio de este año.

PROBLEMAS DE ESPACIO

Además de las bajas ventas, otros problemas preocupan a algunos comerciantes. En particular Tinghi se ha visto afectado por una “bahía” que fue colocada justo en la entrada de su negocio, para que los autos puedan detenerse unos minutos a que desciendan las personas, sin que esto signifique una obstrucción en el tránsito de la vialidad.

IMG_0566Sin embargo, esta bahía está delimitada por bolardos (pequeños bloques que impiden el paso vehicular), lo que ahora impide que los clientes estacionen sus autos afuera de su negocio como antes lo hacían. “Aquí tenía la posibilidad de estacionar carros pero ahora ya no es posible. Los clientes quieren facilidad de estacionamiento, pues no desean caminar varias cuadras exhibiendo que han hecho una compra en una tienda de lujo. La gente que viene a comprar a estas tiendas busca discreción”, explica.

“Mi requerimiento es que coloquen más bahías y que quiten los bolardos, para poder estacionar al menos dos autos”, expresa.

Otra molestia de Tinghi es que la mitad del costo de los trabajos de rehabilitación (240 millones de pesos) la aportan los propietarios de los inmuebles mediante la figura de contribución de mejoras, tal y como está previsto en el Código Fiscal del Distrito Federal.

En su momento, Édgar Amador Zamora, secretario de Finanzas capitalino, justificó la medida al decir que los propietarios de los inmuebles se verán beneficiados con el aumento de la plusvalía que propiciarán las obras.

IMG_056500Aunque Tinghi  no es propietario, considera que este es un “impuesto extra” que no se justifica. “En mi entendimiento el gobierno de la ciudad tiene que dar mantenimiento a la ciudad y mejorar las vialidades como obligación básica, frente de los impuestos que todo mundo pagamos. Es un aumento de impuestos que en mi opinión no se justifica porque seguridad, salud y otros servicios públicos en general son obligaciones a cambio de los impuestos”.

AMN.MX/jc

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