fbpx
El miembro del cártel de Tijuana fue ultimado en un hotel de Cabo San Lucas
El miembro del cártel de Tijuana fue ultimado en un hotel de Cabo San Lucas

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de octubre (Al Momento Noticias).- Francisco Rafael Arellano Félix fue asesinado ayer por la noche en el municipio de Los Cabos, Baja California.

De acuerdo con las versiones que se tienen hasta el momento, Francisco Rafael se encontraba en una fiesta infantil que se celebraba en el hotel Marbella de Cabo San Lucas, en el corredor turístico.

Al lugar, llegaron cerca de las 20:00 horas un automóvil del que descendieron dos hombres armados, uno de ellos disfrazado de payaso, pero no tenían la intención de divertir a los niños: iban con el letal propósito de ultimar al miembro de la dinastía Arellano Félix. Los sicarios atacaron a Arellano Félix dándole un balazo en la cabeza, y rematándolo en el piso, señalaron fuentes militares y de la Procuraduría General de  Justicia.

Según las primeras versiones, decenas de agentes policiacos e integrantes del Ejército se movilizaron al recibir una llamada al servicio de emergencia que alertaba sobre una balacera en el hotel Marbella.

Los hechos fueron confirmados por fuentes de la Procuraduría General de Justicia en Baja California Sur, pero no precisaron mayores detalles.

El sitio fue acordonado por el Ejército y elementos de la policía estatal.

Líder del Cártel de Tijuana

Francisco Rafael Arellano Felix, uno los hermanos Arellano Felix, encabezó el cártel de Tijuana, que hace unos años funcionó como uno de los más poderosos y violentos de México.

El capo fue deportado a México por Ciudad Juárez en 2008, por parte del gobierno de Estados Unidos, luego de cumplir una condena que le impuso un juez de ese país por la venta de drogas a un agente encubierto de la agencia estadunidense antidrogas, la DEA.

Francisco Rafael Arellano Félix, alias “el Pelón” o “el Menso”, forma parte del liderazgo del cártel que lleva el nombre de la familia.

Francisco Rafael fue aprehendido en agosto de 1980 en San Diego, California, al tratar de vender 205 gramos de cocaína a un agente encubierto de la agencia antidrogas estadunidense.

Tras obtener la libertad bajo fianza, huyó hacia México evitando así ser sometido a juicio federal en la Unión Americana.

En diciembre de 1993 los medios reportaron su reaprehensión por la Policía Judicial Federal en Tijuana, Baja California.

Fue sentenciado a diez años y tres meses de cárcel en el penal federal de alta seguridad del Altiplano en Almoloya de Juárez, Estado de México, por los delitos de narcotráfico y portación ilegal de armas.

En 2004, a cuatro días cumplir su sentencia, Arellano Félix es notificado de un nuevo proceso en su contra con miras a extraditarlo a Estados Unidos para ser juzgado por los delitos de narcotráfico y asociación delictuosa.

El 6 de marzo de 2004, el juez penal aprueba la solicitud de extradición. En septiembre de 2006 es extraditado a ese país, donde es sentenciado a seis años de prisión el 15 de octubre de 2007, tras haberse declarado culpable.

El 4 de marzo de 2008 se le otorgan la libertad y regresa a México por Ciudad Juárez.

Según reportes periodísticos, la libertad es alcanzada por su buena conducta, según Brian White, su abogado defensor.

Al haber cumplido su sentencia en México, la Procuraduría General de la República afirma no requerirlo para que cumpla condena alguna.

Miembro de cártel “extinto”, dice DEA

Francisco Rafael Arellano Félix pertenecía a una organización que la agencia antidrogas de Estados Unidos consideró en agosto pasado como “extinta”.

La agencia antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) indicó que durante la década de los 80 el cártel de los Arellano Félix fue uno de los más grandes y más violentos, su centro de operación era Tijuana, Baja California, y su negocio principal era el contrabando de cocaína y mariguana a Estados Unidos, principalmente a San Diego, California.

Esa organización también se encarga de la distribución de esas sustancias prohibidas mediante la violencia, la corrupción y el lavado de dinero.

La DEA y la Procuraduría federal en San Diego declararon que el cártel de los hermanos Arellano Félix “se acabó” y advirtieron que buscarían a quienes pudieran sustituirlos.

La procuradora federal para la frontera de California con México, Laura Duffy, declaró que quienes deseen sustituir a los hermanos Arellano Félix deben tomar nota de que tres de ellos están recluidos en cárceles de Estados Unidos.

Francisco Javier Arellano purga cadena perpetua; Benjamín Arellano cumple una sentencia de 30 años de prisión, y Eduardo Arellano Félix comenzó este año una condena de 15 años.

Para la justicia estadunidense, el cártel de los Arellano Félix orquestó “la importación de cientos de toneladas de cocaína y mariguana a Estados Unidos, ordenaron secuestros y asesinatos, y dirigieron actos de corrupción para lavar al menos decenas de millones de dólares en ganancias ilícitas”, producto del tráfico de drogas hacia el vecino país del norte.

El Cártel de Tijuana

El Cartel de Tijuana, también conocido como la Organización Arellano Félix, está ubicado en uno de los puntos fronterizos estratégicamente más importantes de México, y continúa exportando drogas, pese a que en 2009 padeció una brutal guerra interna.

Como consecuencia de las luchas internas, arrestos y muertes de sus más importantes líderes, el Cartel de Tijuana es tan solo un vestigio de lo que alguna vez llegó a ser en los años noventa y a comienzos de siglo, cuando era considerado una de las organizaciones criminales más violentas y poderosas de México.

Luego de la muerte o asesinato de varios integrantes del clan Arellano Félix, el cartel es ahora liderado por Fernando Sánchez Arellano, sobrino de los hermanos Arellano Félix, quienes son recordados por su estilo brutal y autoritario por medio del cual desangraron a México y el sur de California.

El cartel vio de cerca su destrucción, cuando el Cartel de Sinaloa irrumpió con fuerza en Tijuana. No obstante, luego de aparentemente negociar una tregua, Sánchez Arellano y el Cartel de Tijuana buscan mantener un rol clave en el control de este importante corredor tanto para el tráfico de drogas como de personas.

Al igual que la mayoría de carteles mexicanos, el origen del Cartel de Tijuana se remonta al estado de Sinaloa. Los fundadores de este cartel eran oriundos de Sinaloa y trabajaron de la mano con el legendario Miguel Ángel Félix Gallardo. Félix Gallardo, alias “El Padrino”, consolidó su organización en Sinaloa al transportar marihuana y heroína a Estados Unidos durante los años sesenta, en compañía de lo que posteriormente sería el Cartel de Guadalajara. Este grupo incluía a Pedro Avilés Pérez, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca.

Pese a su nombre, el Cartel de Guadalajara es originario de Sinaloa. Esto es debido a que sus miembros huyeron durante los años setenta de una incursión militar en la región, la cual incluía arrestos masivos y campañas de fumigación de plantaciones.

Durante estas operaciones, la policía dio de baja a Avilés Pérez, aunque rápidamente fue reemplazado por una nueva generación liderada por Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”.

Así, después de trabajar durante varios años con Félix Gallardo, Guzmán Loera creó el Cartel de Sinaloa. Mientras tanto, los demás miembros del grupo preparaban a quienes serían sus futuros reemplazos: los dos sobrinos de Fonseca – Armando y Vicente Carrillo Fuentes – crearían el Cartel de Juárez; los hermanos Arellano Félix – Benjamín, Ramón, Rafael, Javier y Eduardo (presuntamente sus otros dos hermanos, Luis Fernando y Carlos, no participaron) – formarían la columna vertebral del Cartel de Tijuana.

Mientras tanto, la campaña militar de erradicación fracasó: la producción de marihuana y amapola se mantuvo constante en el área, así como en los estados vecinos de Durango y Chihuahua. Es importante resaltar que el área de éstos tres estados, también conocida como “el Triángulo Dorado”, ha representado de manera constante la fuente de poder para Sinaloa en el narcotráfico.

Una vez en Guadalajara el grupo comenzó a trabajar de cerca con traficantes colombianos, que comenzaban a mover grandes cantidades de cocaína a lo largo del istmo. La importancia del Cartel de Guadalajara aumentó, al mismo tiempo que los intentos de las autoridades en desmantelarlo. A comienzos de los años ochenta, Enrique Camarena, un agente veterano de la agencia para la DEA, comenzó a reunir evidencias para procesar a los miembros del cartel.

Poco tiempo después de que Camarena hubiera ayudado a las autoridades mexicanas a desmantelar un campo de marihuana, el cartel lo secuestró y posteriormente lo asesinó. Esto produjo la respuesta del gobierno estadounidense, que comenzó una campaña masiva en contra del cartel y presionó a México a hacer lo mismo. Rafael Caro Quintero fue capturado en abril de 1985 en Costa Rica, mientras que Miguel Ángel Félix Gallardo se mantuvo fuerte durante años hasta que fue arrestado en abril de 1989.

Una vez en la cárcel, Félix Gallardo convocó una reunión en Acapulco, en la cual dividió los territorios: Guzmán y su compañero, Héctor Luis Palma Salazar, recibirían partes de Baja California y Sonora; Rafael Aguilar Guajardo recibiría el área comprendida entre Juárez y Nuevo Laredo (ésta ruta sería posteriormente usada por los hermanos Carrillo Fuentes); los hermanos Arellano Félix recibirían Tijuana. Sin embargo, prácticamente desde el comienzo, los hermanos Arellano Félix querían más. En 1989, poco tiempo después del encarcelamiento de Félix Gallardo, Ramón Arellano Félix asesinó a un socio cercano de Guzmán.

La guerra no tardó en esparcirse. En mayo de 1993, los hermanos Arellano Félix enviaron sicarios a interceptar a Guzmán en el aeropuerto, los cuales fallaron y en cambio, asesinaron a un cardenal mexicano. En ese mismo año, Francisco Rafael Arellano Félix fue arrestado por las autoridades mexicanas, pero, después de que Guzmán y Palma fueran arrestados, el clan de los Arellano Félix creció a niveles sin precedentes. Posteriormente hicieron pactos con el clan Caro Quintero en Sonora, con el Cartel del Milenio en Michoacán (liderado por los hermanos Valencia), así como alianzas en Colima, Jalisco y Oaxaca que les permitieron tener control sobre el tráfico de norte a sur.

Guzmán escapó de la prisión en 2001, y después de esto comenzó una nueva oleada de violencia. En febrero de 2002 Ramón Arellano Félix viajó a Mazatlán, donde pretendía supervisar y tomar parte de un atentado en contra de la facción del Cartel de Sinaloa liderada por Ismael Zambada García, alias “El Mayo”, que en ese momento pretendía tomar una de las “plazas” más preciadas del Cartel de Tijuana: Mexicali.

Sin embargo, Ramón fue asesinado y un mes después su hermano Benjamín fue arrestado. La organización se reajustó de nuevo y Benjamín hizo una alianza desde la cárcel con el Cartel de Golfo y ambos se enfocaron en su enemigo en común: Guzmán.

No obstante, un alto número de arresto en Estados Unidos, así como un también elevado número de traficantes extraditados, cambió la balanza de poder a favor de los agentes antinarcóticos de los Estados Unidos, cuya presencia venía ya en un considerable aumento en ambos lados de la frontera. Las autoridades mexicanas capturaron a Francisco Javier en 2006, y a Eduardo en 2008.

Después del arresto de Eduardo el grupo se desintegró. Fernando Sánchez Arellano, conocido como “El Ingeniero”, y sobrino de los fundadores del cartel, tomó las riendas de una facción, mientras que Eduardo Teodoro García Simental, conocido como “Teo” o “Tres Letras”, tomó la otra. García Simental buscó una alianza con el Cartel de Sinaloa, mientras que Sánchez Arellano presuntamente formó una alianza con el Cartel de los Zetas. Hubo más luchas violentas. Sin embargo, luego del arresto de García Simental en enero de 2010, parece que ambas facciones se han consolidado alrededor de El Ingeniero.

Desde 2009 existe una paz relativa en Tijuana, que ha sido atribuida a una tregua entre los carteles de Tijuana y Sinaloa. Es posible que, a pesar de la debilidad de Tijuana, aún sea capaz de cobrar “piso”, un tipo de impuesto, para que Sinaloa transporte drogas por su territorio.

En diciembre de 2012, el último de los hermanos Arellano Félix bajo arresto, Eduardo, fue extraditado a Estados Unidos. Sin embargo, desde la negociación de paz con el Cartel de Sinaloa, los remanentes del Cartel de Tijuana parecen buscar seguir operando.

AMN.MX/fm

Comentarios

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *