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CHIHUAHUA, 9 de julio (Al Momento Noticias).- Joaquín Hernández Aldaba, el único policía municipal que quedaba en el ayuntamiento de Guadalupe, fue asesinado cuando patrullaba la zona en compañía de su hijo de 14 años.

policia1Hernández Aldaba era la totalidad de la Policía Municipal, toda vez que hace dos semanas, el director de la corporación, Máximo Carrillo, fue asesinado a golpes, tras lo cual renunciaron los agentes que quedaban.

De acuerdo con la Fiscalía General del Estado, el ataque contra el agente y su hijo ocurrió a menos de medio kilómetro de la línea divisoria con Estados Unidos.

El agente fue acribillado cuando vigilaba una zona semiabandonada tras recibir una falsa llamada de accidente. En el asfalto quedaron 23 casquillos; en el vehículo, los dos cadáveres.

Esta serie de asesinatos inició desde hace cinco años, cuando fue ultimado el alcalde de Guadalupe, Manuel Lara, quien había declarado que enfrentaría al crimen organizado y que no le permitiría operar en su demarcación.

Ese mismo año, toda la Policía Municipal renunció; sólo Erika Gándara siguió en la corporación. Pero su valentía tuvo consecuencias: el 23 de diciembre de 2010 fue secuestrada y su cuerpo fue hallado dos meses después en estado de descomposición.

Hernández Aldaba siguió, a pesar de ver como agentes y directores de seguridad eran asesinados en la región. El agente siempre iba desarmado; asumió en solitario la defensa del pueblo desde hace tres semanas, cuando Máximo Carrillo fue secuestrado a plena luz durante un partido de béisbol y posteriormente asesinado.

Foto: Reuters
Foto: Reuters

Tras la muerte del jefe policíaco, el alcalde de Guadalupe, Gabriel Urteaga Núñez, anunció la disolución de la Policía Municipal, dejando al municipio bajo la protección de las rondas de la policía estatal y del Ejército.

“Quieren que no haya elementos de seguridad, ese es el mensaje, pues bien, la vamos a quitar. Y si las autoridades nos quieren ayudar, que lo hagan”, afirmó.

Guadalupe es un municipio cuya superficie es mayor que la del estado de Aguascalientes. En esta zona, el crimen organizado asentó sus operaciones de trasiego de drogas hacia Estados Unidos; además, ha estado en constante guerra por el control del territorio entre el cártel de Sinaloa y “La Línea”, el brazo armado del cártel de Juárez.

En este municipio vivían 18 mil 500 habitantes, en 2008, actualmente solo quedan dos mil 500.

AMN.MX/dsc/bhr

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