fbpx Azcapotzalco, cuna del futbol gay en el DF
Fotos: SinEmbargo
Fotos: SinEmbargo

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de octubre (Al Momento Noticias).- El futbol llanero no es exclusivo de los heterosexuales, eso lo saben bien en Azcapotzalco, donde la única liga gay de la Ciudad de México se rifa el pellejo a lo “macho”.

Según el reportaje publicado en el portal SinEmbargo, un jugador gay no tiene por qué ser afeminado, puede ser un chavo muy varonil que juega futbol y ser homosexual, aseguró Michel Arzate, del equipo Argentina Gay, uno de los equipos fuertes de la competencia en la que también resaltan Azcapotzalco Gay, Real Divas y Zorros.

En la liga gay de la delegación Azcapotzalco todos los jugadores son homosexuales, aunque algunos no lo parezcan, pues son rudos en la cancha, quizás algunos son más afeminados, pero ya en la cancha no se nota,  pegan y llegan fuerte y si pudieran barrer, se barrerían.

Rafael Martín Martínez, administrador de la Organización de Futbol Rápido de barrios de Azcapotzalco, indicó que la cancha “Los Olvidados” en la que disputan sus partidos, antes de 1998 era un terreno baldío rodeado de vecindades, en ese año la hicieron con cemento y asfalto.

En México, solo existen ligas de soccer 100 por ciento homosexuales en Tecámac, Estado de México, y otra en el estado de Guerrero; actualmente, la liga de Azcapotzalco cuenta con 12 equipos, integrados por jugadores que viven en zonas como Tepito, Xochimilco, Santa Fe e Iztapalapa, por mencionar algunas.

“Un gay que juega futbol era raro, no teníamos ni el espacio ni los medios para practicar porque en equipos heterosexuales sabíamos que si aceptábamos nuestra orientación éramos objeto de burla, de golpes, de muchas cosas”, aseguró Rafael  Villanueva, director de la Organización Didesex (Diversidad, Deporte y Sexualidad).

Subrayó que aunque han buscado acercamiento con los institutos del deporte del DF y los estados, el tema se ha tratado pero aún no ha sido relevante para las autoridades.

En la cancha, no hay sexualidades. Cada jugador se entrega al partido, corren tras el balón, algunos giran, otros más hacen lo que sea para proteger el esférico, aquí el sentir las partes íntimas cerca del cuerpo del contrario no incomoda. En la liga gay de Azcapotzalco nadie se achica a las patadas.

Quizás, la única diferencia entre esta liga y una heterosexual es el festejo de gol, aquí el grito de anotación (a veces) es suave y un tanto delicado aunque sin perder la pasión que conlleva superar al portero.

Jesse Abissait, entrador del equipo Capital, aseveró que en la cancha heterosexual son muy serios, se malmiran entre los equipos o se insultan, pero en la liga gay, a pesar de que hay muy buen nivel de juego, fuera de la cancha hay mucho convivio y todos se hablan.

Incluso, van muchos niños a apoyar a sus familiares, las madres aplauden las jugadas de sus hijos, rara vez llega a ocurrir un altercado durante el partido. Si alguno de los peatones o conductores que pasan frente al lugar llega a gritarles “pinches maricones”, “váyanse a jugar con muñecas”, “putos”, no pasa del mero insulto facilón.

En esta liga no se hace alarde de hombría a la hora de llegar con fuerza al balón o insultos como ¡no seas puto! o ¡no le pegues como niña!, en “Los olvidados” se grita: “¡No seas macho, pégale como puto!”.

AMN.MX/dsc/bhr

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